La neumonía, también conocida como pulmonía, es una infección e inflamación del tejido pulmonar, producida por la acumulación de líquido o pus en los alvéolos (sacos de aire de los pulmones) en lugar de aire.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es la principal causa de muerte por infección en niños en todo el mundo.
Especialistas detallan que la infección pulmonar puede ser provocada por diversos agentes patógenos. En los adultos, las bacterias son la causa más frecuente, aunque también puede originarse por virus —como los de la gripe o el SARS-CoV-2— y, en menor medida, por hongos.
En ese sentido, cualquier persona puede contraer neumonía, sin embargo, ciertos grupos corren mayor riesgo, como los niños. La OPS precisa en una publicación en su página web que los menores de 5 años de edad son quienes están en mayor riesgo, al igual que los adultos mayores de 65 años de edad.
A estos grupos también se suman las personas con el sistema inmunológico debilitado y aquellas que padecen enfermedades crónicas como diabetes, asma o afecciones cardíacas.
Síntomas de la neumonía
Los síntomas de la neumonía varían. De acuerdo con la Clínica Mayo, en sus inicios puede confundirse con un resfriado, pero los signos moderados persisten por más tiempo.
Estos son alguno de los síntomas comunes de una neumonía:
-Tos que puede ser seca o con flema. Este moco puede ser de color amarillento, verdoso o, en ocasiones, con rastros de sangre
-Fiebre alta, junto con escalofríos y sudoración

– Dificultad o aceleración en la respiración (disnea), que puede notarse con el esfuerzo
-Dolor en el pecho que empeora al toser o al inhalar profundamente.
Diagnóstico y tratamiento
Ante la sospecha de una neumonía, es fundamental acudir al médico, ya que solo el especialista puede establecer el diagnóstico tras una serie de evaluaciones, entre ellas la exploración física para identificar sonidos anómalos en los pulmones.
Por otro lado, se puede confirmar el resultado con radiografía de tórax, ya que permite poder observar la inflamación en los pulmones.

Otras pruebas para diagnosticar la neumonía:
-Oximetría de pulso: mide el oxígeno en la sangre
-Análisis de sangre: ayudan a determinar la causa y la gravedad de la infección
En cuanto al tratamiento, este varía según el origen de la infección. Si la enfermedad es de origen bacteriano, el médico puede recetar antibióticos; mientras que, si se trata de una causa viral, se recomienda descanso, abundante hidratación y el uso de analgésicos o antipiréticos como el paracetamol.
La Clínica Mayo aconseja usar medicamentos para la tos solo si esta interfiere con el descanso, ya que toser ayuda a aflojar y mover los fluidos de los pulmones.

Para prevenir la neumonía, los especialistas recomiendan a las personas cumplir con la vacunación de ciertos tipos, como la inmunización contra el neumococo, así como la dosis anual contra la gripe.
Otro aspecto importante es el lavado de manos frecuente con agua y jabón, cubrirse la boca con el antebrazo y no fumar, pues el humo puede dañar las defensas naturales de los pulmones.
