La hipertensión arterial es una enfermedad tradicionalmente asociada a adultos, por lo que rara vez se habla de su diagnóstico en niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, recientes estudios muestran que esta condición está afectando a las generaciones más jóvenes en el mundo, con implicaciones graves para su salud futura.
Un estudio internacional publicado en The Lancet Child & Adolescent Health, realizado por investigadores de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) y la Universidad de Zhejiang (China), muestra que en las últimas dos décadas la prevalencia de esta condición casi se duplicó.
En el año 2000, alrededor del 3 % de los niños, niñas y adolescentes presentaba presión arterial elevada. Dos décadas más tarde, la cifra alcanzó el 6,5 % en hombres y el 5,8 % en mujeres, de acuerdo con el análisis de 444 mil participantes en 21 países. Los expertos advierten que este aumento refleja un deterioro temprano de la salud cardiovascular, con consecuencias que podrían extenderse hasta la adultez.
El diagnóstico de la hipertensión arterial en niños
Detectar la hipertensión en menores resulta más complejo que en adultos, en parte porque los síntomas suelen pasar desapercibidos.
Las guías de American Academy of Pediatrics (AAP, por sus siglas en inglés) establecen que la presión arterial de un niño se considera elevada cuando, en al menos tres mediciones separadas, los valores alcanzan o superan el percentil 95, según las tablas pediátricas internacionales.
La medición debe realizarse con un brazalete del tamaño adecuado, colocado en el brazo derecho mientras el menor está en reposo, según las recomendaciones de la AAP. Para adolescentes de 13 años de edad o más, se puede utilizar el mismo parámetro que en adultos, tomando como referencia 130/80 mmHg.
Expertos señalan que la hipertensión primaria suele aparecer con mayor frecuencia en niños o niñas con sobrepeso, obesidad o hábitos sedentarios, por lo que los especialistas sugieren prestar especial atención a estos grupos de riesgo.
Cuáles son las consecuencias de la hipertensión en niños
La hipertensión infantil, si no se detecta ni se controla a tiempo, puede generar complicaciones que se extienden hasta la vida adulta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los niños con presión arterial elevada tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, renales y metabólicas en etapas posteriores.
Entre las principales complicaciones se encuentran la hipertrofia del corazón, el endurecimiento de las arterias y alteraciones en la función renal.
Estas condiciones suelen aparecer silenciosamente, sin síntomas evidentes, lo que dificulta su identificación temprana sin controles médicos regulares.