El musical Wicked for Good, segunda parte de la película estrenada en 2024, llegó a las salas de cine de Venezuela el 20 de noviembre para concluir el relato sobre el pasado de las brujas del mundo de Oz.
La cinta, dirigida por Jon M. Chu, cuenta con un elenco integrado por Ariana Grande, Cynthia Erivo, Jonathan Bailey, Jeff Goldblum, Michelle Yeoh, Marissa Bode y Ethan Slater, entre otros.
La historia continúa tras la rebelión de Elphaba (Erivo) contra el mago de Oz (Goldblum) por el maltrato hacia los animales, mientras su amiga Glinda (Grande) se convierte en símbolo de bondad y aliada pública del mago, a la vez que lidia con el distanciamiento entre ambas.
El cierre de esta historia —que funciona como precuela de El mago de Oz— muestra la evolución de los personajes en medio de decisiones difíciles: rebelarse ante las injusticias o mantener la comodidad que les ofrece el sistema.
A diferencia de la primera película, esta secuela obtuvo críticas mayoritariamente mixtas en la página especializada Metacritic, con una puntuación de 58/100. En Rotten Tomatoes registró un 67 % de reseñas positivas.

Glinda se apodera del relato de Wicked for Good
En la primera película de Wicked, la trama se centró en el pasado y el presente de Elphaba, que la llevaron a convertirse en “la bruja mala del oeste”. Sin embargo, esta segunda parte decide enfocarse más en Glinda y en el crecimiento de su personaje.
Ariana Grande muestra en esta secuela los dilemas de su personaje, atrapado entre mantener la imagen de “la bruja buena de Oz” y la lealtad hacia quien se convirtió en su mejor amiga en la escuela.
El personaje de Fiyero, interpretado por Jonathan Bailey, también adquiere mayor protagonismo que en la entrega anterior, aportando al desarrollo tanto de Elphaba como de Glinda.
Asimismo, Wicked for Good adopta un tono más oscuro con respecto a la primera película, al profundizar en el trasfondo político del mundo de Oz y reforzar su conexión con El mago de Oz (1939).
La parte musical, el punto más flojo de esta cinta
Aunque esta segunda parte muestra una mejora en la fotografía —especialmente en la iluminación, que deja atrás los tonos apagados—, su punto más débil son las canciones.
La decisión de dividir el musical de Broadway, que originalmente dura 2 horas y 40 minutos, en dos películas de más de dos horas afectó el aspecto musical, pues la primera parte concentró los temas más icónicos como “Defying Gravity”, “Popular” y “Dancing Through Life”.
En este segundo acto, “As Long as You’re Mine” es de las pocas canciones con verdadero peso narrativo; representa el momento más romántico de la historia y permite que Jonathan Bailey y Cynthia Erivo vuelvan a demostrar su química en pantalla.
“No Good Deed”, donde Erivo muestra nuevamente su potencia vocal —como ya había hecho con “Defying Gravity” en la primera parte—, ofrece una interpretación a la altura de la de Idina Menzel, la primera Elphaba de Broadway.
A pesar de que estas dos piezas destacan dentro de la secuela, la cinta no presenta números musicales con el mismo impacto narrativo que su antecesora. Sin embargo, las actuaciones, el vestuario y el diseño de producción sostienen un final emotivo sobre la amistad, el amor y la lucha contra las injusticias en el fantástico mundo de Oz.