El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) fue escenario de un debate sobre la situación en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. Las representaciones diplomáticas expusieron sus posturas frente al operativo estadounidense del pasado 3 de enero.
Leandro Rizzuto, embajador de EE UU ante la OEA, encabezó las intervenciones. El diplomático reiteró que la acción militar “no se trató de una invasión sino de la detención de un líder criminal”.
Rizzuto hizo un llamado directo al organismo para respaldar la maniobra y enfocarse en la situación de los detenidos en el país. “Pedimos que mil presos políticos sean liberados. EE UU está del lado del pueblo venezolano y pedimos a esta institución que haga lo mismo”, expresó.

En sintonía con la postura estadounidense, la delegación de Argentina valoró la “determinación” de la administración de Washington al ejecutar las acciones militares en territorio venezolano.
“Confiamos en que estos acontecimientos representen un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región y que permita al pueblo venezolano recuperar plenamente la democracia y el respeto a los derechos humanos. Poniendo fin a la opresión ejercida por años del régimen autoritario que hundió a su pueblo en la pobreza”, aseguró el representante argentino.
Llamados a la transición y el retorno a la democracia
Otras delegaciones centraron sus discursos en la necesidad de reconstruir el Estado de derecho y atender la crisis migratoria. La delegación de Paraguay manifestó su “esperanza” de cara a un cambio político. “Con la salida de quien lideraba una estructura criminal, se abre una nueva etapa de la transición democrática”, comentó la representante paraguaya, quien abogó por la liberación de presos políticos y el retorno de los exiliados.

Por su parte, Panamá advirtió que la situación actual representa un “riesgo real” para la seguridad hemisférica. Su delegación denunció la erosión institucional y enfatizó: “Panamá reitera que no reconoce ni reconocerá a un régimen autoritario”.
Desde la perspectiva andina, Perú y Ecuador resaltaron el impacto del éxodo masivo. La representación peruana, cuyo país acoge a cerca de un millón y medio de venezolanos, reiteró su respaldo a una transición pacífica que emane de una “solución genuinamente venezolana”. Ecuador, por su lado, recordó su papel como aliado y señaló que “la población venezolana nos está pidiendo ayuda a gritos”.
Las posturas de Brasil y República Dominicana
En contraste, la delegación de Brasil expresó su preocupación por lo que calificó como una “agresión armada externa a la región”.
El representante brasileño marcó distancia de la vía militar extranjera, afirmando que su país “está convencido de que solo un proceso político inclusivo encabezado por venezolanos y venezolanas, sin interferencias externas, puede llevar a una solución que respete la voluntad del pueblo”.
Por su parte, República Dominicana aseveró ante la OEA que no conferirá legitimidad al gobierno “de facto” en Venezuela tras la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada por parte del Tribunal Supremo de Justicia.
“República Dominicana no convalida hechos consumados”, expresó de manera virtual el viceministro de Política Exterior Bilateral, Francisco Caraballo.
