Alberto Trentini y Mario Burlò, ciudadanos italianos que permanecieron detenidos en Venezuela desde noviembre de 2024 sin cargos formales, regresaron el martes 13 de junio a Italia luego de ser excarcelados. Ambos ofrecieron sus testimonios de lo que vivieron durante el tiempo que estuvieron presos.
Arribaron a Roma en un vuelo procedente de Caracas y se reencontraron con sus familias en el aeropuerto de Ciampino.
Trentini, de 46 años de edad y miembro de una organización no gubernamental (ONG), fue arrestado el 10 de noviembre de 2024, en un operativo policial.
Por otra parte, a Burlò, empresario de 52 años de edad, lo detuvieron el 15 de noviembre de 2024, también durante un control policial.
Tras su arresto, fueron trasladados a la prisión de El Rodeo I, ubicada en Miranda. Durante una entrevista para el diario El País, los ciudadanos italianos comentaron que durante su reclusión no tuvieron acceso a defensa legal ni a un debido proceso, y el contacto consular se produjo luego de seis meses.

Ninguno recibió información oficial sobre los motivos de su detención ni fue presentado ante un tribunal. En Italia, el caso fue interpretado como una detención de carácter político, enmarcada en un contexto de tensiones diplomáticas entre Roma y el gobierno de Nicolás Maduro.
“No hemos sufrido torturas físicas, pero psicológicas, sí. Como no hablar con mis hijos durante un año, la primera llamada la hice después de 11 meses y medio. He tenido miedo de que me mataran”, dijo Burlò en declaraciones a diferentes medios italianos.
Condiciones de detención
Tanto Burlò como Trentini aseguraron que permanecían recluidos en celdas con escasa iluminación, espacio reducido y ventilación limitada. Además, indicaron que los despertaban a las 5:30 am para el control diario dentro del penal y recibían una alimentación básica y repetitiva, compuesta principalmente por arepas.
Trentini comentó que, a diferencia de otros presos, no tenían derecho a visitas de familiares y era a través de los parientes de compañeros de celda que podía enviar información a su familia en Italia.
También relataron que solo contaban con una hora diaria de recreo cinco días a la semana, y tenían prohibido el acceso a libros u otros materiales de lectura, salvo una Biblia en español.
Condiciones de salud
Burlò mencionó que parte de su preocupación era por su estado de salud, pues padece de diabetes e hipertensión, condiciones que fueron tratadas durante su detención, pero, aseguró, que de manera irregular.
El empresario había viajado a Venezuela mientras enfrentaba procesos judiciales en Italia, lo que complicó aún más su situación. Durante varios meses fue considerado desaparecido y su familia no tuvo confirmación oficial de su paradero hasta marzo de 2025.

Trentini difundió un comunicado, publicado por la Agenzia Nazionale Stampa Associata (ANSA), en el que subrayó el impacto emocional del encierro. Señaló que, pese a la alegría por el reencuentro con sus seres queridos, los más de 400 días de detención dejaron secuelas difíciles de borrar.
“Estamos muy contentos, pero nuestra felicidad tiene un precio muy alto. Los interminables 423 días y el sufrimiento son indelebles. Ahora necesitamos días constructivos de serenidad para intentar borrar los malos recuerdos y superar el sufrimiento de los últimos 14 meses”, dice el comunicado.
De acuerdo con los medios de comunicación, la noche previa de la salida de ambos italianos fueron retirados de sus celdas, se les entregó ropa limpia y se les rapó el cabello, un procedimiento habitual en el centro penitenciario al momento de liberar a los reclusos. Tras pasar por la Embajada de Italia en Caracas, abordaron un vuelo rumbo a Roma.
