Sobre el arco de entrada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), en Caracas, los estudiantes agitaron sus banderas y desplegaron una pancarta con la leyenda “No hay victoria con jóvenes presos, nuestra rebeldía incendia el porvenir. Amnistía ya”. El 12 de febrero, Día de la Juventud, esa rebeldía llenó las calles de las principales casas de estudios del país para impulsar dos reclamos: la liberación de los presos políticos y una transición democrática en el país.
Ese día, el Movimiento Estudiantil acordó realizar movilizaciones en 30 universidades de todo el país para presionar por estos dos reclamos. En el caso de la UCV, fue epicentro de la convocatoria en la capital, recibiendo a dirigentes estudiantiles de otros centros como la Universidad Simón Bolívar (USB) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). También de familiares de presos políticos, dirigentes recién salidos de la cárcel o la clandestinidad, y en general miembros de la sociedad civil que esperaban encontrarse en la calle.

Desde hace tiempo, el Día de la Juventud tiene un doble significado para los estudiantes venezolanos. Además de la jornada heroica en la Batalla de La Victoria de 1814, un siglo exacto después, el 12 de febrero de 2014, los jóvenes Bassil da Costa y Robert Redman fueron asesinados en diferentes protestas realizadas en Caracas, lo que inició el periodo de agitación social conocido como “La Salida”.
“Para nosotros este es uno de los días más importantes de nuestra historia, el 12 de febrero significa muchísimo para los estudiantes. Hoy estamos recordando a Robert Redman, a Neomar Lander, a Bassil da Costa y a todos los chamos que quizá quisieron ver lo que nosotros estamos viendo con nuestros ojos. Por todos esos chamos a los que no los dejaron soñar más, nosotros seguimos soñando”, declaró en entrevista para El Diario el presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV, Miguelángel Suárez.
Marcha redonda

Desde las 10:00 am, los manifestantes comenzaron a concentrarse en la plaza del Rectorado de la Ciudad Universitaria de Caracas. Muchos familiares cargaban consigo los retratos de sus presos políticos, mientras desde las diferentes planchas estudiantiles se organizaban con camisas de colores, pancartas e incluso tambores para animar la marcha.
Al cabo de una hora, los estudiantes tomaron la calle para iniciar su recorrido. Sobre uno de los pasillos techados de la avenida, varios dirigentes tomaron el megáfono para hacer el llamado a sus compañeros de comenzar a moverse. “Si es la primera vez que me ven aquí, es porque yo soy de la generación que tuvo miedo. Yo nací en el año 2003 y esto es lo único que conozco y hasta hoy solo tuve miedo… Pero ya no pienso igual”, dijo Paola Carrillo, consejera universitaria de la UCV.

Así iniciaron su paso, con los dirigentes estudiantiles al frente. Todos unidos, a pesar de venir de diferentes universidades y zonas de la ciudad, abriéndose paso entre empujones y gritos con las decenas de cámaras que trataban de capturar el momento. “Estamos acá por varias razones. Primero, por el aniversario número 12 del asesinato de Bassil da Costa y estamos conmemorando a todos esos jóvenes que han derramado su sangre”, comentó Aryeliz Villegas, consejera de la UCAB, en entrevista para El Diario. Todo su grupo vestía camisas rojas con la mano del Movimiento Estudiantil, reivindicando el significado de la franja roja de la bandera venezolana.
La marcha hizo una parada en la salida de Los Símbolos, conocida como la “Puerta Minerva”, donde nuevamente los dirigentes se subieron al arco para hablar sobre la valentía de retomar la calle tras meses de desmovilización por la represión, sobre la urgencia de liberar a los presos políticos y la urgencia de reformar la ley de amnistía para volverla acorde a las necesidades del país. Pronto la marcha avanzó, ahora hacia la calle, donde apenas un puñado de policías sin antimotines cerraban el paso hacia el Paseo Los Ilustres.

Sin confrontación, los estudiantes avanzaron por la avenida Las Acacias, hacia la entrada de la universidad frente a la plaza de Las Tres Gracias. Un trayecto corto, pero que aprovecharon para hacerse escuchar con consignas más antiguas que los propios jóvenes que las gritaban , como “La gente se pregunta, qué es lo que se ve, son los estudiantes en la calle otra vez”.
Allí nuevamente los arcos sirvieron de tarima, y mientras se desplegaba el largo pendón exigiendo “Amnistía ya”, la vicepresidenta de la FCU-UCV, Rosa Cucunuba, exigía al gobierno dar la orden para la libertad de todos los presos políticos. “No podemos celebrar mientras haya madres a las afueras de los centros de detención esperando a sus hijos, mientras haya familias rotas, hermanos y padres desaparecidos. Hoy la juventud exige la libertad plena e inmediata de todos los presos políticos”, dijo.
Ley diferida

Mientras los jóvenes marchaban dentro de la UCV y en varias ciudades del país, en la Asamblea Nacional se realizaba la segunda discusión del proyecto de ley de amnistía y convivencia democrática. Aunque los primeros seis artículos fueron aprobados por unanimidad, a partir del séptimo la falta de consenso llevó a las bancadas oficialistas y opositoras a acordar su diferimiento para continuar las consultas y hacer los cambios pertinentes.
“La ley de amnistía es un primer paso para la reconciliación nacional, pero una ley de amnistía real, general, que pueda amnistiar a todos los casos de violencia política dede 1999 hasta la actualidad. Y que además pueda derogar las leyes que han servido como instrumento para la persecución política: la Ley contra el odio, la Ley Simón Bolívar, entre otras. Sin que estas leyes se deroguen, la amnistía no garantiza la no repetición de estos actos”, comentó al respecto Miguelángel Suárez a El Diario.

La expectativa de la ley de amnistía es algo que no solo se limitó a los familiares de los presos políticos. En los rincones de la plaza del Rectorado, varios dirigentes políticos recientemente excarcelados contemplaban los actos apoyando sutilmente a los estudiantes. A pesar d que muchos todavía poseen medidas cautelares, parecen haber superado los temores avivados tras la detención y casa por cárcel de Juan Pablo Guanipa.
Uno de ellos es el periodista Ramón Centeno, detenido en 2022 y excarcelado apenas en enero de este año, en una reclusión que deterioró su salud hasta dejarlo en silla de ruedas. Aún así, acompañado de activistas como Lisbeth Áñez, acudió a la UCV y manifestó su expectativa sobre la ley de amnistía, aunque también la ve “con prudencia y con reservas”. Espera que su aprobación sirva para un proceso de perdón y reconciliación nacional, pero también de memoria y justicia con las víctimas de violaciones de derechos humanos.

“Hoy aquí, en la UCV en la casa que vence la sombra, hay un reencuentro genuino, bonito. Aquí también está la discusión de la ley. Yo creo en la gente que está aquí y que sea esa voz que que resuene para todo el país, aquí hay un reencuentro, y este reencuentro es el que tiene que estar allí plasmado en la ley de amnistía, porque no tiene que ser una ley pretoriana, donde nosotros como afectados tengamos que disculparnos. Venezuela necesita un verdadero perdón, pero un perdón con memoria”, comentó en entrevista para El Diario.
Hacia adelante

Otro asistente a la marcha fue Jesús Armas, dirigente excarcelado el 8 de febrero junto a Juan Pablo Guanipa, y quien lo acompañó ese día en su caravana por la ciudad antes de que el líder zuliano fuera nuevamente detenido. A pesar de esta experiencia, que reconoce lo llenó de temor de ser objeto también de posibles represalias, igual asegura que no lo detendrá de acompañar este tipo de actividades.
“Obviamente siento temor. Cada venezolano siente temor porque aquí todos tenemos un número, pero si todos nos asustamos, ¿cómo cambiamos el país? Tenemos que seguir hacia adelante y llenarnos los unos a los otros de coraje”, dijo.

Igualmente, cuestionó los comentarios en redes sociales tras la detención de Guanipa, en la que se le culpó por lo sucedido asegurando que “fue imprudente” al participar en concentraciones políticas con apenas unas horas de libertad.
“El miedo hace que la gente diga cosas que no tienen ningún tipo de sentido. Yo entiendo la posición de ellos, tienen una visión distinta del país, pero mi visión es luchar y hacer todo lo que esté en mis manos para inspirar a la gente a luchar por la democracia y eventualmente tengamos una transición pacífica, y sobre todas las cosas, para que podamos tener a todos los presos políticos reunidos con sus familias”, señaló.

Sobre el camino que, a su juicio, debería seguir entonces la oposición para recuperar su agenda de calle en un momento en que la lucha por presos políticos y la celebración por las excarcelaciones han marcado una forma de expresión del sentir de muchos ciudadanos, Armas señala la marcha estudiantil y asegura que allí está la ruta a seguir.
“El camino lo están marcando los estudiantes, el camino lo están marcando los familiares de los presos políticos, y es la reconstrucción del tejido social, reencontrarnos en torno a la bandera de los presos políticos y seguir avanzando y presionando, en conjunto con los Estados Unidos, para que podemos tener eventualmente unas elecciones generales libres, justas y observadas con presencia internacional”, resaltó.
