Familiares de los presos políticos se concentraron el 17 de junio en las cercanías de la Embajada de Estados Unidos en Valle Arriba, Caracas, para realizar una vigilia en honor a Carmen Navas, al cumplirse un mes de su muerte.
“La lucha por nuestros familiares nos está costando la vida y nuestra salud. No somos de hierro. Hace apenas unos días nuestra compañera Francis Quiñones sufrió una grave descompensación”, dijo una de las mujeres que se encontraba en el lugar.
Navas se convirtió en un símbolo de la lucha por los detenidos por motivos políticos tras exigir durante meses información sobre su hijo, Víctor Hugo Quero, fallecido bajo custodia del Estado.
Los manifestantes llevaron globos, fotos de los detenidos por causas políticas y pancartas en los que se leen exigencias por la libertad de sus seres queridos. Además, realizaron un rosario en memoria de Navas.
«Carmen es ahora un símbolo, un icono. Primero era una madre, ahora se volvió casi en un mito de la lucha que emprenden ustedes, siéntanse acompañadas por ella (…) Le pido a Carmen y a Dios que las acompañe para que ustedes tengan un mejor final», expresó la periodista Maryori Méndez a los familiares de los presos políticos durante la vigilia.
Petición de los familiares al encargado de negocios de EE UU en Venezuela
En medio de la concentración, Francis Quiñones, madre de uno de los presos políticos, hizo un llamado al encargado de negocios de EE UU en Venezuela, John Barrett, para que interceda por la liberación de los detenidos por causas políticas en el país.
«Sabe que nosotros estamos allá arriba y no hemos obtenido respuestas. Por favor, escúchenos, queremos la libertad de nuestros hijos», dijo Quiñones a los medios de comunicación.
Durante la manifestación, las personas también exigieron al gobierno encargado de Delcy Rodríguez que tome acciones para que “ninguna madre o abuela muera esperando justicia”.
10 días de vigilia afuera de la Embajada de EE UU
Familiares de los presos políticos permanecen afuera de la Embajada de EE UU en Caracas desde hace 10 días, con el objetivo de solicitar la intervención humanitaria del gobierno de Donald Trump para lograr la liberación de sus seres queridos.
Los ciudadanos se han mantenido en el lugar a la espera de poder reunirse con Barrett. Los familiares instalaron carpas y toldos en una caminería cercana a la sede diplomática y afirmaron que no abandonarán el lugar hasta ser escuchados por las autoridades del país norteamericano.
Durante estas protestas, los manifestantes aseguraron a El Diario que recibieron llamadas amenazantes provenientes de números desconocidos. Indicaron que en esas llamadas les advertían que “algo malo iba a pasar” si continuaban en el lugar.