La periodista Aymara Lorenzo informó el 3 de julio que en el edificio Oasis Beach, ubicado en el sector Playa Grande de La Guaira, se mantenía un despliegue de rescatistas internacionales y voluntarios tras la confirmación de que el vicealmirante Gustavo Romero Matamoros, director de la Policía de La Guaira, logró comunicarse desde el interior de la estructura colapsada.
En una transmisión especial conducida por el periodista César Miguel Rondón a través de su canal de YouTube, Lorenzo explicó que las labores de rescate se concentraban en el edificio luego de conocerse esa comunicación, en la que el vicealmirante habría informado que se encontraba junto a otras 20 personas atrapadas en lo que presuntamente era un triángulo de seguridad formado tras el derrumbe.
Las labores de búsqueda continuaban con el objetivo de localizar a las personas que podrían permanecer bajo los escombros del edificio, colapsado durante los terremotos registrados el 24 de junio.
Aymara Lorenzo aclaró la información previa
Posteriormente, la periodista Aymara Lorenzo publicó un video en sus redes sociales en el que afirmó que parte de la información difundida sobre su cobertura estaba siendo tergiversada.
Lorenzo explicó que la referencia a 21 personas con vida correspondía a una de dos comunicaciones registradas el 26 de junio —una por WhatsApp y otra por radio— y no a una información del 3 de julio.
Asimismo, indicó que, para esa fecha, los equipos de rescate ya habían recuperado al menos un cuerpo y localizado otros fallecidos, por lo que consideró incorrecto presentar la cifra de 21 como un dato vigente.
La aclaración fue publicada después de que la información se difundiera ampliamente en redes sociales y distintos medios de comunicación, incluido El Diario, tras la entrevista concedida por Lorenzo a César Miguel Rondón. En consecuencia, esta nota fue actualizada y su titular modificado para reflejar la precisión realizada posteriormente por la periodista.
Maniobras de alta complejidad
La periodista resaltó que las operaciones de penetración en la infraestructura colapsada del Oasis Beach enfrentan dificultades técnicas debido a la inestabilidad de las losas de concreto armado.
Los equipos de salvamento concentran sus esfuerzos en localizar y acceder a las denominadas “cápsulas de aire”, cavidades que suelen formarse de manera fortuita durante los derrumbes estructurales y que permiten la supervivencia de personas por periodos prolongados.
Yessimar Arias, familiar de una de las personas atrapadas en el edificio, describió para la transmisión radial el calvario técnico de las maniobras.
“Ellos han intentado ingresar por varias áreas del edificio donde posiblemente pudiesen estar algunas personas con vida, algo que no nos han confirmado, porque no han podido llegar como tal a esas cápsulas”, señaló.
Arias destacó que las brigadas ensayaron inicialmente una vía de acceso subterránea, la cual se tuvo que abortar debido al grosor de los muros de concreto y la densidad de las cabillas de acero.
Posteriormente, se procedió a remover, de forma progresiva, losas de los apartamentos superiores, sin embargo, se corría el riesgo de que pudieran ceder los escombros y ocasionar un colapso.
El reclamo de las familias
Lorenzó indicó que el despliegue actual en Playa Grande, que incluye maquinaria pesada tipo payloader, retroexcavadoras y brigadas caninas, es el resultado de la presión sostenida por la población civil.
“Lamentablemente los primeros días estuvimos abandonados con el tema de los rescatistas, lo que fue jueves, que fue el día siguiente después del terremoto, viernes y la primera mañana del sábado, no tuvimos ayuda, las personas que estaban excavando eran las mismas familias que estaban acá con sus manos, con algunas herramientas que tenían, pero llegó un punto donde no se podía continuar porque no se contaba con las maquinarias necesarias”, recriminó Arias.
La situación operativa cambió de manera progresiva con la llegada de ingenieros, especialistas civiles y contingentes de rescatistas extranjeros. Actualmente, en la zona cero del Oasis Beach operan rescatistas de Taiwán y especialistas de la brigada de topos mexicanos.
“Siento que fue un poco tarde la ayuda, igual se aprecia porque están haciendo todo lo posible y esperemos que, de verdad, todavía podamos contar con esa esperanza de que haya personas con vida”, acotó la familiar.
A la espera de noticias
La señora Lisbeth, sobreviviente de la catástrofe, permanece a las afueras de la estructura a la espera de noticias sobre su sobrino y el resto de su grupo familiar. Explicó, durante la transmisión, que existen razones para presumir que sus parientes se encuentran concentrados en un punto específico de la planta baja.
Ante la magnitud de la devastación, la sobreviviente hizo un llamado para incrementar la asistencia extranjera y la cohesión social.
“Tenemos fe de que los saquen hoy con vida. Por favor, necesitamos mucha ayuda internacional. Estamos desesperados. Cada quien tiene una realidad diferente, pero tenemos que unirnos todos como familia y como país porque esto fue catastrófico. Nadie entiende la magnitud de lo que estamos viviendo aquí”, dijo Lisbeth.
Durante la cobertura en vivo, los ingenieros ordenaron mantener silencio para detectar sonidos que provengan de los escombros y así poder orientarse hacia dónde dirigirse en la búsqueda de personas con vida.
En la entrevista radial, César Miguel Rondón interrogó a la reportera sobre la viabilidad científica de hallar sobrevivientes tras un periodo tan prolongado de confinamiento. En ese sentido, Lorenzo puntualizó que, de acuerdo con la experiencia de los Topos Mexicanos, el umbral de supervivencia en catástrofes de dimensiones épicas puede extenderse entre los 10 y 15 días, siempre que existan condiciones de ventilación e hidratación mínima dentro de las estructuras colapsadas.
La periodista subrayó que el panorama de devastación y rescates se repite en diversas zonas de la entidad, como es el caso de los complejos habitacionales de la Misión Vivienda OPP 26 y OPP 27 del sector Catia La Mar, en el cual los voluntarios continúan con la extracción de cuerpos y la detección de señales de vida mediante el uso de innovaciones médicas adaptadas.
Detalló el caso de un estudiante de medicina que logró conectar monitores de eco-fetal a las vigas de metal expuestas de los edificios, para registrar y amplificar los latidos cardíacos de personas atrapadas bajo las toneladas de escombros.