Tras las pérdidas de vidas humanas y los daños materiales provocados por los terremotos del 24 de junio, han surgido muchas dudas en la población venezolana en materia sismológica y de ingeniería para tratar de entender por qué algunas infraestructuras colapsaron, mientras que otras no, así como las causas que llevaron a esta situación.
Factores como el encuentro entre las fallas tectónicas, los tipos de suelos o la cercanía del epicentro son algunas de las causas detrás de que algunas zonas resultaron más afectadas que otras, de acuerdo con varios expertos consultados.
El ingeniero y presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos de Venezuela, Feliciano De Santis, señaló que el tipo de suelo fue una de las razones por las que ciertas infraestructuras colapsaron, mientras que otras no.
“Todas las zonas populares que están tanto en el lado de Caracas como en el de La Guaira están sobre roca, en donde no se produce amplificación de la señal sísmica y la aceleración llegó muy baja porque el sismo estaba a 170 kilómetros de distancia del epicentro”, explicó en entrevista para El Diario.
Sin embargo, en los suelos aluviales, en donde se encontraron los edificios que sufrieron mayores daños en el doble terremoto, se produjo una amplificación. Aunque el experto aclaró que, de haber estado el epicentro más cerca, algunas zonas populares hubieran sufrido daños.
“El tren de ondas viene por las rocas a alta velocidad y cuando llega a suelos aluviales de Caraballeda, Los Palos Grandes y Altamira, las ondas se frenan y se acumulan, cambian de amplitud y se proyectan a la superficie con una aceleración amplificada muy grande y eso le mete al edificio una aceleración muy fuerte”, señaló De Santis.
Otros factores que influyeron en los daños
Además de la cercanía del epicentro y la diferencia en los tipos de suelos, el arquitecto César Bello también mencionó el encuentro entre las fallas de Boconó y San Sebastián.
“Se formó algo que terminó de triplicar y cuadruplicar lo que era el movimiento sísmico que se sintió aquí (Caracas), allí abajo en La Guaira. Estos dos terremotos fueron más allá de lo que uno se imaginó de ese 7,2 a 7,5 quintuplicó el movimiento”, explicó en entrevista para El Diario.
Bello también insistió en la importancia de escuchar las instrucciones de los ingenieros estructurales y de los geólogos al momento de construir una edificación.
Además del tipo de suelo, las condiciones del territorio y las características constructivas, la urbanista y profesora titular del Departamento de Planificación Urbana de la Universidad Simón Bolívar (USB), Sandra Ornés, mencionó el “efecto de sitio”.
“Si bien los territorios tienen ciertas formaciones geotécnicas, geológicas específicas, hay diferencias internas. Todos esos elementos son evaluados por los ingenieros estructurales y los ingenieros geológicos para poder determinar la necesidad que tiene una edificación para poder resistir un evento como este”, explicó en entrevista para El Diario.
Por su parte, el arquitecto Jorge Garrido, quien es directivo de la Asociación Venezolana de Arquitectura e Ingeniería, señaló que algunas edificaciones no fueron construidas, de acuerdo con lo establecido en las normas de construcción.
“Desde el punto de vista general, tiene que haber diseños que sean conscientes del riesgo sísmico, no podemos hacer edificaciones que en caso de un sismo sabemos que no se van a comportar bien porque tienen una forma, tipología y métodos estructurales que no son los adecuados. Esto es una cosa que debemos hacer saber y educar a las nuevas generaciones de arquitectura e ingeniería para que las tengan en cuenta”, añadió en entrevista para El Diario.
¿Las casas en zonas populares cuentan con trabajos de ingeniería?
Aunque popularmente muchas personas creen que en las zonas populares las casas no cuentan con la aplicación de conocimientos de ingeniería en sus construcciones, el ingeniero Feliciano De Santis afirmó que no se debe generalizar.
“He visto casas en barrio muy bien ejecutadas, como también he visto mucha vulnerabilidad. También está sucediendo en el sector formal: hay edificios muy bien detallados, diseñados por ingenieros estructurales reconocidos, pero también hay otros en donde se cometen errores, donde no hay supervisión y a veces no se arma correctamente lo que hay en los planos”, precisó.
El arquitecto César Bello señaló que muchas de estas edificaciones en zonas populares tienen solo dos plantas y que trabajan sobre la base de “albañiles y gente que ha trabajado en obras y que saben lo que es amarrar una viga entre otra, levantar unas columnas y armar unas lozas”.
“Allí está el caso de El Junquito, se cayeron (las viviendas) por todos lados, pero unas personas quedaron atrapadas y a otros los liberaron, pero no es lo mismo eso que tener 10 pisos que te caigan encima. Esos ejemplos de gente que se autoconstruye es porque han sido obreros, maestros de obras, albañiles que por lo menos saben”, apuntó.
La importancia de una buena infraestructura y superestructura
De Santis consideró que para evitar que un edificio colapse es importante tener una buena infraestructura y superestructura, por lo que insistió en la importancia del concepto de la sismorresistencia para evitar que las personas salgan heridas o mueran en este tipo de desastres naturales.
“Si tú tienes un buen diseño sismorresistente que toma en cuenta las fundaciones correctas y el diseño estructural correcto, no deberías tener tragedias porque deberías tener un edificio que, aunque presente fisuras e incluso quedar inservible, permita a los ocupantes abandonarlo sin sufrir daños”, aseguró.
Este ingeniero también confirmó que, “de haberse construido con los niveles de conocimientos que se tienen hoy en día”, se podrían haber evitado los daños y la pérdida de vidas de tantas personas durante los terremotos del 24 de junio.
Niegan que se deba despoblar La Guaira
El presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos de Venezuela hizo énfasis en que todavía se puede construir en el estado La Guaira y que negó que hubiera la necesidad de despoblar esta entidad por los terremotos del 24 de junio.
“Se puede construir, incluso en los sitios que están dañados; pero hay que adaptarse a las variables de contexto. Si el suelo amplifica, hay que tomar en cuenta eso o si se degrada o licúa, hay que ir con unas fundaciones más profundas, es un tema de costo simplemente”, agregó.
Además, recordó que los daños en esta entidad están concentrados en 12 kilómetros: seis en la zona de Catia la Mar y seis en la zona de Tanaguarena y Caraballeda.
“El estado tiene 120 kilómetros, si lo llevamos a esa escala, solamente el 10 % de verdad tiene una tragedia importante, mientras que en otras zonas no pasó nada. Eso de despoblar y eliminar porque no se puede construir es un concepto antiguo, pero hay un tema de costo: si vas a construir en una zona conflictiva, tienes que ir con edificios tipo Dubai (Emiratos Árabes) o Cancún (México)”, apuntó.
De Santis también indicó que los edificios no fueron los únicos que fallaron en La Guaira, también algunas casas en Catia La Mar lo hicieron tras los dos terremotos.
“Yo creo que si un edificio es bien construido es tan seguro como vivir en una casa. Ahora, uno en una casa uno se siente más seguro porque, de vivir en una de un solo piso, las probabilidades de que te pase algo es muy bajas así ella caiga”, consideró.
Recomendaciones para la población y autoridades
El presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos de Venezuela, Feliciano De Santis, ofreció una serie de recomendaciones tanto para la población como para las autoridades para evitar tragedias como la del 24 de junio de 2026:
-Reforzar la institucionalidad, en especial a la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) para que tenga buenas redes sismológicas, de GPS, de monitoreo y posibilidades de investigación.
-Formar estudiantes talentosos e incluso enviarlos para que estudien en “las mejores universidades del mundo”.
-Revisar las normas sismorresistentes con más frecuencia.
-Supervisión y revisión de los planos por parte de las alcaldías y por una segunda instancia. Si un proyectista entrega un plano, debe haber un segundo equipo que lo revise y haga las observaciones.
-Garantizar que Protección Civil tenga todos los implementos para la atención de desastres.
-Fortalecer a la sociedad civil para que esta exija al Estado el cumplimiento de las normativas y que el Estado a su vez exija a la población seguir la reglamentación.
“De ahora en adelante, nosotros tenemos que empezar a no seguir sembrando vulnerabilidad y eso nos atañe a todos, desde ejemplos como no poner maceteros en los quicios de las ventanas hasta el cumplimiento estricto de las normas sismorresistentes”, concluyó.