El venezolano de 62 años de edad, Oswaldo “Ozzie” Guillén, se convirtió en la 13.ª persona en la historia de los Medias Blancas de Chicago cuyo número es retirado y en el primer mánager de la franquicia en recibir ese reconocimiento. Su nombre y el número 13 fueron develados en una fachada del segundo nivel de Rate Field durante el homenaje.
“Nunca me he puesto nervioso jugando béisbol. Nunca me he puesto nervioso dirigiendo béisbol. Pero hoy estoy muy, muy nervioso porque este es un momento diferente”, expresó Guillén durante la ceremonia llevada a cabo el sábado 8 de agosto.
Tres veces elegido al Juego de Estrellas, Guillén jugó 13 de sus 16 temporadas en las Grandes Ligas con los Medias Blancas. Fue Novato del Año de la Liga Americana en 1985, a los 21 años, y ganó un Guante de Oro en 1990.
“Hoy no estoy aquí como mánager. Hoy estoy aquí como un hombre agradecido al que le dieron esta oportunidad”, añadió.
En sus 13 temporadas como jugador de Chicago, Guillén bateó para .265, con 24 jonrones, 565 carreras impulsadas y 163 bases robadas en 1.743 juegos de temporada regular.
Concluyó su carrera como jugador con Baltimore, Atlanta y Tampa Bay en 2000, con un promedio de .264, 28 jonrones, 619 carreras impulsadas y 169 bases robadas en 16 temporadas.
Guillén regresó a Chicago para dirigir a los Medias Blancas entre 2004 y 2011. En ocho temporadas tuvo una marca de 678-617 y condujo al equipo al título de la Serie Mundial de 2005, el último campeonato de la franquicia.
Los Medias Blancas de 2005 terminaron aquella postemporada con una foja de 11-1. A.J. Pierzynski y Paul Konerko, integrantes de aquel equipo campeón, acompañaron a Guillén durante el homenaje frente al dugout de Chicago. También asistieron otros de sus excompañeros y jugadores de los Medias Blancas, así como el presidente de la organización, Jerry Reinsdorf.
En un comunicado difundido en abril, cuando los Medias Blancas anunciaron el retiro del número 13, Reinsdorf señaló: “Desde el momento en que se unió a esta organización en los entrenamientos de pretemporada de 1985, Ozzie Guillén ha sido único”.
Konerko describió a Guillén como un hombre “apasionado” y destacó que “nunca tuvo problemas para decirle a cualquiera algo que estaba mal”.
Guillén también dirigió a los Marlins de Miami en 2012 y fue despedido después de una temporada en la que el equipo terminó con una foja de 69-93. Su desempeño y la controversia generada por sus declaraciones elogiosas sobre el expresidente cubano Fidel Castro provocaron una fuerte reacción en Miami y contribuyeron a su salida del equipo.
Homenaje a Venezuela
El exjugador y exmánager estuvo acompañado el sábado 8 de agosto en el escenario por su esposa, Ibis Cárdenas, y sus hijos, así como por varios de los jugadores que dirigió en 2005, cuando llevó a los Medias Blancas a conquistar su primer título de Serie Mundial en 88 años. Guillén lució un traje oscuro con un prendedor de solapa con la bandera de Venezuela.
Durante el homenaje, Guillén destacó sus raíces venezolanas y habló de la importancia que tiene para él el número 13, que escogió como homenaje al también venezolano Dave Concepción, una de sus inspiraciones en el béisbol.
Concepción fue campocorto de los Rojos de Cincinnati durante 19 temporadas en las Grandes Ligas y nueve veces elegido al Juego de Estrellas. También jugó durante más de 20 años con los Tigres de Aragua, equipo que retiró su número 13.
El número también continuó en manos de otra generación de venezolanos. Ronald Acuña Jr. eligió el 13 cuando debutó con los Bravos de Atlanta en 2018, siguiendo el ejemplo de Concepción y Guillén.
“Creo que el 13 le pertenece a mi país. Y para mí en Venezuela el 13 es un número de buena suerte, y los estadounidenses no creían lo afortunado que es ese número”, concluyó Guillén.