A simple vista lo que parece una pequeña iglesia aledaña a los bloques de Lomas de Urdaneta, en el oeste de Caracas, realmente se trata de la parroquia Santos Ángeles Custodios, una estructura de cuatro pisos que resultó afectada durante los terremotos del 24 de junio.
Los feligreses llegan a las 9:00 am los domingos para rezar el rosario que precede a la misa dominical, esta se dedica también a los difuntos, especialmente a aquellos que murieron en los terremotos. Pero la misa no se celebra dentro del templo porque, a pesar de que la iglesia no se desplomó, tiene daños considerables que la hacen inhabitable.
Iraida Pérez, secretaria del despacho de la iglesia, aún tiene fresco en su memoria el ruido que hicieron las paredes del templo cuando se quebraron. Cuenta que estaba cerca del salón de usos múltiples y se refugió entre una columna y una viga en el primer sismo, cuando pensó que ya se había detenido caminó hacia la capilla, pero el segundo terremoto la sacudió e hizo que se golpeara con una de las puertas.
Agradece que el movimiento no la dejó entrar a la capilla, porque segundos después cayeron dos candelabros que guindaban del techo de ese espacio.
“Yo soy quien aún siente miedo, porque todo lo viví aquí. El ingeniero nos explicó que esto es antisísmico, pero se batía muy fuerte”, explicó Iraida para El Diario.
Ella organiza junto a otros colaboradores y feligreses el altar a unos metros de la entrada principal de la iglesia, con una mesa, un mantel, un Nazareno, una virgen, una corneta, un micrófono y un toldo. También disponen sillas en el espacio que dejan libre los vehículos estacionados; intentan ubicarlas donde haya sombra para evitar insolaciones, una situación que, de acuerdo con Iraida, le preocupa a los sacerdotes.
Por la altura, la brisa también suele incomodar a quienes escuchan la misa. Sin embargo, los vecinos de Lomas de Urdaneta igualmente tratan de cumplir con el compromiso de asistir a misa al menos el domingo.
Mucho trabajo por hacer
Al finalizar el rosario cerca de las 10:00 am, se le comunicó a los fieles que van a necesitar mucho apoyo para reparar la iglesia. La inspección que hizo el equipo de la Arquidiócesis de Caracas calculó que la reparación de todos los daños podría ascender a los 90 mil dólares. El ingeniero a cargo de la inspección les explicó los materiales y trabajos que van a necesitar en los próximos meses para rehabilitar el edificio.
“Necesitamos a un maestro de obra que nos haga el favor para poder calcular al detalle cuántos bloques necesitamos realmente para cada pared”, agregó Iraida.
En un recorrido realizado por el equipo de El Diario se pudo determinar que el área con más daños fue un salón de usos múltiples al que se le bautizó “el teatro”. Allí una pared se desprendió parcialmente. No sé desplomó porque las ventanas estaban ancladas a una viga. También se cayó más de un metro de bloques que cubrían una esquina y toda una pared de armarios también se agrietó en la zona de la viga.
En la capilla pequeña, donde cayeron las lámparas también se aprecian múltiples grietas en las paredes, aunque los daños son un poco más profundos en la pila bautismal. La sala principal del templo, donde se oficia la misa usualmente, también tiene una grieta que va de extremo a extremo en la pared posterior, aunque quienes allí trabajan explicaron que justo en ese punto se divide una viga del muro.
La iglesia de Santos Ángeles Custodios tiene alrededor de 25 años, su estructura es principalmente metálica, con columnas que están ancladas en la montaña, lo que evitó un desastre mayor en medio del doblete sísmico. No obstante, algunas de las paredes de ladrillos se desencajaron de esa estructura, lo que implica que deben demolerlas y volverlas a hacer para que el espacio sea habitable nuevamente.
Las labores continúan
Mientras esperan conseguir los recursos para las reparaciones, la iglesia intenta mantener la normalidad en sus actividades. Las misas se siguen oficiando en el estacionamiento, aún se mencionan a los difuntos en los rezos y disponen de un espacio para dejar las cenizas de familiares fallecidos a un bajo costo.
Ante la emergencia que ha representado el doble terremoto en Venezuela, tanto los sacerdotes como quienes trabajan en la iglesia le han recomendado a quienes dejan allá las cenizas de seres queridos que donen las cajas a funerarias para que las puedan dar a quienes no tienen cómo pagar los servicios fúnebres.
Iraida explicó que en el mes de octubre también se abrirán más inscripciones para los niños y jóvenes que vayan a hacer catecismo para primera comunión y confirmación, aunque todavía no saben si podrán hacer las ceremonias dentro del templo.
La parroquia Santos Ángeles Custodios es atendida por sacerdotes de la comunidad salvatoriana (SDS), una congregación que, de acuerdo con Iraida, es la que debe brindar el apoyo económico para la iglesia.
Con respecto a la ayuda que ofrece la Arquidiócesis de Caracas, la secretaria del despacho comentó que ya los apoyaron con la inspección, pero que la prioridad de la institución es restaurar los templos en el centro de Caracas que son patrimonio histórico, las cuales se vieron fuertemente afectados por los sismos por la antigüedad de sus estructuras.