El Ministerio para el Ecosocialismo, mediante la Unidad Territorial Ecosocialista (UTEC) del estado Anzoátegui, abrió un procedimiento formal de investigación para identificar y dar con el paradero de los responsables del maltrato infligido a un oso melero (Tamandua tetradactyla) en la ciudad de Barcelona.
La actuación de las autoridades se activó luego de la viralización de un video en redes sociales, en el cual se observa el acoso y maltrato contra el ejemplar de fauna silvestre.
A través de una nota de prensa, el ente ministerial informó el 27 de agosto que el operativo de fiscalización se ejecuta de manera coordinada entre la Coordinación de Fiscalización y Control de Impactos Ambientales, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y la Policía del municipio Simón Bolívar.
Asimismo, aseguraron que el expediente fue remitido a la Fiscalía 21 con Competencia en Defensa Ambiental del estado Anzoátegui para determinar las responsabilidades penales del caso.
Investigación abierta
Actualmente, los organismos de seguridad y los fiscalizadores ambientales desplegaron labores de campo e indagaciones en los sectores adyacentes a la avenida Costanera, para dar con el paradero de los implicados.
Por ello, la UTEC Anzoátegui solicitó el apoyo de la ciudadanía para recopilar datos que permitan ubicar a los autores del hecho.
Pusieron a la disposición para la recepción de denuncias anónimas la mensajería directa de su cuenta oficial de Instagram (@ecosocialismoanzoategui_ve).
Acoso e indignación comunitaria
El hecho ocurrió en las inmediaciones de la avenida Costanera de Barcelona y, de acuerdo con las imágenes difundidas en las plataformas digitales, un grupo de jóvenes que se desplazaban en motocicletas acorraló al animal mientras intentaba escapar de la vía pública.
En el registro audiovisual se aprecia cómo los involucrados arrinconaron al mamífero acelerando los vehículos a corta distancia para intimidarlo con el ruido.
Al mismo tiempo, otros participantes impidieron físicamente su desplazamiento hacia una zona segura.
El acoso desató el rechazo inmediato de habitantes de la entidad y de defensores de los derechos de los animales, quienes repudiaron la agresión contra la especie nativa de la región.