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  • El actual presidente en funciones y candidato a la investidura del PSOE no logró llegar a acuerdos de gobernabilidad con ningún partido político

El Congreso de los diputados rechazó este jueves la posibilidad de que Pedro Sánchez sea investido presidente de ese país. El líder socialista no consiguió el apoyo de su “socio preferente” Unidas Podemos (UP), la formación de Pablo Iglesias, por discrepancias en el reparto de los cargos gubernamentales. Los partidos ahora tendrán hasta el 23 de septiembre para alcanzar acuerdos, de lo contrario, deberán convocar unas nuevas elecciones generales.

Con 155 votos negativos, 124 favorables y 65 abstenciones, el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) vio frustrada su intención de investidura por segunda sesión consecutiva. El Congreso había rechazado la formación del gobierno encabezado por Sánchez el pasado lunes, por lo que este jueves solo necesitaba más “síes” que “noes” para ser electo presidente nuevamente. Incapaz de lograr la abstención del Partido Popular (PP) y de Ciudadanos, lo que habría permitido su investidura, tampoco consiguió el apoyo de Iglesias. Ambos políticos se reprochan no hacer concesiones en sus propuestas.

Iglesias ha sido enfático en que UP debe tener representación en el gobierno conforme a sus resultados en las elecciones. La tolda morada, históricamente relacionada con el chavismo, fue el cuarto partido más votado en las elecciones del 28 de abril, con 14,3% del sufragio y 46 diputados. El PSOE obtuvo 28,7% y 123 parlamentarios. Sin embargo, Iglesias apuntó a las más altas aspiraciones: ser el vicepresidente de gobierno y administrar cinco ministerios. Su argumento era que debían “vigilar” a Sánchez. Ante la negativa de los socialistas, UP propuso a Irene Montero -segunda del partido y esposa de Iglesias- para asumir el cargo. La respuesta negativa se impuso nuevamente.

Las negociaciones de coalición entre ambos partidos se mantuvieron hasta pocas horas antes de la sesión de este jueves, incluso Iglesias durante el debate en el congreso expuso una última propuesta apurada al PSOE, que también fue rechazada. El también presidente en funciones consideró que desde UP aspiraban a más de lo que le correspondía.

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“Entre fuerzas de izquierdas la investidura debería haber estado garantizada desde el primer momento. Los resultados del 28 de abril y del 26 de mayo dejaban clara la voluntad de que el gobierno estuviera encabezado por el PSOE. Cualquier persona sensata sabe que eso no significa un cheque en blanco”, dijo Sánchez, y explicó que sus adversarios “querían controlar el 100% de los ingresos y el 50% del gasto; con el 25% de los escaños querían controlar el 80% del gasto social, siendo la cuarta fuerza política”.

La contraoferta de los socialistas fue una vicepresidencia social y las carteras de Igualdad, Vivienda y Economía Social, y Sanidad, Asuntos Sociales y Consumo. “No hay humillación. No conozco dirigente humillado ante una vicepresidencia o un ministerio de España”, dijo Sánchez. La respuesta de UP fue que los cargos no incluía las competencias que reclamaban para llevar a cabo sus políticas sociales.

El impasse continuó cuando Iglesias reprochó a Sánchez no aceptar sus concesiones. Según el líder de ultra izquierda, no plantearon ninguna medida radical, aceptó no formar parte del gobierno e incluso rechazaron liderar temas de Estado como el conflicto independentista en Cataluña. “Pedimos competencias, no sillones”, apuntó. “Miren a la derecha, están encantados”.

Foto: La Sexta

La alianza entre los partidos de izquierda parecía lógica para muchos. El socialista llegó a la presidencia con el apoyo de UP luego de la moción de censura a Mariano Rajoy por casos de corrupción. Incluso durante la campaña ambos candidatos afirmaron que eran sus socios preferentes. Además, la suma de los diputados entre PP, Ciudadanos y VOX no alcanzan la mayoría necesaria para formar gobierno. Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal, líderes de los tres partidos, criticaron la incapacidad de Sánchez para llegar a acuerdos, y catalogaron como “un espectáculo” la sesión de hoy.

“Su investidura es la historia de un gran fracaso, y las consecuencias son en exclusiva responsabilidad suya” dijo Casado. Por su parte, Rivera aseguró que “el culebrón seguirá este verano porque la banda (como se refiere a UP, y nacionalistas catalanes y vascos) no se ha puesto de acuerdo en repartirse el botín, en repartirse España”

Las críticas también llegaron desde otros socios potenciales del PSOE y UP. Gabriel Rufián, portavoz del partido independentista catalán Esquerra Republicana, señaló a ambos representantes que “de su intransigencia nos arrepentiremos todos”, y señaló que “la izquierda ha sido derrotada”. Aún así, los diputados independentistas se abstuvieron en la votación.

El 23 de septiembre es la fecha límite que tiene Sánchez para buscar socios. Ante la contundencia de los partidos de derecha, deberá llegar a acuerdos con el único partido que le ha abierto las puertas a un eventual acuerdo. De insistir la negativa, el rey de España deberá disolver el Congreso y convocar nuevas elecciones presidenciales.

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