• El artista venezolano falleció en París este sábado luego de labrar una trayectoria internacional con reconocimiento mundial, que lo convierten en el principal exponente del color

El cinetismo perdió su principal exponente en Venezuela y el mundo este sábado 27 de julio. Carlos Cruz-Diez falleció a los 95 años por causas naturales en París, Francia, donde vivió desde el año 1960.

Con sus innumerables obras logró demostrar que el color es, per se, una realidad autónoma que no requiere soporte. Sus estudios estuvieron dedicados a generar sentimientos a través del color. Durante una entrevista realizada por el periodista Rafael Álvarez- Bermúdez, Cruz-Diez aseguró que el color está presente continuamente, produce un placer que se aprende a leer, siempre y cuando se aprenda a leer el espacio.

“El color invade el espacio y es didáctico. Todas estas obras que ves no son cuadros, son soportes de una reflexión. Eso genera placer, rechazo y otros sentimientos humanos”, dijo el artista durante la entrevista.

Nació en Caracas el 17 de agosto de 1923. Se graduó como profesor de Artes Manuales y Aplicadas en la en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas (1940–45). En 1954 empezó a investigar los fenómenos ópticos del color.

En 1959 realiza su primer Couleur Additive y Physichromie, que son estructuras que se modifican según el desplazamiento e intensidad de la luz ambiente y del espectador . Un año después se instaló definitivamente en París donde 52 años después recibe el grado de Oficial de la Orden Nacional de la Legión de Honor en esa ciudad.

Sus estudios comienzan a avanzar en 1970 con la creación de series como Color Aditivo, Fisiocromías, Inducciones Cromáticas, Cromointerferencias, Transcromías Aleatorias y Cabinas de Cromosaturación.

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Foto: EuropaPress

Comienza su internacionalización con la creación de un laberinto de cromosaturaciones luminosas en la estación Odeón del Metro de París en 1969.

A pesar de hacer de Francia su hogar, nunca dejó de lado su patria. El maestro del cinetismo dejó su obra impregnada en las calles de Caracas y varios estados del país, transformando estos espacios en íconos del arte venezolano.

Una de estas obras se convirtió en símbolo de la migración y el éxodo de venezolanos producto de la crisis económica, política y humanitaria que atraviesa el país: el mural de Cromointerferencia de Color Aditivo realizado en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía.

“Yo estoy convencido de que así como fue el sitio de salida será el lugar de retorno de muchos venezolanos, y pronto muy pronto los venezolanos se tomarán fotos en ese mural de su regreso a Venezuela” , dijo Cruz -Díez durante una entrevista con la periodista Shirley Varnagy.

Su arte engalana muchos puntos de Caracas como el Centro de Acción Social por la Música, en la Fisicromía en homenaje a Andrés Bello, en Plaza Venezuela, También es el autor del icónico Laberinto Cromovegetal de la Universidad Simón Bolívar, en Sartenejas, Caracas. En Valencia se encuentra la Cromovela, una obra vertical imponente representada por el arte cinético del artista.

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Centro de Acción Social por la Música
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Fisicromía en homenaje a Andrés Bello, en Plaza Venezuela
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Laberinto Cromovegetal de la Universidad Simón Bolívar

El arte de Carlos Cruz-Diez se puede observar en el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez ubicado en la avenida Bolívar de Caracas. Uno de los espacios más concurridos es la cabina de cromosaturación, una de las obras célebres del artista, donde se entra a una especie de caja de luz en la que se observan diversos colores que cambian con la posición de quienes transitan por ella.

En 1957 fundó el Estudio de Artes Visuales para el diseño gráfico e industrial en Caracas, como una forma de promover la educación artística en Venezuela.

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Laberinto de cromosaturaciones luminosas en la estación Odeón del Metro de París en 1969

Entre sus obras internacionales más importantes destacan: El Techo de Physichromium, en la Estación de Saint Quentin del ferrocarril de Francia; Escaleras engalanadas en el Museo de Arte Contemporáneo de Viena; el Barco piloto el Liverpool a propósito de la conmemoración del centenario de la Primera Guerra Mundial; Transcomie Grande del Museo Universitario de Arte Contempráneo en la Ciudad de México; una composición cromática en el estadio Marlins Park de Miami, entre otras.

Las exposiciones internacionales también forman parte de su nutrida hoja de vida. La Lumière et Mouvement en París en el año 1967, junto al también venezolano Jesús Rafael Soto; en 1956 la Galería Buchholz de Madrid donde presenta las series de Parénquimas y de Objetos Rítmicos Móviles; en 1961 la exposición Bewogen Beweging en el Stedelijk Museum de Amsterdam, Países Bajos, son muestras de su talento.

22 años después de que publicó su libro Reflexión sobre el Color en 1989 en Caracas, inauguró su mayor exposición retrospectiva Carlos Cruz-Diez. Color in Space and Time, en El Museo de Bellas Artes de Houston (MFAH), Estados Unidos. Otras importantes exposiciones de su obra es la Environnement Chromointerférent, exposición de espacios interactivos, en Zúrich, Suiza; la exposición Carlos Cruz-Diez. Circumstance and Ambiguity of Color en Pekín China.

Este año su obra llegó a Kasajistán, donde exhibió Induction Chromatique Walkway entre el Palacio de la Independencia y la icónica Pirámide de la Paz y la reconciliación.

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Arte maltratado

A pesar de gran contenido artístico que tiene cada una de las obras de Carlos Cruz-Diez en Venezuela, muchas se encuentran en estado de abandono, descuido o han sido destruidas por el vandalismo.

Una de las obras afectadas fue el icónico mural en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. Imágenes que circularon en redes sociales muestran que las personas desprendían baldosas para llevarlas consigo en su viaje, lo que generó un rápido deterioro de la obra.

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La Organización IAM Venezuela denunció que el mural en el aeropuerto Alberto Carnevalli en Mérida también se ha visto afectada por el descuido en su mantenimiento.

El sábado 27 de julio de 2019, Cruz-Diez falleció a los 95 años de edad en París. Su legado como uno de los grandes maestros del cinetismo sigue llenando de color las calles, inspirando a las personas que perciben en sus obras el talento de un artista venezolano que recorrió el mundo sin olvidar su amor por su natal Venezuela.

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