• La falta de inversión juega en contra de todas las compañías que prestan servicio de internet, telefonía y televisión en el país. Se requieren entre 1000 y 1.500 dólares para estabilizar el servicio de telecomunicaciones en el país

Conectarse a una página de Internet, ver televisión o hacer una llamada se convirtió en un problema para los venezolanos. El servicio de telecomunicaciones en el país dejó de ser óptimo para los usuarios, quienes se deben adaptar a las dificultades de conectividad.

La crisis económica, la falta de rentabilidad y la dificultad de establecer tarifas acordes a los costos de mantenimiento debido a la regularización estatal de los precios se ha convertido en el principal obstáculo para las empresas de telecomunicaciones.

El director ejecutivo de una empresa privada de telecomunicaciones, que prefirió mantener el anonimato, explica para El Diario las dificultades para mantener la conectividad en el país.

“La inversión en servicios de telefonía, Internet y televisión tiene sentido si tienes una tarifa que te permita recuperar el equipamiento. Actualmente hay equipos que se roban, equipos dañados por los picos de tensión que hay por el mal sistema eléctrico del país”, asegura.

Robo de cables | Foto cortesía

Advierte que lo que factura cada mes una empresa de telecomunicaciones no es suficiente para reponer los equipos y mucho menos alcanza para invertir en el mantenimiento de los equipos existentes o comprar nuevos de mayor alcance.

¿Por qué no se puede invertir en mejores equipos?

El CEO de la empresa de telecomunicaciones señala que cuando los organismos reguladores del Estado piden la estructura de costo de la empresa apartan de dicha estructura el mantenimiento o la compra de mejores equipos, porque a juicio de estos organismos estadales, solo se cuenta dentro de la estructura el pago de nóminas y gastos internos, y no la inversión.

“Al separar de la estructura de costo el mantenimiento de la red, les parece razonables tarifas muy bajas. Lo que no ven es que eso para lo único que alcanza es para pagar bajos salarios pero no te alcanza para comprar más ancho de banda internacional, fibra óptica, antenas, transmisores de celulares, en fin no te alcanza para invertir con lo que se factura”, agrega.

Destaca que el servicio de telecomunicaciones en Venezuela tiene un precio 100 veces menor que en el resto de Latinoamérica, sin embargo, el costo de los equipos es igual en toda la región. “Conociendo esto podemos entender por qué es tan difícil mantener este servicio en Venezuela”.

Cada vez mayor demanda

A pesar del precario servicio, la demanda de conectividad en el país ha aumentado en los últimos años. La telefonía celular poco a poco ha ido desplazando a la fija y a su vez el uso de datos móviles cada vez gana más terreno entre los usuarios. El Observatorio Venezolano de Servicios Públicos constató, en 2018, que 52% de la población posee teléfono inteligente.

El uso de la telefonía fija se ha reducido a las transacciones de los puntos de venta. Sin embargo, el aumento de las operaciones bancarias ante la falta de dinero en efectivo ha generado que el servicio resulte insuficiente porque ocurre un colapso en las antenas de comunicación.

“Uno de los problemas del sector de las telecomunicaciones es que no se da abasto con la demanda bancaria. Implementaron puntos de venta inalámbricos que usan chip celular, sin embargo, la antena celular que antes hacía mil transacciones por minuto ahora hace un millón, porque hasta un chicle se paga con tarjeta. Las celdas se colapsan y el servicio celular no tiene dinero para reponer esas celdas o colocar más”, señala.

A juicio del director ejecutivo el hecho de que las tarifas estén “por el suelo” no solo afecta a las compañías de telecomunicaciones sino a la economía del país. “Las tarifas de telecomunicaciones dan el sustento a los sistemas de pago, y estos están colapsados”. Es increíble que sobre este tema no esté la visión de los sectores que toman la decisión en el país para aliviar este problema”.

Pero no solo la demanda ha aumentado en las transacciones bancarias electrónicas, sino también en el uso de Internet ya sea móvil o residencial, demanda que se puede abastecer solo con nuevos equipos.

Foto cortesía

¿Tarifas dolarizadas?

La constante devaluación del bolívar ha llevado a muchas empresas en Venezuela a calcular sus costos en dólares para evitar pérdidas. Sin, embargo, en el servicio de telecomunicaciones el proceso es más complejo.

A juicio del CEO de la compañía, dolarizar es conveniente para las empresas de telecomunicaciones una vez que se hayan establecido tarifas acordes que permitan realizar inversiones.

“Lo que debiera costar 20 dólares ahorita cuesta 5 centavos de dólar. Lo primero que se debe hacer es pasar las tarifas ridículas de todo el sector a precios razonables. Una vez que las tarifas estén estabilizadas habría que dolarizarlas para que se mantengan en el tiempo”.

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En cualquier país del mundo una empresa de telecomunicaciones tiene 95% de sus servicios en el sector residencial y 5% de sus servicios en el sector empresarial. En Venezuela las telecomunicaciones están contratadas — en su mayoría — por servicios corporativos lo que le ayuda a cubrir un poco más los gastos, puesto que este servicio no está regulado por el Estado. “¿Qué se logra con eso? pagar los sueldos, llegar a fin de mes y seguir subsistiendo”, indica.

A pesar de la búsqueda de ingresos, las empresas de telecomunicaciones se enfrentan a la pérdida constante de equipos: se dañan por las fallas eléctricas, el constante robo o la falta de mantenimiento.

Comunicaciones en riesgo

En el sector de telecomunicaciones cuando una empresa compra un equipo, el fabricante ofrece el servicio de mantenimiento. En muchos casos la empresa no genera 50.000 dólares anual para pagar este costo o, en otro caso, le ofrecen algún equipo de nueva generación. “Todo el sistema que no tuvo el nivel de inversión adecuado y a tiempo está pendiendo de un hilo”.

El Director ejecutivo advierte que a largo plazo de no mejorar la situación, “va a explotar todo”.

El área de telecomunicaciones gastaba 700 millones de dólares anuales para mantener la red y estar a la vanguardia de la tecnología. El CEO explica que durante seis años no se ha realizado la inversión — que asciende — a unos 4.000 millones de dólares.

“Para que el sector esté funcionando más o menos bien se requieren entre 1000 y 1500 millones de dólares y para estar al mismo nivel tecnológico que el resto del mundo se requiere 1500 millones de dólares más”, refiere al tiempo que comenta que la pérdida de equipos por robos, falta de mantenimiento o fallas de electricidad supera los 5 millones de dólares en todo el país.

Infraestructura estatal sin inversión

Desde hace aproximadamente 10 años, en Venezuela no se invierte en el mantenimiento y mejoras de las infraestructuras y equipos de telecomunicaciones de empresas públicas y privadas, así lo aseveró William Peña, periodista experto en telecomunicaciones.

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La empresa estatal Cantv, que tiene el 90% de los suscriptores de Internet del país, dejó de invertir en mantenimiento prácticamente desde el momento en que fue nacionalizado en el año 2007, según asevera William Peña en entrevista para El Diario.

Señaló que solo 30% de sus suscriptores disfruta del servicio el servicio ABA-Cant actualmente. Sin embargo, la mayor capacidad de conexión a Internet se concentra en la capital del país mientras que en el interior muchos estados ni siquiera tienen acceso al servicio.

“Cada vez que alguien se conecta a Internet en Caracas se lo está literalmente quitando a alguien del interior. Al día de hoy al menos 5 estados no tienen internet a través de ABA”, aseguró.

Peña asegura que la capital es privilegiada en cuanto a conectividad, sin embargo, eso no exime la problemática en telecomunicaciones. “Una conexión ABA residencial en Caracas que tenga 1 mega de descarga cuando en el resto del mundo existen decenas y hasta 200 megas, es una tragedia. La mejor conexión que puede dar Cantv es entre dos y cuatro megas”, explicó

Así como ocurre con las empresas privadas de telecomunicaciones, la empresa estatal también se enfrenta a distintas problemáticas que le impide prestar un óptimo servicio. La falta de inversión en mantenimiento y equipamiento nuevo ha generado que los equipos existentes se deterioren rápidamente y que no exista la capacidad de reponerlo.

El gran apagón de marzo afectó gran parte de las estructuras. Zonas del país se quedaron sin Internet porque no hay capacidad para reponer equipos. Actualmente cinco estados del país no tienen ABA, explica Peña.

Destacó que las fallas eléctricas afectan los equipos de las empresas de telecomunicaciones debido a que no cuentan con un banco de baterías.

Las baterías que tiene muchas empresas de telecomunicaciones para soportar un corte de luz duran media hora aproximadamente, en muchos casos, ni siquiera existen porque fueron hurtadas. “Es por eso que cuando se va la luz automáticamente uno se queda sin servicio de telefonía”.

En el caso de la telefonía celular, Peña resaltó que existe un aumento del uso de datos móviles en los usuarios y que las empresas de telecomunicaciones no tienen capacidad de invertir en mejor equipamiento. Aunado a esto, la cantidad de equipos obsoletos puesto que las tecnologías más avanzada no están llegando a Venezuela, por lo que la población tiene teléfonos de segunda, tercera y, en menor medida, cuarta generación.

“Más de 50% de la población sigue anclada a tecnologías de segunda generación, es decir, teléfonos del año 2002 a 2006. Poco más de 30% tienen tecnología de tercera generación, de 2007 a 2011, y cerca de 20% utiliza tecnología de cuarta generación.

Las empresas deben sacar un switcher de un lado para ponerlo en otro y así mantener el servicio. Las telecomunicaciones en Venezuela subsisten en medio de una economía que no le permite generar gananci, donde la falta de inversión hacen incierto el futuro de las conectividad. Mientras siguen a la espera de una nivelación de tarifas que les permita mejorar el servicio de telefonía, televisión e Internet, la calidad seguirá estando por debajo de los estándares del resto de los países de América Latina.

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