• A propósito de su natalicio, en El Diario ofrecemos un recorrido por la vida y carrera artística del músico venezolano, quien logró obtener una treintena de discos, el Premio Interamericano de Música y un reconocimiento que se extiende por los cinco continentes

El ritmo de las cuerdas de la guitarra al momento de interpretar los más sentidos temas de la música popular venezolana y el desarrollo de las más elevadas melodías clásicas europeas lograron que Alirio Díaz Leal fuera reconocido como uno de los más importantes guitarristas de Venezuela y el mundo, por lo que este 12 de noviembre Venezuela celebra su natalicio número 96.

Díaz nació en Carora, estado Lara, en un caserío cercano a la ciudad llamado La Candelaria. Desde muy pequeño mostró aptitudes musicales y una natural curiosidad por la cultura. A los 16 años de edad, deseoso de vivir y estudiar, abandonó su hogar paterno para continuar sus estudios de 4º y 5º año del ciclo diversificado en la Escuela Federal Graduada “Egidio Montesinos” en Carora.

Más tarde tuvo la oportunidad de conocer al luchador social y periodista Cecilio Zubillaga Perera, quien luego lo alentó a que descubriera su vocación musical. Algunos años después se marchó a la ciudad de Trujillo, lugar en el que formalmente cursó estudios de música: teoría, solfeo, saxofón y clarinete, bajo la dirección del maestro Laudelino Mejías. Debía costear sus estudios con su trabajo como aprendiz de tipografía, mecanografía e inglés; además, fue corrector de pruebas periodísticas, guitarrista popular acompañante en Radio Trujillo y saxofonista en la Banda del Estado.

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No fue sino hasta 1945 cuando se trasladó a Caracas, donde sentó las bases para su carrera artística. Ingresó a la Escuela Superior de Música “José Ángel Lamas” y tuvo como maestros a Juan Bautista Plaza y Vicente Emilio Sojo, entre otros representantes destacados. Luego pasó a formar parte de la Banda Marcial Caracas a cargo del maestro Pedro Elías Gutiérrez, así como de las filas de tenores del Orfeón Lamas con el maestro Sojo.

En 1950 se dio a conocer gracias a los recitales que daba en emisoras radiales y en locales públicos y privados. También participaba en eventos que tenían lugar en la Biblioteca Nacional de Venezuela, en Caracas, así como en los Ateneos de Valencia, Barquisimeto y Trujillo, espacios en los que interpretaba lo mejor de su repertorio, incluyendo obras de distintos maestros venezolanos.

Fue en ese mismo año cuando participó en el concierto celebrado en la Escuela Superior de Música, dedicado al músico alemán Johann Sebastian Bach, a propósito del bicentenario de su muerte, y en el que Alirio Díaz se distinguió por su memorable interpretación de la Chacona de Bach, una pieza musical.

Su vida en Europa

Meses después, en noviembre, Díaz se trasladó a Madrid e ingresó al Conservatorio de Música y Declamación. En ese entonces realizaba exitosos recitales en ciudades como Madrid, Barcelona, Granada o Valencia. Allí consiguió entablar amistad con intelectuales y músicos españoles.

Luego viajó a Italia para asistir a los cursos del ilustre guitarrista Andrés Segovia en la Academia Chigiana, quien lo consideró entre sus mejores alumnos. Tanto así que Díaz se convirtió en su asistente y posteriormente lo sustituyó.

En 1956 el guitarrista criollo firmó su primer contrato discográfico con la empresa francesa Éditions de la Boite á Music, con la que grabó sus dos primeros LPs. Tiempo después selló contratos con otras industrias tanto en Venezuela como el extranjero. Algunas de esas grabaciones han sido digitalizadas a la actualidad. Un claro ejemplo son los Valses del Pueblo Venezolano de 1980.

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A pesar de su recorrido por varios países, fue en Italia donde se consolidó su éxito mientras mantenía una relación muy cercana con los maestros Sojo y Plaza. Esto le permitió presentarse en los cinco continentes. A raíz de su éxito, en 1974 se creó el Concurso Internacional de Guitarra Alirio Díaz en su honor. Se trata de un festival que se ha mantenido en el tiempo.

Aunque el maestro hizo de Italia su segunda patria, nunca perdió el contacto ni el interés por las manifestaciones musicales de la cultura popular venezolana, las cuales registró en sus artículos periodísticos y de revistas. Ese material también le sirvió de inspiración para sus libros Música en la vida y lucha del pueblo venezolano Al divisar el humano de la aldea nativa, este último de carácter autobiográfico.

Debido a su destacada labor artística, en 1987 la Organización de Estados Americanos (OEA) le concedió el Premio Interamericano de Música. Asimismo, fue merecedor de múltiples reconocimientos por parte del gobierno de Venezuela y del Doctorado Honoris Causa que le concedió la Universidad de Carabobo por su extraordinaria carrera artístico-musical.

Alirio Díaz falleció el 5 de julio de 2016 en Roma a los 92 años de edad. Un centenar de músicos, cultores, artistas y gente del pueblo se dieron cita en el Cementerio Municipal de Carora para darle el último adiós a un hombre ejemplar que llenó de la mejor música la vida de los venezolanos.

Ese mismo mes recibió la Orden Juan Francisco de León post mortem en primera clase por sus aportes a la preservación de la identidad cultural venezolana.

La esencia de cada país está enmarcada, de forma especial, en los actos de sus ciudadanos, y el maestro Alirio Díaz fue uno de esos hombres que dejó muy en alto a Venezuela en todo el mundo.

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Discografía

Desde 1956 y hasta 1986 el maestro Alirio Díaz publicó unos 30 discos con diferentes empresas. Acá algunos de los más recordados:

– Recital de Guatire Nº 1 (1956)

– Recital de Guatire Nº 2 (1957)

– El uno y el otro Nº 1 (1962)

-El uno y el otro Nº 2 (1962)

– Concierto venezolano (1971)

– Concierto venezolano Vol. II (1971)

– Aguinaldos y otras melodías venezolanas (1975)

– Melodías larenses (1976)

– Italia (1986)

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