• Cinco mujeres fallecieron trágicamente en un accidente registrado el 22 de noviembre. La familia afirmó para El Diario que la aseguradora del camión que embistió el taxi donde se trasladaban, no quiere hacerse cargo de los gastos por la repatriación de los cuerpos

El taxi salió del Aeropuerto de Hermosillo con destino a Nogales, pueblo fronterizo de Estados Unidos con México. En él viajaban cinco venezolanas, entre ellas tres menores de edad. Todas añoraban cruzar la frontera para reencontrarse con su familia, quienes habían abandonando Venezuela como consecuencia de la crisis que atraviesa el país. El vehículo viajaba sobre una carretera llena de curvas, asfalto cuarteado y marcas de frenadas. A kilómetros la familia esperaba el encuentro con ansias.

Era viernes, 22 de noviembre. Los últimos recuerdos de quienes viajaban fueron las franjas del pavimento que separaban la vía en donde pequeñas plantas crecían retando la aridez de la zona. Las horas pasaron hasta que un primo de la familia, quien las esperaba en la ciudad de Hermosillo, perdió comunicación con ellas. No llegó ningún mensaje, y el viaje era de tres horas por carretera. Él se trasladó hasta un sitio donde le dijeron que había ocurrido un accidente.

El taxi donde se trasladaban sus parientes había sido embestido por una gandola de gas. Todas las personas que viajaban en el carro habían perdido la vida.

Las cinco venezolanas habían salido de Maracay, estado Aragua, la primera semana de noviembre debido a que toda su familia había emigrado hacia Estados Unidos. Un familiar ya había realizado el mismo viaje, por ello, decidieron emprender la travesía con la intención de pasar la Navidad juntos. La familia llegó a Bogotá, ciudad en la que estuvieron varios días hospedadas con ayuda de algunos conocidos. Posteriormente tomaron un vuelo hasta Ciudad de México, el 16 de noviembre. Cinco días después tenían en sus manos el pasaje que las llevaría hasta Hermosillo, donde tomaron un taxi que las conduciría hasta Nogales.

Pero nunca llegaron. Autoridades mexicanas declararon que el accidente se produjo debido a que una gandola que transportaba gas, propiedad de la empresa mexicana Blue Propane, invadió el carril contrario y embistió al taxi, conducido por Yosgui Guadalupe Martínez, quien también falleció en el hecho.

Foto: Infobae

Desde ese momento, los familiares de las cinco fallecidas han realizado los procesos legales con la compañía de transporte mexicana, que se había ofrecido, en primer lugar, a cubrir los gastos del traslado hacia Venezuela de cuatro cuerpos. Sin embargo, el pasado jueves 28 de noviembre, los abogados de la empresa le informaron a los familiares de las víctimas que el proceso no se realizaría porque “la empresa no tiene los recursos”.

Frank Pacheco, familiar con quien se reunirían en Hermosillo, también acudió a la Embajada de Venezuela en México para solicitar ayuda. La respuesta fue similar. El consulado alegó que no dispone de los recursos necesarios para la repatriación de los cuerpos, una suma que asciende a los 75.000 dólares.

Foto: Lisneidys Mata

Hasta la fecha, los restos de Jessy Alejandra Pacheco Sevilla, de 34 años de edad; Berkaiber Nazaret Brea Rivas, de 20 años; Bárbara Alejandra Abad Pacheco, de 15 años; Valentina Alejandra Pérez Pacheco, de 11 años y Abby Sophia Pacheco Brea, de un año, continúan en la funeraria Ochoa, en el estado de Sinaloa.

“Ellas salieron de Maracay por la crisis del país, y para encontrar una mejor vida, pero solo encontraron la muerte. Mi primo ha tenido reuniones con la aseguradora de la empresa de camiones y la del taxi, pero no quieren hacerse cargo por la repatriación, ni siquiera por las tres niñas”, dijo Lisneidys Mata, prima de las víctimas para El Diario.

Pacheco Sevilla trabajaba en una tienda de ropa en Maracay, mientras que Berkaiber Brea estaba dedicada al cuido de la bebé, de apenas un año y un mes. Bárbara Pacheco, de 15 años de edad, recién había culminado el bachillerato en la unidad educativa privada Santa Marta, que está ubicada en Los Samanes, al sur de Maracay, donde también estudiaba Valentina Pérez.

Foto: Lisneidys Mata

Familias venezolanas entre la incertidumbre y frustración por repatriar un cuerpo

La muerte repentina de un ser querido fuera del país ha hecho que muchos descubran el doloroso trámite de repatriar los cuerpos. El proceso puede tener un costo de hasta 15.000 dólares tan solo por trasladar el cadáver hasta territorio venezolano. Los familiares deben cancelar la suma adicional de los gastos de funeraria, una suma que puede alcanzar hasta los 4 millones de bolívares.

La familia, sin apoyo de las empresas involucradas en el accidente, tendría que cancelar un costo de 75.000 dólares por repatriar el cuerpo de sus seres queridos, y sin añadir los gastos adicionales de la funeraria cuando arriben al país. Entre la angustia y desesperación, Lisneidys afirmó que, hasta ahora, solo han podido recaudar la cantidad de 5.000 dólares, suma que no es suficiente para repatriar aunque sea un cuerpo.

Foto: Lisneidys Mata

Lisneidys Mata, prima de las víctimas, explicó que crearon una campaña de GoFoundMe para lograr repatriar un cuerpo debido a que la empresa propietaria del camión en principio había ofrecido repatriar cuatro de los cinco cadáveres. Frank Pacheco accedió al trato en su momento ante los abogados de la compañía. Sin embargo, la empresa no ha emitido más declaraciones sobre este tema a los familiares.

“No sabemos si la empresa se va a hacer cargo de la repatriación. En caso de que sea así, la condición es que cuando ellas lleguen a Maiquetía, todos los gastos adicionales deben correr a cuenta de nosotros. Hasta ahora, no sabemos nada, todavía continuamos en ese proceso”, explicó Mata.

Ella afirma que existe la posibilidad de que las cinco venezolanas puedan ser repatriadas hasta Maiquetía. Sin embargo, el costo para que las personas sean trasladadas hasta Maracay todavía es desconocido para los familiares. Además, Mata señaló que deben cancelar un monto por aranceles al Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) con motivo a la repatriación de los cuerpos. Asimismo, los gastos funerales para cada una de las víctimas asciende hasta los 300 dólares, una cifra que deben reunir los familiares a través de colaboración, pues no cuentan con el dinero necesario.

El tiempo también es otro factor que juega en contra de los que experimentan el duelo de tramitar un repatriación de un familiar. El proceso de descomposición es inclemente y no sabe de esperas. Las trabas burocráticas y los costos pueden conspirar contra los deseos de los familiares que desean que sus seres queridos puedan ser enterrados en su país.

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