• El Centro Comercial Sambil, ubicado en Chacao, se sumó al popular día de descuentos que también demostró la crisis: mientras algunos compraron en varias tiendas, otros gastaron sus ahorros de meses en un par de zapatos o aprovecharon el 2×1 para comer en la feria

Era lunes por la noche cuando a través de la mensajería de Whatsapp Emilia Pavón le notificaron que en el Centro Comercial Sambil, en Caracas, ofrecerían descuentos en todas las tiendas el viernes 29 de noviembre. Se trataba del primer Black Friday que se realizaría en Venezuela, un país donde la moneda oficial se ha depreciado y hiperinflación es protagonista de la economía nacional.

Inflación El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la inflación al cierre de 2019 será de 200.000%

La mujer de 60 años de edad ya tenía pensado viajar a la ciudad capital a principios de diciembre. Quería comprar ropa o zapatos para sus nietos y en Punto Fijo, estado Falcón, le resultaba imposible hacerlo por los altos precios. El anuncio del centro comercial fue idóneo para que decidiera adelantar su viaje, así que partió hacia Caracas el miércoles 27 de noviembre con la intención de buscar descuentos de los que hace años, debido a la crisis económica, los venezolanos ya no ven en ninguna vitrina.

A las 6:00 am del viernes ya había personas esperando en las afueras del Sambil, pero no fue sino hasta las 9:00 am cuando se les permitió la entrada. Ingresaban apresurados, buscando tiendas específicas, en su mayoría de ropa o calzado. Los vigilantes del mega establecimiento estaban sorprendidos, pues comentan que no veían tal movimiento en el lugar desde hace más de cinco años.

Foto: Victor Salazar

Emilia fue una de las que entró al centro comercial apenas abrió sus puertas y comenzó a recorrer los pasillos donde ya se veían colas en las afueras de muchos locales. Después de evaluar los precios decidió optar por comprar calzado para sus nietos, encontró 25% de descuento en un par de zapatos que, según aseguró, en Punto Fijo habría costado el doble. Así que eligió dos pares y, como la gran mayoría de los clientes, pagó en divisas: 25 dólares por ambos.

En Punto Fijo solo un par de esta calidad me habría costado unos 35 dólares, por eso quise venir, porque allá todo es más caro y quería comprarle a mis nietos un regalo de Navidad. Eso fue lo que tenía ahorrado para ellos”. Emilia Pavón, consumidor

Esa tarea de peregrinar en el centro comercial buscando descuentos era la misma de la mayoría de los que llegaron en el transcurso del día y hasta las 12 de am (horario especial dispuesto por la jornada).

En busca de rebajas

Eduardo Rangel, de 23 años de edad, hacía fila en las afueras de una tienda mientras evaluaba precios y opciones para los estrenos de Navidad de su hermana menor. Estaba sorprendido por la cantidad de personas que había en las tiendas.

“La gente está averiguando primero antes de comprar. Hay buenas ofertas, pero no me esperaba tanta gente por la situación, porque hay rebajas, pero no todo el mundo puede adquirir productos, incluso así tengan descuentos”, explicó el joven mientras avanzaba en la cola.

Foto: Víctor Salazar

Rangel aún no tenía pensado comprar nada, sino que esperaba al final de la tarde por su mamá, quien le llevaría el dinero para cancelar las compras.

Sin embargo, no todos acudían solo para comparar precios, o para ver en qué gastaban los ahorros de varios meses. Wilmer González llegó con la intención de adelantar sus compras navideñas, un lujo que muchos venezolanos ya no pueden permitirse, con lo que recibió de pago por su trabajo remoto.

Foto: Víctor Salazar

El joven es diseñador gráfico y trabaja como freelancer. Todos sus ingresos son en dólares, así que aprovechó para adquirir dos pares de zapatos que tenían 50% de descuento y un televisor pantalla plana de 45 pulgadas que ofertaron en 100 dólares.

Otras personas salían de tiendas de ropa con cinco o más bolsas y repetían filas en otros comercios buscando más ofertas. A final de la tarde el centro comercial estaba ‘’a reventar’’, según el testimonio de quienes allí se encontraban. Incluso las colas para los taxis eran largas: también había descuentos.

Foto: Víctor Salazar

Las ferias de comida se sumaron a la promoción: había oferta de 2×1 en helados, hamburguesas y sushi. En la fila estaba Vanessa Landaeta, quien tenía meses sin visitar una feria debido a los altos costos. Gracias a la promoción pudo comprar junto a varios compañeros de trabajo.

“Estaban vendiendo el sushi 2×1, así que aprovechamos para comprar. Antes lo comía mucho, pero ya no se puede porque está bastante caro”, comentó.

Foto: Víctor Salazar

Black Friday a medias

Aunque el Sambil de Caracas anunció que todas las tiendas se sumarían a la iniciativa impulsada por la Cámara Venezolana de Centros Comerciales, muchos locales decidieron no hacerlo por falta de inventario y por no poder hacer rebajas tan significativas sin afectar sus estructuras de costos.

Las mayoría de las tiendas electrónicas fueron las grandes ausentes del descuento: no había ofertas en celulares inteligentes o cualquier artefacto de línea blanca. Algunos establecimientos solo se aventuraron a ofertar descuentos en televisores y en plantas eléctricas, un artículo que ha elevado su demanda por los apagones recurrentes en Venezuela.

Las jugueterías tampoco se sumaron a las ofertas, por lo menos no a gran escala: solo un par ofrecía 20% de descuento, pero los juguetes tenían un valor de hasta 100 dólares, por lo que, incluso con rebajas, los precios eran altos. Los establecimientos con más demanda fueron los de ropa y accesorios, ahí las colas se mantuvieron casi hasta la medianoche.

María Alejandra Bravo, gerente de mercado del Sambil, explicó para El Diario que la iniciativa provino de los locales que componen el centro comercial para reactivar las ventas que se han visto afectadas los últimos años.

La propuesta pudo salir a flote gracias al manejo de varias divisas, que han comenzado a cohabitar en la economía venezolana. Todas los comercios aceptaron pagos en dólares, euros e incluso a través de Zelle y Paypal.

Bravo estaba consciente de que el Black Friday generaría críticas en un sector de la sociedad, sin embargo, explicó que es una forma de mantener activo el sector comercial y que, a su vez, los venezolanos pudieran realizar compras con miras a la temporada navideña..

“No estamos ignorando lo que está pasando, pero nosotros trabajamos en bloque con nuestros locales comerciales. Es una iniciativa de ellos y nosotros, como Sambil, aplaudimos y los acompañamos”, comentó.

A pesar de las críticas, la asistencia al primer Black Friday venezolano fue masiva: los alrededores del Sambil recobraron el tránsito y el brillo que tanto lo caracterizaba hace unos seis años. Muchos venezolanos vivieron instantes de normalidad al poder hacer compras a precios accesibles, aun en medio de la crisis.

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