• La economista forjó su camino en el mundo de las finanzas, un área generalmente dominada por hombres, gracias a su amplia carrera académica y su entusiasmo por la investigación

Caracas fue el lugar de nacimiento y hogar de Sary Levy Carciente, la hija de una pareja de inmigrantes españoles que abandonaron Melilla y llegaron a Venezuela en busca de oportunidades de crecimiento. 

Sary es la mayor de tres hermanos en lo que ella llama “una familia bien constituida”. “Mis padres, siempre con mucho amor, nos enseñaron y nos forjaron bajo principios de honorabilidad, de ética al trabajo, de respeto al mérito, de ser honesto y de actuar con responsabilidad en comunidad”, dijo la economista.

En su infancia estudió en el colegio comunitario judío y posteriormente en el Colegio Moral y Luces, donde se graduó de bachiller.  Los años siguientes estudió Economía en la Universidad Central de Venezuela (UCV), institución que se convertiría en su segundo hogar durante muchos años. 

Al graduarse en el año 1983, en el proceso del Viernes Negro , ingresa al mundo laboral como economista freelance, lo que considera que fue una etapa que le permitió desarrollar a plenitud los conocimientos adquiridos en la universidad. 

Foto: Víctor Salazar

“En aquella época era muy común que cuando una empresa iba a invertir pues se mantenía cierto orden de información sobre el potencial industrial, entonces uno hacia el proyecto. Hice desde el proyecto de una película que querían pedir un crédito a Foncine; otro que era para liofilizar piña que era sacarle toda el agua y que se pudiera congelar para exportarla y varias que tenían que ver con el sector industrial de juguetes, area a la que mi papá se dedicó siempre”, explicó.

Las dificultades que ha enfrentado  el sector empresarial desde esa época fueron oportunidades de superación para la economista y que le permitieron desarrollarse en varias áreas industriales. 

“Siempre he sido tratada con el respeto que me pudiera merecer y tengo muy buenas relaciones con mis colegas mayores, menores, hombres, mujeres y creo que eso tiene que ver un poco con que nunca me vi a mí misma como una mujer en un espacio sino como una profesional en un espacio”, agregó. 

Además de forjar su camino en el mundo empresarial también lo hizo en el académico y marcó un hito en la historia de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (Faces) de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

“En algún momento me di cuenta de que fui la primera mujer decana de Faces, pero yo nunca utilicé eso como argumento para ganar la elección”, comentó.

Vida académica 

La dinámica de su día a día la mantuvo entrando y saliendo de la Universidad, lo que la llevó a realizar una especialización en Ciencias Administrativas mención Informática, luego una maestría en Economía internacional y más adelante un doctorado en en Estudios del Desarrollo. 

“A finales de los 90 salí del país a terminar mi tesis doctoral y al regresar me llaman para apoyar en espacios administrativos en la facultad: en la Coordinación de Relaciones Interinstitucionales de los Postgrados y luego en la dirección del Instituto de Investigación que para mí fue una experiencia muy valiosa, que me permitió conocer a todos los investigadores de la facultad, conocer sus preocupaciones, sus necesidades y sus investigaciones”, detalló la profesora. 

Foto: Víctor Salazar

La batuta de Faces  

Luego de un período lleno de éxitos en el Instituto de Investigaciones, Sary fue invitada a una reunión por varios profesores de la facultad. En ese momento ella desconocía el motivo del encuentro. 

En medio de la tertulia descubrió la intención real de los profesores: “Queremos que tú te lances para ser decana”, fue la propuesta de los colegas. 

 “Al principio mi respuesta no fue un ‘no’ rotundo, sino un ‘de dónde se les ocurrió a ustedes esa idea de que yo podía ser decana’, pero una cosa llevó a la otra y al final tuve el privilegio de ser votada por la comunidad de la facultad como su decana. Eso por un lado es un privilegio y un honor, pero también es una responsabilidad muy grande”, confesó la profesional. 

En el año 2008, cuando Sary Levy llega al decanato, Faces contaba con más de 500 profesores, alrededor de 11.000 estudiantes y 32 programas de postgrado. 

“Además estamos hablando de un amplio personal docente, obrero y administrativo con muchas necesidades, siete escuelas muy variadas, un instituto de investigación y un centro de extensión profesional, entonces la familia de Faces es muy extensa”, agregó. 

La economista dijo que unos de los momentos más valiosos de su gestión universitaria fue el encuentro con los estudiantes, el cual comenzó desde muy temprano. 

A pocas semanas de haber tomado el cargo tuvo una reunión con un grupo de jóvenes para exponerles el presupuesto anual, en el consejo de la facultad. 

—Este es el presupuesto anual, esto va para equipos y esto para los programas — indicó la profesora durante su presentación a los estudiantes.

—Bueno profesora, pero esa cantidad multiplicada por 12, anualmente no es tan pequeña — dijo Miguel, uno de los estudiantes.

—No, mi niño ese presupuesto no es por mes, es anual — respondió la profesora. 

—No profesora, seguro usted está equivocada, eso debe ser mensual — señaló Miguel. 

—No hijo es anual, estoy segura — insistió.

—¿Y qué vamos a hacer ahora? — preguntó el universitario. 

—Pues nada debemos levantar los fondos para recuperar los espacios. 

En vista de las dificultades presupuestarias, Sary emprendió una búsqueda de fondos en el sector empresarial, del cual recibió total apoyo. “Yo les decía si queremos tener mejores profesionales debemos tener mejores espacios, hacerlos más dinámico y digo con muchísimo agradecimiento que nos ayudaron a recuperar espacios”. 

En el año 2011, cuando termina su gestión, sale de «la casa que vence las sombras» llena de experiencias y aprendizajes valiosos, pero con el sabor amargo de la crisis que golpeaba a la universidad y la migración profesional. 

Foto: Víctor Salazar

“Ese año recuerdo que hicimos muchas cartas de recomendación para los estudiantes que querían estudiar postgrados en el exterior y naturalmente eran profesionales excelentes y los países iban a querer quedarse con ellos y es comprensible”, comentó.

Aunque salió de la oficina del decanato, continuó en los salones de clases, compartiendo sus conocimientos a los estudiantes de postgrado, hasta 2013, cuando consiguió una Beca Fulbright. “Voy a la Universidad de Boston y ahi desarrollo con un conjunto de físicos un trabajo sobre el área financiera venezolana, específicamente el sistema bancario venezolano a partir de la teoría de redes, fue el trabajo que utilice para entrar en la academia de ciencias economicas, desde entonces soy individuo de número de la academia y en estos momentos soy parte de su junta directiva”.

Viajes, conferencias y redes profesionales 

Uno de los objetivos de Sary en su carrera de investigadora fue poner a prueba sus estudios frente a distintos públicos, por lo que se ha desempeñado en repetidas ocasiones como conferencista de sus proyectos. 

“Bien fuera en jornadas de investigación, reuniones profesionales, reuniones académicas siempre traté de que estas investigaciones llegaran más allá del país o de la universidad, incluso quise que fueran contrastadas con otros estudios en distintas latitudes”, explicó. 

Algunos de los países a los que han llegado los proyectos de la profesora fueron Chile, Argentina, Brasil, Guatemala, México, Colombia, Estados Unidos, España, Hungría, la antigua Checoslovaquia, Italia, Francia y Japón.

Foto: Víctor Salazar

Estos viajes me ayudaron a crear una red de contactos profesionales y de esa forma logré un  contacto con la Alianza para los Derechos de Propiedad, que en 2015 me contactó para hacer el cálculo del Índice de Derechos de Propiedad y desde ese año lo estoy calculando”, agregó la economista. 

Los lanzamientos del Índice de Derecho a la Propiedad son realizados en varios países son culturas ricas y diversas. Sin embargo, la economista sostiene que no cambiaría a su país por nada en el mundo. “Incluso si debo ir al exterior a trabajar, igual estaría pendiente de Venezuela, porque es mi hogar y mi familia”. 

Para Sary todavía existen motivos para apostar por Venezuela, por eso da lo mejor de sí en su trabajo en el Comité Académico del Centro de Divulgación de Conocimiento Científico (Cedice) y en la junta directiva de la Academia de Ciencias Económicas. 

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