• Diversos expertos han afirmado a El Diario que en el año 2020 se debe plantear una estrategia opositora efectiva de cara a unas eventuales elecciones parlamentarias y a lograr un cambio político en el país estimulando las manifestaciones en las calles

En Venezuela, 2019 finaliza en medio de una gran incertidumbre política. A principios de año comenzó la tensión política. El 23 de enero en la plaza Juan Pablo II del municipio de Chacao, Juan Guaidó, dirigente del partido Voluntad Popular y recién electo presidente de la Asamblea Nacional, se juramentó frente a miles de personas como mandatario interino de Venezuela. El parlamentario argumentó en ese momento que se había producido un vacío de poder en el Ejecutivo Nacional, debido a la ilegitimidad de las elecciones presidenciales el pasado 20 de mayo.

Foto: Cortesía

En ese momento, Guaidó señaló una ruta que sería respaldada por todos los partidos opositores en el Poder Legislativo: cese de la usurpación de Nicolás Maduro en el poder, gobierno de transición para restablecer la institucionalidad y la celebración de elecciones generales libres.

La asunción del Poder Ejecutivo de forma provisional o interina por parte de Guaidó fue reconocida por 54 países, y provocó un amplio debate internacional sobre la redemocratización de Venezuela que estuvo dividido en dos posiciones: la de apoyar el diálogo político entre la oposición y el régimen de Nicolás Maduro; y la de lograr un quiebre en la coalición gobernante mediante la presión diplomática y económica.

Los países y organizaciones multilaterales se movieron, este año, entre esos dos espectros. Por parte de Estados Unidos, la actitud beligerante en el discurso político fue lo primordial frente a Venezuela. Desde la Casa Blanca, se emitieron las más duras sanciones económicas que se hayan establecido en contra del país. El embargo petrolero norteamericano cerró el acceso del crudo venezolano al territorio estadounidense casi de forma instantánea, y restringió severamente la circulación del hidrocarburo nacional por el mundo.

Grupo Internacional de Contacto Lo integran España, Portugal, Italia, Francia,Alemana, Reino Unido, Suecia, Uruguay, Ecuador, Bolivia y Costa Rica.

La Unión Europea estableció sanciones unilaterales en contra de varios funcionarios del régimen de Maduro, pero se abstuvo de implementar penalizaciones que afectaran la estructura económica nacional. En lugar de ello, se promovió desde el viejo continente la creación de un Grupo Internacional de Contacto para la promoción de una transición negociada y pacífica.

Luego de conversaciones políticas que no han terminado en resultados favorables hacia un cambio político en el país, surgen nuevas incógnitas en torno al año 2020.

Desde el régimen de Nicolás Maduro se ha planteado la realización de elecciones parlamentarias en el primer semestre del año 2020, y desde la Asamblea Nacional se debate la reelección de Guaidó como presidente interino nacional. Todo esto en medio de una nación que está sumergida en una de las mayores crisis de su historia.

La ruta no lograda

La no concreción por parte de la oposición del cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres ha afectado el nivel de confianza de la población en el presidente Guaidó. Así lo afirma el estudio de opinión del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello.

De acuerdo con las encuestas de campo, elaboradas por la empresa Delphos, el nivel de confianza en Juan Guaidó ha ido en declive, de acuerdo con lo expuesto por el estadístico Félix Seijas. 

“El nivel de confianza en Juan Guaidó ha disminuido en los últimos meses, al pasar de 98,2% en la oposición dura –término que alude a los ciudadanos que apoyan al liderazgo opositor– en mayo de 2019, al 88,7% en noviembre de 2019; del 81,8% al 50,8%  (caída de 30 puntos) en la oposición blanda –aquellos que se definen como opositores pero no expresan su apoyo a los líderes políticos de la oposición–, y de 49,6% hasta 29,6% (declive de 20 puntos) en el grupo que no se identifica con ningún liderazgo”, refiere Seijas en el estudio de opinión.

Guaidó continúa siendo el principal referente de la oposición y aventaja también, por mucho, a Maduro como principal referente del oficialismo», refiere.

La encuesta revela que solo 18.6% de los encuestados respondió afirmativamente a la creencia de que Guaidó logrará concretar el cese de la usurpación.

Popularidad de los líderes de la oposición: encuesta de Datanálisis

39,1%

es el nivel de popularidad de Juan Guaidó

6,1%

es el nivel de popularidad de Leopoldo López

2,6%

es el nivel de popularidad de María Corina Machado y Henri Falcón

Luis Vicente León, presidente de la empresa Datanálisis, ha afirmado que Guaidó aún se mantiene a la cabeza del liderazgo opositor, de acuerdo con encuestas realizadas en noviembre de este año.

Para el analista político Víctor Maldonado, la inconsistencia de Guaidó es una de sus grandes debilidades como dirigente político.

“Pasamos por una de montaña rusa política donde la improvisación, el voluntarismo y la necedad juvenil provocó  el desplome de la legitimidad de la invocación del artículo 233 de la Constitución y una gran pérdida de tiempo. Además de una sensación creciente en los ciudadanos de que son víctimas de una trama del régimen y la oposición, que se articulan para mantener todo como está”, indicó Maldonado para El Diario.

Entre los errores que se le pueden achacar a Guaidó, dice Maldonado, se encuentran la asistencia de la oposición a las negociaciones de Barbados. “De allí surgió la idea de que se podían hacer elecciones sin haber hecho el cese de la usurpación, y que se debía permitir la reincorporación de los diputados del Bloque de la Patria al Parlamento”, asevera.

Ante esta realidad, en el año 2020 se plantea la posibilidad de que Juan Guaidó no sea reelecto como presidente de la Asamblea Nacional.

Para Maldonado, esto no supondría un impedimento para persistir en el esfuerzo de lograr un cambio en el país.

“La lucha política no inició con la llegada de Juan Guaidó a la presidencia interina. Los ciudadanos voltearán la mirada y harán un inventario de los líderes que han sobrevivido a esta etapa de destape, egos miserables e incapacidad estratégica. La otra oposición, que se ha mantenido al margen de estas problemáticas y que no ha callado ni ha cohonestado la sinvergüenzura de la convivencia, tendrá la oportunidad de liderar”, aseveró.

El abogado José Oropeza aseguró para El Diario que la no reelección de Guaidó como presidente interino de Venezuela supondría dificultades a la hora de mantener el reconocimiento internacional hacia el liderazgo opositor.

Sería algo complejo de asumir porque los países del mundo han ratificado que confían en la ruta planteada por Guaidó, que confían en él. Se requiere que continúe en la presidencia interina para poder dar alcance a los objetivos planteados en los diferentes escenarios (Grupo de Lima, Organización de Estados Americanos y Parlamento Europeo) en los que se han conversado acerca de la situación venezolana”, dijo el abogado.

Agregó que, de no ser reelecto Guaidó como presidente del Legislativo, la política internacional que se ha logrado durante este año con la Presidencia Interina quedaría afectada “debido a que él ha sido el que ha nombrado a los Comisionados Presidenciales y embajadores en aquellos países que lo reconocen y con quienes se mantiene una relación estrecha”.

Guaidó ha iniciado recientemente un proceso de encuentro y consultas con las diferentes organizaciones políticas y civiles para establecer una estrategia para el año 2020. El presidente interino ha recalcado que se han llevado a cabo reuniones con representantes de las academias, estudiantes, rectores universitarios y sectores sindicales.

Las cuatro fuerzas políticas opositores mayoritarias, entre las que se encuentran los partidos Voluntad Popular, Primero Justicia, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, han manifestado su apoyo a Guaidó.

Elecciones parlamentarias

Uno de los eventos políticos más previsibles del año 2020 serán las elecciones parlamentarias, correspondientes al término del período constitucional de la Asamblea Nacional, que en el año 2015 fue escenario de una de las victorias políticas más importantes, significativas y contundentes de la oposición venezolana, que logró la mayoría en el Poder Legislativo.

Foto: Cortesía

Aunado a esto, parece vislumbrarse la posibilidad de que se establezca un nuevo Consejo Nacional Electoral, en el que están participando factores opositores y del régimen de Nicolás Maduro.

Ángel Medina, diputado y miembro del Comité para la Elección de un Nuevo CNE, ha asegurado que para el año 2020 se deben plantear elecciones parlamentarias y presidenciales.

“Evidentemente corresponden unas elecciones parlamentarias para el año que viene. Pero también corresponden unas elecciones del gobierno nacional, porque aquí no ha habido unas elecciones para elegir al gobierno. Entonces qué bueno sería que de repente hagamos las dos y se le permita, efectivamente, elecciones libres a todos los venezolanos, dijo Medina.

“La disposición a votar en las parlamentarias en 2020 es de 64,4%”, dice Felix Seijas (Delphos), “y para las presidenciales de 69,9%, mientras que para una celebración en conjunto sería de 64,8% en la pregunta hecha sin atender a ninguna condición político o electoral”. Aunque la mayor parte de la población prefiere que se realicen elecciones presidenciales, la expectativa de que eso suceda son muy bajas, refiere el estadista.

Requerimientos 39,5% de la población exige que haya un cambio del Consejo Nacional Electoral, refiere la encuestadora Delphos

La encuestadora Delphos refiere que entre los requerimientos de la población para participar en comicios electorales: Que Nicolás Maduro no sea presidente, una opción que cuenta con 20,7% de aprobación entre las personas. 

Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, aseguró en el Foro Perspectivas 2020 de la UCAB que las elecciones parlamentarias se plantean desde el régimen “con las suficientes garantías para que no sean eventualmente cuestionadas por la comunidad internacional, como sucedió con la presidencial de mayo de 2018”. 

Al mismo tiempo se deben mantener las condiciones políticas capaces de inducir una abstención suficiente del lado de los electores de oposición, para producir resultados que le devuelvan el control (al régimen) de la Asamblea Nacional”.
Foto: Cortesía

En palabras de Alarcón, lo más eficiente que podría hacer la oposición para mejorar sus posibilidades de lograr un cambio político es tomar el camino electoral.

“Pese a la alta disposición a protestar, la oposición luce poco eficiente frente a la alternativa de escalar el conflicto en escenarios distintos al electoral, por lo cual resulta urgente que defina su posición en relación a su participación en las elecciones legislativas del año 2020”, dice el analista político.

Debido a la aparente tranquilidad en la capital y en ciertas ciudades del país, muchos ciudadanos tienen la percepción de que no ha habido manifestaciones masivas en los últimos meses.

Récord de protestas en el país El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social informó que hasta septiembre de este año se habían registrado 11.800 protestas en el territorio nacional

“Los venezolanos siguen exigiendo derechos, siguen en las calles esperando soluciones a sus problemas”, dijo Marco Antonio Ponce, coordinador nacional del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.

Para lograr una efectiva participación en las elecciones, que permitan aumentar los costos de represión del régimen, la unificación de la oposición y de la eficacia para la movilización, “se necesitará”, aclara Alarcón, “de las gestiones de sus aliados internacionales y de la presión ciudadana para exigir condiciones mínimas que permitan un proceso cuya competitividad sería limitada, pero sí manejable organizativamente por la oposición y de esta forma intentar preservar la mayoría y convencer a sus propios electores de participar, aún cuando no se haya cumplido con la promesa del cese de la usurpación”.

El analista político Víctor Maldonado difiere en la percepción de que los ciudadanos sean proclives a participar en unas votaciones sin que se haya producido el cese de la usurpación.

“No dudo que habrá más de una excusa para participar, y que vendrá de los partidos colaboracionistas. Pero los venezolanos verán con escándalo la posibilidad de que muchos partidos de la oposición participen en esas elecciones, pues saben que eso podría suponer el reconocimiento a Nicolás Maduro. Sería el mismo escenario de los comicios regionales y municipales. Lo que hoy todavía está vigente se va a precipitar. Lo echado a perder terminará siendo desechado y se abrirán nuevas oportunidades para la lucha genuina”, afirma.

Elecciones univesitarias

Desde las universidades se plantea también un año de conflictividad en contra de las instancias jurídicas estatales. Para el año 2020, se plantean elecciones de las autoridades de la Universidad Central de Venezuela, de acuerdo a un dictamen del Tribunal Supremo de Justicia de Nicolás Maduro. La sentencia, hecha desde la Sala Constitucional, también insta a las casas de estudio en el territorio nacional a efectuar comicios para la elección de autoridades que tengan períodos vencidos.

Los representantes estudiantiles han señalado que esto supone un atropello del régimen en contra de la autonomía universitaria y han rechazado lo emanado desde del TSJ.

Escenario internacional

Otro de los pilares fundamentales de la oposición venezolana ha sido una parte de la comunidad internacional interesada en la redemocratización del país. Las razones y los métodos difieren de acuerdo al bloque de países al que se analice.

De acuerdo con Benigno Alarcón, la estrategia de Europa podría estar centrada en la contención del conflicto venezolano, esto con el motivo de entregar la mayor cantidad de ayuda humanitaria posible para atender la crisis económica nacional y de garantías de respeto a los derechos humanos en Venezuela.

“En donde existe mayor incertidumbre es en el caso de los Estados Unidos debido a las divergencias en torno a la política sobre el país y la relación costo beneficio que podrían tener las decisiones tomadas sobre Venezuela en medio de una campaña de reelección presidencial –planteada para noviembre del año 2020– que se desarrolla en medio de un proceso de juicio político (o impeachment al presidente Donald Trump por parte del Partido Demócrata)”, explica Alarcón.

En función de las sanciones, Carlos Vecchio, embajador de Venezuela ante Estados Unidos designado por el gobierno interino de Juan Guaidó, plantea que es necesario que países de América Latina y Europa endurezcan las sanciones.

Para José Oropeza, abogado especialista en derechos humanos, el apoyo de la coalición de países a Juan Guaidó se mantiene, pese a que no se ha logrado concretar el cese de la usurpación.

“El lobby diplomático va a continuar con mucha más fuerza y vehemencia, con la finalidad de ejercer la presión necesaria para apoyar al presidente Guaidó. Varios países que desconocen a Maduro han estado recabando información para poder perseguir los fondos del régimen que provengan de la corrupción y ejercer las sanciones pertinentes”, indica Oropeza.

Agregó que, además de las sanciones, los gobiernos de los países que reconocen a Guaidó deben hacer lobby con aquellos países que aún no apoyan al gobierno interino venezolano. “Se debe ejercer presión ante la Organización de las Naciones Unidas para lograr un quiebre en el reconocimiento de Maduro y lograr la inclinación de la balanza a favor del reconocimiento de la grave crisis humanitaria que atraviesa la nación”.

El abogado apuntó que para el año 2020, los diferentes organismos multilaterales podrían solicitar la interpretación y aplicabilidad de otros tratados de carácter internacional como el Tratado Interamericano contra la Corrupción y el Tratado Interamericano contra el Terrorismo, que servirían como mecanismos de presión diplomática agresiva. 

“Hay que buscar la aplicabilidad de estos dos tratados, llamar a los órganos de consulta y conjuntamente con el TIAR estudiar la posibilidad de aplicar los mecanismos de estos tratados para buscar sancionar y recuperar los capitales fugados producto de la corrupción. Con esto se ahogaría muchísimo más el régimen”, opinó el jurista.

Por su parte, Mark Lowcock, subsecretario general de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y Ayuda de Emergencia, ha solicitado más de dos mil millones de dólares para la asistencia de venezolanos dentro y fuera del país en el año 2020, de acuerdo a lo reseñado por la prensa.

Dicha cifra triplica la solicitada en el año 2019 para el mismo propósito, y se espera que el éxodo de venezolanos, para finales del próximo año, llegue a ser de siete millones de personas, casi una cuarta parte de la población total del país.

Año de rebelión

Ante la interrogante de la unidad política opositora en torno a una estrategia electoral, el profesor Carlos Hermoso, doctor en Ciencias Sociales y dirigente del partido marxista leninista Bandera Roja, es tajante: no hay unificación de los factores políticos en este momento.

“No hay unidad desde una perspectiva estratégica o electoral. Eso apenas se estaría fraguando, y deben haber conversaciones que permitan que los distintos factores políticos logren un acuerdo para que tengan representación y logren cargos de poder acordes”, indica Hermoso para El Diario.

Sin embargo, para el especialista en Ciencias Sociales lo más importante es que se establezca una línea estratégica y una propuesta programática que incentive a los venezolanos a volver a las calles a manifestar masivamente.

“Se debe levantar la esperanza del pueblo venezolano. A nuestro juicio, para lograr la rebelión. Las condiciones objetivas existen, hay una crisis de gran magnitud. Lo que no existe es la organización necesaria para lograr dicha rebelión. Anteriormente se había trabajado desde el Frente Amplio, pero la inconsecuencia de dicha coalición no permitió que eso llegara a buen término”, explica.

El académico asegura que es posible que los factores opositores logren converger en puntos organizativos y políticos claves para lograr un cambio político en el año 2020.

Hermoso señala además que la leve tendencia a la recuperación económica en el país, que podría terminar en la conclusión de la hiperinflación en el año 2020, podría revertirse pronto.

“Si no empieza un proceso de concentración de capitales, podríamos quedar en un proceso de inflación que acabe con el poder adquisitivo de la gente de todas formas. Porque aquí se ha preferido estimular, a partir de la dolarización, un proceso de importaciones en lugar de promover la producción nacional. De ahí a que se vea afectado pronto el proceso de ‘recuperación’”.

En medio de una Venezuela que se debate entre la cruda realidad de la crisis y el espejo de la leve recuperación económica, millones de ciudadanos que no pueden cubrir sus necesidades básicas solo esperan un cambio político que suponga soluciones a sus problemas.

Noticias relacionadas