• Desde hace tres meses países como Kenia, Sudán, Somalia, Etiopía y Uganda han sufrido la devastación de este tipo de insectos cuyo enjambre con un frente de un kilómetro de largo es capaz de comer en un día la misma cantidad que 35.000 personas. La FAO advierte que se trata de “una amenaza sumamente alarmante”

2020 se ha caracterizado por, en tan solo un mes, registrar múltiples eventos que han supuesto un riesgo global. Desde la escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos hasta el coronavirus de Wuhan, que inició en China y se ha extendido por más de una veintena de países.

Entretanto, diversos países de África oriental se han visto afectados por una ‘’amenaza sumamente alarmante’’, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la  Agricultura (FAO por sus siglas en inglés).

Se trata de las ‘’langostas del desierto’’, una plaga de insectos que no se había visto en 25 años y que puede generar una emergencia alimentaria que afectará a más de 30 millones de personas en ese continente.

Los insectos arribaron a África oriental hace seis meses, desde el sur de la Península Arábiga e invadieron el noreste de Etiopía y el noreste de Somalia. A finales de 2019 ya se habían extendido por Kenia, Sudán y Uganda. 

Aunque gobiernos como los de Kenia y Etiopía buscan controlar la peste llevando a cabo procesos de fumigación, en Somalia no es tan fácil implementar la medida debido a la grave situación de inseguridad.

Pakistán en alerta. Este país también declaró el sábado 1 de febrero el estado de «emergencia nacional» tras la llegada de la «langosta del desierto» que ha sido similar a la situación en Somalia.

En esa nación existen amplias áreas rurales del centro y sureste que están fuera del control gubernamental federal debido a la insurgencia terrorista de un grupo yihadista. Por tanto, es el país africano que está viviendo de la peor manera los estragos debido a que atraviesa ya una crisis alimentaria. 

La agricultura y la ganadería es una fuente vital de alimentación para los habitantes, pero las dos actividades se ven afectadas de gravedad por esta plaga, que llegó en julio de 2019 pero se intensificó en los últimos dos meses. 

Foto: AP

El 2 de febrero el gobierno somalí tomó la decisión de declarar la situación de emergencia nacional.

Debemos dedicar nuestros mayores esfuerzos a proteger la seguridad alimentaria y los medios de vida del pueblo somalí. Si no actuamos ahora, nos arriesgamos a una grave crisis alimentaria que bajo ninguna circunstancia nos podemos permitir”, señaló el ministro de Agricultura, Said Hussein.

Reconocer esta plaga como una emergencia nacional supone incrementar los medios de lucha disponibles contra las langostas del desierto. Además, Somalia pretende conseguir financiación para poder combatir la plaga más grave que ha podido recordar desde 1993. 

¿Cómo actúan las langostas del desierto? 

La langosta del desierto (Schistocerca gregaria por su nombre científico) es una especie de ortóptero celífero que pesa 2 gramos. Se destaca por su capacidad gregaria que le da habilidades de crear enjambres (conjunto de insectos similares) que facilitan una rápida reproducción (pueden tener hasta cinco generaciones por año). 

Según estimaciones realizadas por la FAO, la plaga podría multiplicarse 500 veces a medida que transcurre el año, esto supondría la destrucción diaria de los cultivos que alimentan a 2.500 personas durante un año.

Foto: AFP 

Expertos naturalistas estiman que estos insectos son capaces de viajar 150 kilómetros al día, destruyendo al menos 200 toneladas de vegetación a su paso, según reseñó el diario El País. Por su parte, el Grupo de Trabajo Sobre Seguridad Alimentaria y Nutrición, aseguró en 2019 que en la región, que actualmente está afectada por la plaga, viven más de 19 millones de personas en riesgo de hambruna. 

Un enjambre con un frente de un kilómetro de largo es capaz de comer en un día la misma cantidad que 35.000 personas, de acuerdo con cálculos de Naciones Unidas. 

Para tratar de evitar niveles de hambrunas muy altas, la FAO distribuyó comida para el ganado y semillas, además de pequeñas cantidades de dinero que permitan satisfacer las necesidades básicas de los 89.000 hogares más afectados. 

Foto: EFE

El director para el este de África de la Organización para el Control de la Langosta del Desierto (DLCO, organismo regional registrado bajo la ONU), Stephen W. Njoka, explicó a la agencia de noticias EFE que “cuando hay buena vegetación migran, pero originalmente no es eso lo que les ha traído aquí: estaban huyendo de donde se habían reproducido hacia otra zona. Llegaron, encontraron comida y se quedaron”. 

Añadió que estos factores, en conjunto a la dirección del viento, formaron las condiciones climáticas favorables para que la migración de estos insectos se hiciera efectiva en África oriental.  

La langosta del desierto es considerada la plaga migratoria más destructiva del mundo y se espera un aumento de estos insectos debido a que ya han depositado sus huevos en los enjambres.

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