• La labor periodística contra esta epidemia es importante, mientras los habitantes siguen las indicaciones de las autoridades, fuera de China se debe combatir la desinformación

Las calles de la capital de China, Pekín, con sus 20.000.000 de habitantes, permanecen desiertas tras casi 2 semanas desde la recomendación gubernamental y sanitaria de mantenerse en casa.

Las medidas excepcionales que se implementaron desde el gobierno para frenar la epidemia de neumonía provocada por el nuevo coronavirus, siguen vigentes y se refuerzan para los próximos días. Los esfuerzos de la ciudadanía siguiendo las instrucciones de las autoridades y mostrando su fiel confianza en que China saldrá adelante y vencerá al virus, son dignos de admiración.

Hace 14 días se celebró el Año Nuevo Chino, la fiesta tradicional más importante para los habitantes del país. En esta ocasión la celebración estuvo impregnada de la tristeza y preocupación por el brote de la neumonía viral que obligó a tomar la drástica decisión de cerrar la ciudad de Wuhan para evitar la propagación del virus.

Millones de chinos celebraron con sus familias la noche del 24 de enero, mientras los presentadores de la gala televisiva con más audiencia en toda China recordaban y animaban a los profesionales médicos que luchaban en primera línea por frenar la epidemia en Wuhan.

Ese mismo día los gobiernos territoriales declararon el nivel más alto de emergencia de salud pública, advirtiendo a la ciudadanía que no salieran de casa, ya que los datos de personas infectadas crecían aceleradamente, incluso fuera de la metrópoli donde se originó la nueva epidemia.

La Fiesta de la Primavera de este año fue excepcional. Las instrucciones eran claras: permanecer en casa, limitar las salidas a lo imprescindible, llevar máscaras faciales al abandonar la vivienda y extremar la limpieza de las manos. El objetivo de estas medidas es limitar la exposición y reducir las posibilidades de infección.

En Pekín  las tiendas, las fruterías, las clínicas veterinarias, las ópticas y los millones de restaurantes, permanecen cerrados. Los repartos de las tiendas en línea se cancelaron, los trabajadores que solían invadir las calles de la capital para la distribución de alimentos estacionaron sus motos.

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Foto: Cortesía

Las familias, cumpliendo con la recomendación, arrasaron con las mascarillas de venta en farmacias durante los primeros días. Los supermercados son de los pocos establecimientos que se mantienen abiertos en la ciudad, ante la crisis, se esforzaron por mantener un suministro estable de alimentos frescos y no perecederos.

Mi vivienda está al este de Pekín, allí las calles se mantienen casi desiertas desde el 24 de enero. Incluso el KTV  (club nocturno) que había mantenido todos los días del año sus luces encendidas, apagó su letrero luminoso esa tarde, y aún continúa apagado.

Vecinos organizados. Grupos de voluntarios que informan a los residentes sobre las recomendaciones sanitarias y de las instrucciones a seguir ante un posible caso del virus

A un kilómetro de distancia, un supermercado que solía estar siempre vacío, es el que más está vendiendo. Tanto las familias chinas y extranjeras hemos comprado suministros durante los días del encierro por razones sanitarias. Las estanterías de la comida preparada y sopas instantáneas están casi vacías, contrastando con la gran variedad y abastecimiento de productos frescos.

En la entrada del establecimiento hay una lista donde debes anotar tu nombre  temperatura corporal. Si tienes más de 37,3° C no puedes ingresar al comercio y envían a una clínica a las personas que presenten los síntomas del virus: fiebre y tos seca.

A pesar de la nieve y las bajas temperaturas en Pekín, mujeres y hombres ataviados con sus mascarillas y con brazalete rojo (patrulleros del Partido Comunista), se disponen en las entradas de las comunidades junto a una mesa de registro para garantizar que se mantengan a salvo de la epidemia.

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Foto: Cortesía

Los profesionales de limpieza realizan la desinfección de las zonas comunes dos veces al día. Mientras voluntarios de las comunidades también colaboran con las familias en cuarentena, garantizando su suministro de productos básicos. 

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Foto: Cortesía

Medidas laborales para enfrentar el virus

Las empresas alargaron las vacaciones hasta el 10 de febrero, pero el plazo podría ampliarse. Algunas compañías han reanudado sus actividades con sus empleados trabajando desde casa.

Las empresas de servicios básicos no han interrumpido sus operaciones, tal es el caso de la red de transporte así como las farmacias, que atienden los encargos con la puerta semicerrada, además de algunos supermercados y medios de comunicación.

Yo trabajo en la televisión pública china donde el servicio de informar a la gente, lejos de ser secundario, es prioritario ante este tipo de circunstancias, mucho más si la desinformación y los rumores atentan contra las medidas de prevención y control de la epidemia, transmitiendo sensaciones de pánico e histeria, además de emitir mensajes xenófobos contra los chinos.

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Foto: Cortesía

La labor periodística y de información sobre las acciones de la lucha contra epidemia son tan importantes, sobre todo fuera de China.

Las medidas excepcionales también se aplican en las empresas que siguen funcionando, son más estrictas y requieren de un nivel muy alto de confianza en sus empleados. Este es el caso de los reporteros y periodistas que seguimos trabajando en la televisión pública china.

Desde que se decretó la alerta máxima en Pekín, se informó a todos los trabajadores que evitaran viajar fuera de la ciudad, para no comprometer la salud de los compañeros del equipo de trabajo.

Aquellos que estaban de vacaciones por la festividad fuera de la capital, debían mantenerse en casa durante 14 días para controlar su propia evolución y descartar posibles contagios por la neumonía viral. Suministraron paquetes de mascarillas entre los reporteros para que pudieran estar protegidos durante el trabajo.

Además, se colocó gel antibacterial en la entrada de las salas de trabajo para favorecer la limpieza de las manos. La comida en las cantinas se suspendió y la empresa facilita cajas de comida a los empleados. Los trabajadores se trasladan al canal en taxis con conductores que llevan máscara de protección.

Al acceder a las oficinas de la televisión, un responsable de seguridad toma la temperatura corporal y pide el registro en una lista de asistencia.

La aplicación de estas medidas permite a los trabajadores de la televisión pública sentirse  seguros durante el desempeño profesional, al mismo tiempo mantener la labor periodística desde una “segunda línea” de batalla.

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Foto: Cortesía

Wuhan resiste en su encierro, mientras el resto de China se solidariza con los afectados, convencidos de que la manera de derrotar al virus es cumplir con las instrucciones de quedarse en casa y cuidarse. Esta acción individual es prioritaria y repercute en la lucha colectiva por la prevención y control de la epidemia.

El llamado es a no bajar la guardia. La responsabilidad de la ciudadanía está siendo algo esencial para evitar que el coronavirus de Wuhan se propague.

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