• Con el uso de las redes sociales y la importancia que han tenido en la vida de las personas, el acoso a través de estas plataformas se ha transformado en un problema en aumento. El Diario entrevistó al especialista en tecnología Edgar Rincón y a la psicóloga Antonella Fabiano para entender las consecuencias psicológicas y sociales de acoso cibernético

En la vida contemporánea las redes sociales se han convertido en uno de los medios para la relación humana. Según los datos presentados por Digital In en 2018, más de 50% de la población mundial utiliza Internet y el estudio presentado por HootSuite, una plataforma web para gestionar redes, cada persona pasa más de seis horas revisando su teléfono.

Entonces, al igual que la comunicación se ha instaurado a través de las redes, el acoso, como una estrategia de violencia, ha migrado de su confrontación física al conflicto cibernético. 

La representación del sujeto a través de las redes permite que un comentario, en el vaivén de usuarios, se viralice y atente contra la integridad psicológica del individuo afectado.

Además, la convergencia de distintas plataformas, en las cuales los usuarios tiene la capacidad de comentar, injuriar y amenazar, escondidos tras la realidad simulada de las redes, permite que las distintas maneras de acoso ocurran.

Desde la crítica y los insultos, hasta las formas más peligrosas, como el acoso sexual a menores de edad, se pueden encontrar en las redes.

El experto en tecnología Edgar Rincón explicó para El Diario que las redes sociales se han convertido en espacios públicos y, por ende, el acoso es una estrategia para atentar contra la figura en redes de la persona afectada. 

“El acoso es el mismo sea en redes sociales, por correo o mensajes. Al mismo tiempo, existen otros tipos de acoso y, es por extorsión, al poseer material sensible obtenido de manera fraudulenta sobre una persona”, agrega.

Foto: cortesía


Además, el acoso por redes sociales interviene todos los aspectos de la vida de las personas afectadas, porque estas plataformas funcionan como un punto medio para el encuentro de todos los conocidos. Entonces, desde la vida en la escuela, hasta la familiar, es intervenida por dichos comentarios. 

La psicóloga Antonella Fabiano en exclusiva con El Diario comentó que las redes sociales le ofrecen a los depredadores distintas formas de incurrir en la víctima, por lo tanto estas se muestran mucho más débiles y con menos oportunidad de realizar una denuncia pertinente.

«El acoso y la violencia que se presenta en un espacio virtual donde lo físico se puede modificar, permite la posibilidad aparente de esconderse bajo la máscara del anonimato o configurar perfiles personales para generar diversos tipos de relaciones y vínculos», agrega.

Un informe de la National Academies of Sciences, Engineering and Medicine (Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina), concluyó que el acoso físico y el acoso cibernético tienen varios puntos diferentes. En dicho estudio se caracteriza al ciberacoso como un hecho que puede ocurrir en cualquier momento del día y, además, por el anonimato.

La persona afectada no reconoce a su victimario por la facilidad de encubrir la identidad a través de las redes sociales. 

El escrutinio público es un factor primordial para el ciberacoso: el victimario se aprovecha de la viralización de la información, de la rapidez e inmediatez de la misma, para difundir una información falsa o personal sobre la víctima. Esto genera una mayor afectación en el individuo porque cada aspecto de su vida real, condensada en las redes sociales, se ve afectada por la injuria. 

Las redes sociales son parte de la vida real y se pueden considerar como espacios públicos. Por lo tanto, tu comportamiento en redes es parecido al estar en una plaza pública”, comenta Rincón.


Para Fernando Pereira, fundador del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), los riesgos presentes en el acoso escolar han aumentado por la existencia de las redes sociales.

“El control es mucho más difícil. Elimina las barreras del horario para hacer bullying, no es necesario tener al otro de frente, puede ocurrir de noche o durante los fines de semana”, comenta

Esta nueva dinámica produce que la responsabilidad del hecho se diluya porque el victimario no tiene una confrontación real con el individuo afectado. Entonces, según el fundador de Cecodap, las instituciones no resuelven la situación porque el acoso ocurre fuera de las aulas de clase.

«Asimismo hay que tomar en cuenta que quien acosa desde la virtualidad posee mayor distanciamiento respecto a su víctima, no la ve cara a cara ni su sufrimiento, por lo que se desarrollan conductas más crueles, perversas y de falta absoluta de empatía, lo que en el espacio físico podría suponer un freno para la agresión», comenta Antonella Fabiano.

Entonces, la afectación del acoso cibernético, según la psicóloga, tiene mayor potencial de daño porque la audiencia que realiza el escrutinio es más amplia y la duración del maltrato es mucho más duradero que en el espacio físico.

«Se podría observar sintomatología postraumática, como por ejemplo no poder conciliar el sueño, afectación a nivel de apetito,  tener pensamientos recurrentes sobre lo que le ha pasado a la persona, puede aparecer el miedo y la culpa», agrega.

Según Fabiano la víctima comienza a padecer de depresión y baja autoestima; se aleja de las reuniones sociales y familiares. Incluso, en la niñez y adolescencia produce un bajo rendimiento académico.

Casos sobre ciberacoso

En varias naciones del mundo el ciberacoso se ha transformado, en su mayoría, en un problema de la escolaridad.

Sin embargo, este 17 de febrero, la bióloga venezolana Diana Liz Duque denunció al entrenador Richard Linares por ciberacoso, luego de que la encargada de la protección del bosque Caparo rechazara la domesticación de animales salvajes como las guacamayas. 


La encargada de la recuperación de 7000 hectáreas en el bosque de Caparo presentó por su cuenta de Twitter, @lizduquesa, los comentarios ofensivos que recibió luego de la publicación de un post por parte de Richard Linares en el cual pedía a sus 2.000.000 de seguidores que lo ayudaran a evitar las denuncias de la bióloga.

“En lugar de contactarme, defenderse con argumentos o hacer un comunicado público, se dedicó a publicar foto con mi cara, nombre y link hacia mi cuenta Instagram”, agregó en un tuit Liz Duque. 

Asimismo, la comediante venezolana Vanessa Senior, apoyando el post publicado por Linares, realizó comentarios despectivos contra la bióloga Duque. Esto generó que una gran cantidad de personas, seguidores de ambos personajes de la vida pública nacional, reaccionaran de manera negativa. 

“Me insultaron en privado y en mis fotos miles personas donde sus perfiles decían amar a Dios, amar a Venezuela, emprendedores, modelos, médicos, gente llena de odio”, comentó. 

En el año 2014 una estudiante de 16 años también fue víctima de ciberacoso. Fue persuadida para grabar imágenes sexuales que posteriormente fueron publicadas en las redes sociales. Después de este caso la joven debió dejar sus estudios y fue recluida en una clínica de reposo mental. 

En ese momento, según una encuesta realizada en varios planteles estudiantiles en Venezuela, 60% de los jóvenes sufría de acoso cibernético. “La mayoría de las jovencitas no se atreve a denunciar a sus victimarios por temor a represalias”, aclaró, en ese año, el profesor Agustín Gómez, quien realizó la encuesta. 

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«Internet y las redes sociales son más que un espacio para la comunicación y la información, son espacios de interacción social, por lo tanto ha modificado la forma como los seres humanos nos relacionamos y nos vinculamos con el otro. Tanto si se es nativo digital como inmigrante digital, las nuevas tecnologías y las redes sociales han modificado también nuestras redes neuronales como una forma de adaptación a los que ya es un apéndice de nuestro cuerpo, como lo puede ser un teléfono inteligente», asevera Antonella Fabiano.

El País de España publicó a finales de 2019 el testimonio de un joven que fue víctima de sextorsión. Álvaro, uno de los entrevistados, comentó que fue extorsionado por otra persona que conoció por internet.

Luego de llevar una conversación constante con esta forma, en la cual intercambiaban imágenes sexuales, la otra persona le pidió 50.000 euros para no publicar sus fotos. 

Tenía miedo, me sentía humillado y avergonzado, pero no podía salir de ahí. Estaba acorralado”, comentó Álvaro.


En 2017 la fundación para la Ayuda de Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR) publicó que 26% de acoso se producía a través de redes sociales y de plataformas como WhatsApp, Twitter, Instagram.

En ese mismo informe se aclara que 75,3% del acoso ocurre por WhatsApp, la aplicación de mensajería más utilizada a través del mundo; el 37,6% restante ocurre en la gran gama de redes sociales. 

En este caso, las jóvenes son más vulnerables a sufrir de ciberacoso en su etapa estudiantil, representando un 66,7% de las víctimas.

La edad media de las víctimas es 13 años. Esto ocurre, según el informe de ANAR, porque es el momento en el cual los individuos comienzan a participar de las plataformas de Internet y no tienen un cuidado pertinente sobre dichas aplicaciones. 

La niñez, según la psicóloga, es el primer momento en el cual se moldean las relaciones sociales del individuo y, a través de las redes, dicha experimentación se modifica constantemente.

El proceso de asimilación de los estereotipos sociales, de la comunicación y de los distintos elementos que conforman la relación humana, según Fabiano, migran de la interacción real a la interacción virtual. » En esta virtualidad también hay espacio para expresar impulsos y agresión propios de la condición humana, pero quizás desde una forma más libre que en la vida real», agrega.

Medidas para tratar el ciberacoso

España ha sido uno de los países que ha trabajado en medidas para reducir las conductas negativas en la infancia. El programa de Tutoría Entre Iguales (Tei) creado por el psicólogo y catedrático Andrés González Bellido, es una de las propuestas con mayor eficacia en el país europeo para prevenir el acoso escolar. 

“El TEI es un programa de tutoría emocional entre iguales, es un programa de convivencia para prevenir el acoso escolar y la violencia. En secundaria los alumnos de 3º tutorizan a los de 1º, en primaria los de 5º tutorizan a los de 3º, y en infantil los de 5 años tutorizan a los de 3”, comenta Bellido.


2.000 estudiantes españoles, entre 11 y 16 años, participaron en un grupo experimental en el que se aplicó el TEI, para establecer la eficacia de dicho programa para la reducción de conductas abusivas en la etapa escolar. Los resultados demostraron una disminución de 30% en acoso cibernético y de 39% en ciberbullying. 

«Es muy importante que los padres orienten a sus hijos sobre estos tópicos desde temprana edad y que ejerzan una supervisión y control constante, pero sobre todo generar espacios de convivencia familiar sin violencia y practicar la crianza respetuosa y amorosa para formar personas seguras de sí mismas y empáticas ante el sufrimiento de los otros», recomienda Fabiano.

El 9 de febrero de 2019, fecha en la que se conmemora el día de Internet Segura, Joseph Cannataci, Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la privacidad expusó que “es responsabilidad tanto del Estado como del sector privado educar a los niños y adolescentes sobre la seguridad en las plataformas de redes sociales e Internet, para proteger su privacidad en línea, y para explicar los riesgos de compartir imágenes íntimas”

Ley Especial Contra Delitos Informáticos de la Constitución Bolivariana de Venezuela

El artículo número 20 se aclara que «la violación de la privacidad de la data o información de carácter personal. El que por cualquier medio se apodere, utilice, modifique o elimine, sin el consentimiento de su dueño, la data o información personales de otro o sobre las cuales tenga interés legítimo, que estén incorporadas en un computador o sistema que utilice tecnologías de información, será penado con prisión de dos a seis años y multa de doscientas a seiscientas unidades tributarias.

La pena se puede incrementar de acuerdo a las consecuencias que genere dicha violación en la vida del afectado.

Este tipo de casos se encuentra en aumento por la futilidad de las redes sociales y la capacidad de difusión que tiene un mensaje entre las distintas plataformas. Por esta razón, la mejor forma para los afectados de este tipo de acoso, que ven afectada  su vida diaria, es aprovechar la legislación de su país hacer frente a este delito. Denunciar a los agresores es un primer paso para combatir el acoso en las redes sociales. 

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