En su condición de gobierno, el chavismo siempre ha hecho una extraordinaria oposición. La oposición no ha mostrado la misma destreza en la función que le corresponde y ahora sufre el ser “gobierno”. A continuación, una reflexión sobre el gobierno-oposición y la oposición-gobierno en medio del caos.

1) Sí, el chavismo siempre se ha destacado en funciones de oposición. Maduro repitió la fórmula en estos días y confirmó su efectividad. «No todo es culpa de Trump», dijo y provocó el revuelo de costumbre. Tres golpes de pecho como las famosas 3R: por mi culpa, por mi culpa, por mi culpa.

2) Maduro sigue la lección de su padre, aunque consciente de sus limitaciones de liderazgo y autoridad. Chávez exponía al escarnio público a sus colaboradores, los humillaba y se alzaba como el principal «autocrítico». De allí venía la «revolución dentro de la revolución».

3) Las ya recordadas 3R, la guerra contra la burocracia y la corrupción, el «golpe de timón» y una serie de proclamas muy efectivas para la campaña, pero que jamás ofrecieron resultados. Sin embargo, cumplían su cometido: el chavismo era su propia oposición.

4) El chavismo ahora toma un espacio que parecía huérfano: el de la denuncia de corrupción. Ya lo ha hecho en el pasado, pero en este momento las condiciones son mejores porque tiene un «gobierno» al que enfrentar. Así dispara contra AN, Citgo, Monómeros y la ayuda humanitaria.

5) No se paran en nada. Jorge Rodríguez toma de la abundante corrupción chavista para enlodar a la oposición. Señala a Rafael Ramírez -hijo dilecto de Chávez-, admite el saqueo de la emergencia eléctrica -decretada por Chávez- y se lanza contra Guaidó y la oposición. Y nada pasa.

6) El viernes Saab informa sobre acciones contra la corrupción en Pdvsa y la Fiscalía. El sábado, Rodríguez grita que allá corre el ladrón. ¿Y la oposición? Vamos con ella, pero antes un comentario para tratar de ser justos y recordar el contexto de la política venezolana.

7) Hacer oposición en Venezuela cuesta muerte, cárcel, persecución y exilio. Todos los partidos están ilegalizados y sus dirigentes sufren el acoso permanente del régimen. Se reconoce el esfuerzo y el riesgo, pero también está claro que se cometen errores.

8) Muchas veces se ha echado en falta un discurso y una posición más incisiva, profunda y sólida, que señale las desviaciones del chavismo. En resumen: que muerda y no suelte hasta ver el hueso, que tome la bandera de la lucha anticorrupción, que no deje «morir» los temas.

9) Aquí merece mención especial el caso de la Comisión de Contraloría. Aún no se presenta un informe definitivo y ya el grupo de Parra amenaza con sacar su «investigación» sobre las directivas de la AN. De nuevo: el chavismo llenando el espacio de la denuncia de corrupción.

10) A esa falla de origen ahora se suma otro hecho: que la oposición tiene funciones de «gobierno». Desde esa perspectiva, se dedica a hablar de lo que puede hacer como «gobierno» -o cuando llegue a serlo plenamente- y deja a un lado su tarea fundamental: ser oposición.

11) Ser y hacer oposición pasa por exigir rendición de cuentas a quienes ejercen el gobierno, aunque se les considere ilegítimos y usurpadores. Esas personas están manejando el dinero y los recursos de todos los venezolanos, entonces, deben dar la cara por la destrucción nacional.

12) Los periodistas agredidos denuncian ante la Fiscalía no porque la «reconozcan» o consideren «legítima», sino porque ese es el organismo que debe responder y su silencio sirve para confirmar y recordar quiénes son los culpables de la impunidad que genera violencia.

13) Hoy es noticia y motivo de debate que la AN creó un órgano contralor -cosa que debía hacer, sin duda-, pero no es objeto de discusión la labor que desempeña Elvis Amoroso en la Contraloría General de la República. Y así en todos los casos.

14) El país sufre una emergencia humanitaria compleja. ¿Quiénes son los responsables? Hay que ponerle a esto nombre y apellido. Ramírez le responde a Rodríguez llamándolo corrupto, habla de un testaferro. ¿Quién exige respuesta y abre una investigación sobre este hecho? ¿Nadie?

15) En conclusión: la oposición debe ejercer y rendir cuenta sobre aquellos espacios de «gobierno» que controla. Pero no por eso debe dejar de cumplir su primerísima responsabilidad: ser oposición a un gobierno que jamás supo gobernar, pero que siempre ha sido una gran oposición.

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