• Expertos han aclarado que la mayoría de las de guacamayas que vuelan por la capital llegaron por tráfico ilegal, por eso exhortan a no normalizar la tenencia de aves como mascotas

Caracas es reconocida por sus lugares históricos y su amplia vegetación en las montañas que comprenden el parque nacional El Ávila. Sin embargo, desde hace algunos años también se ha vuelto característica la presencia de guacamayas en la ciudad. 

El crecimiento de la población de guacamayas en Caracas tiene sus ventajas y desventajas, su origen es altamente cuestionado, pues de las cuatro especies que existen en la capital, se presume que solo una es nativa y el resto han sido introducidas como producto del tráfico ilegal de fauna silvestre. 

Especies que habitan en Caracas

Ara ararauna: es una guacamaya azul y amarilla que puede medir 84 centímetros, tiene plumas verdes encima del pico y su cara es blanca con rayas negras

Ara macao: también es conocida como guacamaya bandera, puede medir hasta 94 centímetros, es roja y tiene plumas azules y amarillas en sus alas.

Ara chloroptera: sus plumas son rojas y verdes, su cuerpo puede medir 94 centímetros, su cara es blanca atravesada por rayas rojas y su pico es blanco arriba y negro abajo.

Ara severa: también es llamada maracaná, mide 48 centímetros, sus plumas son verdes y sus alas tienen plumas rojas y azules, su cara es blanca con plumas marrones encima y debajo del pico.

Fuente Birds of Venezuela, Steven L. Hilty. 2003

Biólogos, zoólogos, veterinarios y conservacionistas han advertido sobre el tráfico de estas especies en Caracas en reiteradas ocasiones, por lo que la consciencia ha aumentado y la tenencia de guacamayas como mascotas disminuyó.

El pasado 13 de febrero inició nuevamente el debate en las redes sociales sobre cómo debe ser la relación entre humanos y aves silvestres, luego de que la bióloga Diana Liz Duque fuera víctima de ciberacoso tras cuestionar al entrenador Richard Linares por publicar fotos y videos con las guacamayas que tiene como mascota. 

“Me enviaron muchas fotos sobre él y cuando llegué a su cuenta vi que tenia fotos de ellas en su casa, montadas en su cama, incluso una vestidas con atuendos navideños e intenté escribirle a Richard y decirle que dejara que publicar fotos y videos con las guacamayas porque daba un mal mensaje”, explicó Duque en exclusiva para El Diario

Foto: Cortesía

Desde ese momento empezaron los comentarios de rechazo y de apoyo para ambas partes. Sin embargo, el conflicto se salió de control cuando seguidores de Linares y de animadores y actrices reportaron su cuenta de Instagram masivamente hasta lograr que fuera cerrada. 

“Mucha gente me dijo ‘antes de criticar investiga’ y estas personalidades hicieron creer que todo era una campaña para quitarle a sus guacamayas, pero la realidad es que esos animales criados en cautiverio no pueden ser puestos en libertad. Además que lo único que pedía era que dejara de publicar fotos porque transmite un mal mensaje a sus miles de seguidores”, aclaró. 

La también conservacionista aseguró que compartir en las redes imágenes de animales salvajes como mascotas puede incentivar a otras personas a adquirir esas especies, lo que incrementa la demanda y tiene como resultado el tráfico de fauna silvestre. 

Duque añadió que es necesario educar a los ciudadanos sobre el trato que deben tener con estos animales, especialmente si tienen fácil contacto con ellos, como sucede con las guacamayas que habitan en la capital. 

“Otro problema muy común en Caracas es que las personas que tienen comederos en sus ventanas le dan comida con la mano y sin darse cuenta las están amansando, es decir, ellas ya no le tienen miedo a los humanos y esto las hace vulnerables a ser cazadas”, agregó. 

El tráfico de fauna silvestre es penado en Venezuela por la Ley Penal del Ambiente, Ley sobre el Delito de Contrabando y Ley Aprobatoria del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites).

El inconveniente al que se enfrenta la lucha contra la venta de animales salvajes es la ausencia de albergues y centros para rehabilitar a los ejemplares rescatados y devolverlos a sus hábitats. “No hay lugares adecuados para atenderlos y muchos terminan en zoológicos o albergues particulares”, expresó Duque.

Guacamayas urbanas

Aunque la batalla por evitar la tenencia de aves silvestres como mascotas ha tenido sus frutos, es imposible la reinserción de las guacamayas de Caracas a sus hábitats naturales. 

La bióloga María Laura González trabaja con las guacamayas de la ciudad desde hace 12 años y advierte que estos animales tienen características y problemas que podrían representar riesgos si se intentan introducir en sus ambientes de origen. 

Estas guacamayas urbanas tienen muchos problemas genéticos, problemas de conducta. Ellas son animales sociales y si los cambias de lugar empiezan a desarrollar comportamientos diferentes y ya no las puedes reintroducir nuevamente, tienen bacterias que están vinculadas a la ciudad y que no se encuentran en la naturaleza, entonces no las puedes volver a introducir en su hábitat natural, porque vas a dañar y puedes matar a la población natural”, advirtió González en entrevista para El Diario.

La especialista en psitácidos (guacamayas, loros y pericos) explicó que lo que sucede en Caracas es un problema muy frecuente en el mundo que ha tenido como consecuencia que haya psitácidos en ciudades como Londres y Madrid. Además, indicó que estas aves son las más amenazadas en el mundo, debido a las altas tasas de tráfico de sus especies.

Foto: AP

“Los métodos con los que se sacan a las guacamayas y loros de la naturaleza son muy agresivos y la tasa de mortalidad es altísima. Si tu sacas tres pichones, la posibilidad de que sobreviva uno es muy baja, es decir, necesitas sacar cientos para que sobrevivan 10”, comentó. 

En los estudios que ha podido realizar con las guacamayas de Caracas, González ha encontrado que estas aves frecuentemente tienes problemas de alimentación, debido a la comida que le suministran las personas y a otros materiales que consumen.

 “Todavía no tenemos un dato duro, pero sí está comprobado que se comen el friso de los edificios y muerden las antenas, todo eso va al tracto digestivo y se va acumulando una cantidad de plomo durante años”. 

Agregó que alimentos como leche y pan, que son suministrados por los alimentadores, no son tolerados por el organismo de las aves, por lo que representa un deterioro a largo plazo y una disminución en la expectativa de vida del animal. 

La especialista aclaró que uno de los motivos de la expansión de las guacamayas es la presencia de chaguaramos en toda la ciudad, los cuales son el lugar perfecto para anidar. 

Cada pareja de guacamayas se reproduce al menos una vez al año y por eso siempre hay muchas, tal vez no vivan tanto como en sus hábitats naturales, pero como siempre se reproducen no nos damos cuenta y es como si nada pasara”
María Laura González, bióloga

Las guacamayas también se expandieron geográficamente en los últimos años. Anteriormente, estos pájaros permanecían cerca del río Guaire, pero entre 2017 y 2018, cuando se registraron protestas en estas zonas, las aves buscaban alejarse del conflicto y llegaron a la montaña. 

Luego de que cesaran los conflictos, algunas guacamayas regresaron a los alrededores del Guaire, otras se quedaron en esos espacios, anidaron, se reprodujeron y ahora están esparcidas por toda la ciudad. “Lo que recomiendo a las personas que vean guacamayas alejadas del río es que les den agua, porque antes mal que bien estaban cerca de plantas húmedas todo el tiempo, pero ahora no”. 

González mencionó que en la capital conviven 18 especies de psitácidos, y a pesar de que no está de acuerdo con que sigan introduciendo más aves a la ciudad, comprende que las que ya habitan aquí le regalan a los caraqueños el confort de tener fauna hermosa en medio del caos caraqueño. 

Ante esto insiste en su llamado a no cazar a las guacamayas urbanas para encerrarlas en casa. “Hay animales domésticos que podemos querer y no se sentirán desplazados por estar con nosotros, pero la mirada de un ave encerrada es literalmente como la de un preso. Ellas hacen cosas terribles si las encierras: se arrancan las plumas y tienen problemas de comportamiento”. 

Foto: José Manuel Belisario 

La bióloga recomienda tratar lo mejor posible a estos pájaros, como retribución a la belleza que aportan a la ciudad, darles agua y no alimentarlas, porque ellas son capaces de conseguir su propia comida. Sin embargo, si desean alimentarlas pueden hacerlo con frutas, vegetales y semillas silvestres sin excederse.

Foto: AP

A pesar de que quienes comparten con loros y guacamayas manifiestan su amor por estas aves, sacarlos de su hábitat natural puede ser una una de las principales causas de su extinción. Lo recomendable es no incentivar la tenencia, compra y venta de fauna silvestre y así detener el deterioro hacia estas especies. 

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