• La crisis económica y social ha derruido el negocio musical en el país. En El Diario conversamos con Fabián Andrés Rendón y Carlos Mario Agudelo de Dinastía INC para conocer las razones para trabajar el mercado venezolano y sobre la función del medio digital en la música 

Desde los aedos que cantaban las grandes epopeyas, acompañados de la cítara, en la antigua Grecia la música ha sido una expresión primordial para el ser humano. En la actualidad los géneros urbanos han escalado en la industria y se han transformado en el producto más escuchado, compartido y polemizado.

Venezuela, lugar que tuvo en algún momento una industria musical importante en el continente latinoamericano, atraviesa una crisis económica y social que, consecuentemente, ha derruido dicha industria. Los nuevos artistas, por su parte, se han encontrado con una situación de extrema dificultad para darse a conocer en el resto de los países del mundo.

La industria se ha modificado con la inclusión de los medios digitales, de la vorágine de internet que, en cuestión de minutos, difunde un tema. El negocio analogico, centrado en la venta de discos ha cambiado y las plataformas como Spotify, Soundcloud, Youtube, Deezer, entre otras, se convirtieron en el primer espacio de difusión para los artistas.

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Según de Global Music Report en 2018 el 73% de los ingresos de la industria musical fueron a través de plataformas digitales. En el primer trimestre de ese año los ingresos de la música en streaming aumentó un 53% y alcanzó los 52,8 millones de euro.

El reporte del banco de inversión Goldman Sachs, llamado Music in the Air (Música en el aire), establece que los ingresos generales de la industria alcanzaran los 131 mil millones de dólares. Además, el número de los usuarios de las plataformas de streaming llegará a 1.000.000 de personas y, consecuentemente, generará 37.2 mil millones de dólares.

En Latinoamérica, según Mark Milligan, analista de MIDia Research, la asimilación del nuevo formato digital fue problemático porque existió una transición de ingresos a través de las descargas y las realidades socio-económicas de Latinoamérica producen que el usuario decida irse por la propuesta de música gratuita. El aporte del continente, en este momento, representa un 17% a nivel mundial.

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Ahora, según los estudios realizados por Midem, una feria internacional del empresario musical realizado en Francia, el mercado latinoamericano es lo suficientemente maduro para realizar la transición de lo gratuito al servicio premium. México, Colombia y Chile son los países con mayor posibilidad de asimilación.

Venezuela, por su parte, ha sido un país rezagado por las dificultades contextuales y el ingreso de las plataformas como Spotify no se ha logrado. Pero el talento nacional sigue buscando espacios para darse a conocer y muchos artistas nuevos han decidido migrar a Colombia.

Dinastía INC es una empresa naciente en Medellín, Colombia, que se encarga del posicionamiento digital de un artista. Además, le brinda asesoría jurídica y musical. En El Diario conversamos con Fabio Andrés Rendón, CEO de la empresa antioqueña, y con Carlos Mario Agudelo, jefe de marketing, sobre sus razones para ingresar al mercado venezolano y los cambios necesarios para revitalizar la industria musical en el país.

El negocio musical en Venezuela

A finales del siglo XX en el país existía 27 empresas discográficas, entre las que destacan: Universal, Sonorodven, Sony y Sonográfica. En los primeros años del nuevo siglo, según los reportes del Grupo de Acción Nacional contra la Piratería (GANA), la venta de discos ilegales representaba el 75% del mercado musical en Venezuela. Esto fue la primera razón para que la mayoría de empresas discográficas, al ver sus ganancias trastocadas por la ilegalidad, tomarán la decisión de irse del país.

Pero algo interesante que ocurrió a principios de la segunda década fue el repunte del talento venezolano a nivel internacional. En 2013, por ejemplo, el país logró obtener la mayor cantidad de nominaciones en los premios Grammy Latino.

Foto: cortesía | La Vida Bohemè en el 2013, ganadores del Grammy Latino a mejor albúm de rock

Para Fabio Rendón, CEO de Dinastía INC, el mercado venezolano es importante por su consumo de música y, al mismo tiempo, por su creación musical. “Nosotros en Colombia hemos admirado durante muchos años la industria musical venezolana. Hemos escuchado Chino y Nacho, Roberto Antonio, Franco de Vita, entre otros”, comenta.

Foto: Víctor Salazar

Aunque el talento nacional sigue estando presente y los ritmos, entre el rock, lo caribeño y popular, están en la palestra, el mercado musical está estancando por la crisis social y económica. La industria se ha modificado, pasó de lo analogico a lo digital, de lo concreto a lo global, y la forma que tienen los artistas de generar ganancias por su obra es a través de las nuevas plataformas

“El mercado venezolano vuelve a estar virgen y ahí es donde están las oportunidades. Sabemos que es un momento de crisis, pero en este momento es cuando se toman las mejores decisiones. Queremos conocer su cultura, conocer la música que está en las entrañas de la ciudad, del país”, aseveró Rendón.

En Venezuela este ápice en la relación comercial, en primera instancia, es lo que ha imposibilitado el ingreso de las plataformas musicales. El pago de la suscripción y mensualidad de la plataforma, como Spotify por ejemplo, se realiza a través de una tarjeta de crédito, pero el límite bancario es insuficiente. Entonces, la sucesión de problemas impide el ingreso de la plataforma. 

Para Carlos Mario Agudelo, director de ventas y marketing de Dinastía, el mercado venezolano necesita de la confluencia de los entes gubernamentales con la inversión privada. “Se necesita respaldo de los entes estatales para que esas plataformas entren a generar posicionamiento de un producto”, agrega. 

Foto: Víctor Salazar

Asimismo, la figura de las entidades de gestión de los derechos de autor es primordial para el reconocimiento del producto y la ganancia pertinente al artista. Agudelo, en este caso, asevera que es necesario comenzar una legislación conjunta, entre el gobierno y las entidades de gestión, para sentar las bases de un marco jurídico. 

“Hay que entender que el sistema bancario venezolano no está adaptado a lo que las plataformas requieren para que un usuario común pueda pagar una suscripción. Ahí hay una falencia grande, pero sólo queda empezar desde las mismas entidades de gestión colectiva que toquen las puertas el gobierno, para que el sustento jurídico se implemente”, puntualiza Mario Agudelo.

Las dificultades del contexto venezolano ha derruido la industria por un lado, pero ha generado la internacionalización de los sonidos nacionales por la diáspora. Según la Agencia de la Organización de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), más de 4,7 millones de venezolanos han dejado el país por la grave situación social, humanitaria y económica que padece. 

Entonces, el reconocimiento a nivel internacional del talento venezolano no ocurre por una industria de marketing, sino porque los migrantes llevan, juntos a las pertenecientes apretujadas en la maleta, su cultura. Cada venezolano en el exterior lleva consigo el ritmo, la palabra y el sentir nacional. 

Foto: cortesía | venezolanos en Chile

Agudelo, en este caso, comenta que “por ejemplo, artistas como Juan Miguel, como Gustavo Elis y Sixto Rein que, sin haber hecho un fuerte trabajo fuera, su música se ha expandido hacia el extranjero por la misma emigración”. 

Pero la falta de un aparato de mercadeo musical, según los encargados de Dinastía INC, produce que los nuevos talentos se encuentren con un muro de contención y se vean en la necesidad de emigrar. 

Foto: Víctor Salazar

Porque las plataformas olvidaron el mercado nacional por falta del cobro de derechos de uso de sincronización de la música. Eso genera regalías, según los empresarios, y los artistas solo desean recibir su pago. La problemática en el mercado es producido por la ausencia de un marco jurídico de regalías y derechos autorales competente. 

“Nosotros estamos para fortalecer el mercado independiente, porque muchos artistas puede sufrir la falta de herramientas que podemos tener nosotros. Dichas herramientas pueden funcionar para fortalecer la distribución de la música”, agrega Mario Agudelo.

En 2013 Otto Ballaben, fundador de la empresa de difusión artística Arepa Music, realizó una investigación en la cual demostró que el 90% de los proyectos musicales en Venezuela fracasan porque no tienen una dirección concreta y el artista, sin saber el movimiento de la industria, se diluye con el tiempo.

La inclusión de Dinastía INC en el mercado venezolano es una forma para la  difusión de talentos jóvenes en las plataformas digitales. Al mismo tiempo, se busca trabajar junto a las entidades de gestión para los derechos de autor y con el gobierno de turno para generar una base sólida en cuestión de regalías. Esto es un paso importante para revitalizar la industria y darle a los jóvenes artistas una oportunidad más certera.

Colombia, un centro empresarial para la música 

El país vecino se transformó en uno de los referentes más importante en la industria músical. Artistas como J Balvin, Maluma, Shakira, entre otros, han sido precursores de una industria en aumento. Además, la ciudad de Medellín, en palabras de Fabián Andrés Rendón, es un trampolín para los artistas nuevos y tiene una capacidad de exportación para el talento joven sin precedentes. 

“Son cientos de cantantes venezolanos que están en Medellín buscando una oportunidad. Pero, por ende, la competencia es muy fuerte y por eso nos interesa el mercado venezolano”, comenta Rendón. 

El mercado colombiano es una parada obligatoria para los artistas internacionales y, al mismo tiempo, es un punto de exportación de talentos nuevos. Según el Registro Mercantil de la Cámara de Comercio, en 2017 existían 1.765 empresas dedicadas a la música en Bogotá.

Tipo de empresas musicales en Bogotá

980

organizan eventos y conciertos

340

edición y grabación

180

programación y transmisión

38 empresas restantes del ámbito musical se dedican a la fabricación de instrumentos y otras 20 a la producción de copias.

Esa gran gama de empresas dedicadas a todos los renglones de la industria musical generaron en ese año 836.766 millones de pesos y más de 10.000 empleos. Además, según las cifras presentadas por Invest Bogotá, la ciudad recibió más de 400 millones de dólares en inversión extranjera para la industria musical entre 2007 y 2017. 

Foto: cortesia

Las cifras presentadas por la International Federation of the Phonographic Industry (Federación Internacional de la Industria Fonográfica) establecen que el ingreso de la música producida en Colombia fue de 26 millones del dólares en 2016. En este reporte se presenta la importancia del medio digital para la industria, significando el canal de consumo con mayor porcentaje de ganancia con un 66%. 

El 11 de septiembre de 2019 se realizó en la capital colombiana el Bogotá Music Market. Este evento se realiza para establecer un vínculo entre todos los sectores de la industria musical para que, de este forma, se genere una relación productiva. Ese día 26 artistas, escogidos entre 281 postulantes, se presentaron ante la mirada de 205 compradores internacionales y colombianos. 

Foto: cortesía.

Mónica de Greiff, directora de la Cámara de Comercio de  Bogotá, exclamó en ese momento que: “los showcases son vitales para una plataforma de negocios como el BOmm porque permiten a los compradores conocer directamente la oferta de los artistas. Este año, en el BOmm Bronx, también tendrán la posibilidad de ver a las bandas interactuar en vivo con su público y vivirán una experiencia de ciudad alrededor de la música”. 

El mercado musical colombiano, objeto de un crecimiento incesante en los últimos años, es un referente importante para la reestructuración de la industria en Venezuela. La confluencia entre una legislatura pertinente y la inversión extranjera ayuda al crecimiento de los nuevos talentos; en este punto recae la importante de Dinastía INC. La empresa dirigida por Fabián Andrés Rendón y Carlos Mario Agudelo desea tomar las mejores decisiones para soslayar la vorágine de la crisis y hacer vida en el mercado nacional. 

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