- En El Diario conversamos con Joseph M. Humire, experto en seguridad global, y Sammy Eppel, experto en terrorismo, quienes explicaron las nuevas medidas que podría tomar Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro luego de las decisiones que anunció el Departamento de Justicia estadounidense
La frase fue lapidaria. «This party is coming to an end» o, traducido al español, «esta fiesta está llegando a su fin». Si bien la vocería estuvo a cargo de la fiscal del Distrito Sur del estado de Florida, Ariana Fajardo, la declaración hace una clara alusión a la nueva estrategia del gobierno estadounidense: terminar con el régimen de Venezuela mediante la captura de sus máximos jerarcas.
Aunque poco condescendiente (el Departamento de Justicia ofreció 15.000.000 millones de dólares por Nicolás Maduro), el recorrido para lograr tal fin no luce breve ni claro.
Joseph M. Humire, experto en seguridad global y director ejecutivo del Center for a Secure Free Society, es contundente pero cauteloso de cara al futuro. De acuerdo con él, la decisión del Departamento de Justicia de EE UU es un paso «histórico».
La diferencia con las sanciones pasadas, argumenta, radica en el carácter judicial de esta nueva disposición, contrarias a la índole económica y política de las precedentes. Por ende, las consecuencias que puede acarrear la misma involucra nuevos mecanismos de presión más efectivos, de acuerdo Humire.
«Este es el primer paso. Son varias acciones de un proceso judicial. Ahora que hay un juicio público con sentencias ya confirmadas por los fiscales y jueces, es posible que lleven estos casos a cortes internacionales. Pueden acudir al Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas —aunque no lo veo probable, porque allí están Rusia o China—-, pero pueden llevarlo a Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal) y cancelar el pasaporte de Nicolás Maduro», explicó el experto en seguridad global para El Diario.
Sammy Eppel, experto en terrorismo, también hace énfasis en el propósito judicial del anuncio de las autoridades estadounidenses. Por eso, y no por tratarse de decisiones políticas, la orden de captura estuvo a cargo de las distintas oficinas con competencia penitenciaria o de drogas en EE UU, dijo para El Diario el también internacionalista.
Eppel desestima la posibilidad de que EE UU acuda a la Corte Penal Internacional (CPI) para denunciar a los involucrados ante dicho organismo. A su juicio, la CPI «ha sido bastante incapaz en lo que a este tipo de situación se refiere», además de argumentar que la representante del régimen chavista ante la Corte, Haifa El Aissami Madah, hermana de Tareck El Aissami, es «gran amiga» de la fiscal jefe de la Corte, Fatou Bensouda.
No obstante, Eppel explica que la orden y nombramiento de los representantes del chavismo como grupo terrorista y de narcotráfico también puede impactar a sus allegados personales y políticos.
Para comprender hasta quiénes podría involucrar la sanción, Eppel ejemplifica: «De pronto alguien que está viviendo feliz en París con dinero robado, y resulta que es familiar de alguno de los que están en la lista, de pronto le van a tocar la puerta y se va a meter en un problema judicial mayor».
Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba; Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, e incluso el ex presidente boliviano Evo Morales, dice Humire, podrían ser parte de los aliados internacionales de Nicolás Maduro involucrados en las denuncias de narcotráfico del Departamento de Justicia.
Según el experto en seguridad global, la trama de venta y comercialización de drogas del Cartel de lo Soles incluye a los cocaleros de Cochabamba, región de Bolivia.
¿Freno a las sanciones?
Tanto Eppel como Humire coinciden en que lejos de detener las sanciones, tal como lo pidió la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, EE UU continuará con la línea de medidas para aislar al régimen de Nicolás Maduro. Según los expertos, las sanciones no impactan directamente a la ayuda humanitaria o el ingreso de medicamentos al país, sino que están dirigidas a representantes del chavismo.
«La orden de captura a Nicolás Maduro y demás miembros del régimen debía anunciarse hace dos semanas. No lo hicieron por el coronavirus. Aunque lo atrasó, no lo frenó. Estados Unidos va a seguir con la estrategia, aunque la Casa Blanca está muy enfocada en el coronavirus, pero se pueden hacer las cosas a la vez», dijo Humire.
Sobre esta última posibilidad, Eppel no ve factible por lo pronto una cooperación entre Brasil y Colombia para cerrar el espacio marítimo de Venezuela, tal como propuso el ex embajador de EE UU ante la Organización de Estados Americanos, Roger Noriega, en entrevista con El Diario.
«No es fácil para Colombia y Brasil tomar este tipo de decisiones y mucho menos en esta circunstancia que está viviendo el mundo. Sí estoy de acuerdo en que la solución tiene que venir de afuera, porque internamente no parece tener una solución. Un bloqueo naval tampoco tendría grandes posibilidades, porque simplemente en los puertos hay muy pocos barcos. Lo que propone Roger no creo que sea factible, ni que vayan a unirse a algo de esa naturaleza. Por lo menos no en este momento», comentó Eppel.
Ante toda esta situación, concluye Humire, se prevén tres aspectos a considerar de la reacción de Nicolás Maduro y su régimen.
En primer lugar, acusar a Estados Unidos de ser un violador «de algo» y «victimizarse». Segundo, alinearse con aliados internacionales como Rusia o China. Y por último, avisa, podría arremeter contra algún aliado de EE UU en Venezuela, como Juan Guaidó u otros integrantes del gobierno interino, aunque la mismas podría generar una reacción más contundente del gobierno estadounidense.