• La intérprete maracucha asegura que todos los días piensa en su familia que continúa radicada en Venezuela. En su tema «Mi tierra» expresó sus sentimientos acerca del reencuentro con su país

La mezcla de sentimientos de aquellos que dejaron su país y que desean volver a su terruño es una sensación que conocen los migrantes venezolanos.

Abrazar de nuevo a su madre, recorrer las calurosas calles de Maracaibo, probar la comida criolla y disfrutar de la calidez del venezolano fueron, tal vez, algunos de los detonantes que dieron rienda suelta para que María Virginia Caldera escribiera Mi tierra: una canción que nació tras conectar su mente y su imaginación con el sentimiento que la invadió al extrañar a Venezuela.

MV Caldera, como es conocida artísticamente, actualmente reside en Nueva York, la ciudad que nunca duerme. Un día despertó pensando en cómo sería volver a caminar por las calles que conoce desde niña, ver los paisajes y disfrutar de las costas venezolanas.

Los que estamos aquí extrañamos todos los días a nuestra familia: son emociones muy fuertes», dice en exclusiva para El Diario con su fuerte pero calmado acento maracucho.

La artista detalla que los venezolanos en el extranjero han sentido una fuerte conexión con el tema, pero le sorprende que personas de otros países de Latinoamérica también se identifiquen con su canción.

MV Caldera

Recuerda que tanto cubanos, puertorriqueños y mexicanos le han comentado que ellos han emigrado durante décadas, a diferencia de los venezolanos, quienes comenzaron a hacerlo a medida que la crisis nacional, que actualmente afecta al país, se intensificaba.

Dato De acuerdo con la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), más de 4,7 millones de venezolanos han migrado a otros países.

En el videoclip de Mi tierra quiso crear conciencia sobre las personas que abandonan el país sin un plan concreto.

«Creo que es muy importante subrayar que no todo tiene que ser producir, sino más bien trabajar por tus sueños al mismo tiempo que estás haciendo algo que quizás no te guste tanto», explica.

Una casa llena de música

MV Caldera nació y creció en Maracaibo, estado Zulia. En su casa nunca faltaron las melodías.

Sus tíos maternos son músicos, a pesar de que nunca lo estudiaron profesionalmente. El oído rítmico forma parte de la herencia familiar, pues su bisabuela también tenía un gusto particular por la música.

Destaca que creció en un ambiente sano, lleno de amor, de buenos ejemplos, que en su hogar no faltó quien tocara un instrumento de percusión y que la posición económica nunca fue un impedimento para lograr las metas que se propusieran.

«Sí me daba la gana de cantar rock, mi familia me apoyaba. Eso fue clave en mi formación», destaca con rapidez.

Destaca que le gusta estudiar y que es muy curiosa. «Si no se algo me gusta buscar y ver de qué se trata», comenta.

Estudios

Licenciada en Música de la Universidad Católica Cecilio Acosta de Maracaibo.

Especialización en Composición en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Composición y Educación Vocal en la Universidad de Edimburgo, Escocia.

En Nueva York se especializó como Ingeniero de sonido y coach vocal

Cuando MV Caldera tenía entre 16 y 17 años de edad, Rubén Marcano, un productor musical venezolano, la llamó para que se presentará en un casting para una agrupación de tres chicas.

«Yo todavía no le he preguntado qué vio en mí», señala al recordar el casting.

Desde los 18 años de edad, cuando inició su carrera profesional, comenzó a vivir de la música: participó en Camino a la Fama y quedó en el segundo lugar, estuvo en una agrupación durante seis años y luego se lanzó como solista.

A medida que su carrera iba avanzando, se posicionó en el séptimo lugar del Top 100 musical de MTV Latinoamérica y a partir de ese momento las propuestas le empezaron a llegar.

Recibió ofertas de productoras musicales para componer para otros artistas, por lo que en 2010 se mudó a México.

Recorrió el territorio azteca con su banda, tocando su música y algunos covers. También incursionó en el mundo de la animación en televisión tras ser invitada a un programa de Bromente TV.

El productor del referido espacio le preguntó que si host, pues vio su talento y le propuso animar un programa televisivo, reto que aceptó gustosa.

Fue riquísimo estar del otro lado. Formulaba las preguntas de otra manera y hacía que el entrevistado disfrutara mucho», explica Caldera.

De México se mudó a Nueva York sin saber hablar inglés. «Empezaron a llegar propuestas y no podía decirles que no», precisa.

Asegura que la barrera del idioma hizo muy difícil su comienzo en la Gran Manzana. Para ella nunca estuvo dentro de sus planes emigrar y mucho menos hablar inglés.

Ingresó a la Universidad de Columbia a estudiar el idioma y una profesora le recomendó que comprara libros y los tradujera. «Fue muy duro, tenía un cuaderno y anotaba cada palabra. ¡Fue un trabajón, pero me resultó!», expresa riendo.

Detalla que aún no habla inglés perfectamente, pero que lo domina y le basta para hacer la introducción a sus shows en ese idioma, pues todas sus canciones son en español.

«La gente particularmente, aquí y en Europa, tienen como una mentalidad que no les importa si no cantas en su idioma siempre y cuando los hagas bailar o sentir algo», expresa.

Extrañar a su tierra

Desde 2018 no camina bajo el intenso sol que reina en la capital zuliana, uno de los estados más afectados por la crisis venezolana debido a las fallas eléctricas.

A pesar de lo diferente que vio a su ciudad durante su visita, disfrutó de la compañía de su mamá, de sus familiares que aún residen en el país. También degustó el sabor de la gastronomía marabina.

«¡Ya se me puede salir el maracucho!», dice riendo cuando se le pregunta sobre de la comida de la capital zuliana.

Destaca el sabor de las hamburguesas maracuchas, de los tequeños y de la macarronada, una especie de pasticho que realizan en diciembre, pero que a ella le gusta durante todo el año.

«¡Se nos puede ir la llamada entera hablando de comida!», resalta con emoción.

La comida y su familia no es lo único que extraña. También le hace falta la gentileza, la hospitalidad y el afecto de los ciudadanos venezolanos.

Explica que conseguir a alguien que dé un aventón en Estados Unidos es complicado, a menos que provenga de un latinoamericano «¿Con quién te vas? ¿Tienes como irte? ¿Te llevo? Ese calor humano es único, muy nuestro», explica.

Como cientos de venezolanos en el exterior, MV Caldera sueña con volver a encontrarse con el país que la vio nacer. Desde la distancia Venezuela sigue siendo la inspiración para su música, esa que comparte en cualquier parte del mundo y con la que ha logrado superar la barrera del idioma.

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