¿Propuesta de EE UU para transición en Venezuela logrará apoyo internacional?

Raúl Castillo
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  • El politólogo Pedro Benítez y los internacionalistas Luis Angarita y Eloy Torres, explicaron para El Diario que el Consejo de Gobierno para Venezuela que presentó el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, es una salida “pacífica, razonable y democrática” del régimen de Nicolás Maduro que generará consenso en la región, aunque requerirá de sacrificios en lo interno

Para algunos la propuesta quizás parezca una utopía, pero hay quienes dicen que en política las cosas se proponen y la realidad lo dispone. Aunque impredecible, la situación venezolana ha dado un vuelco en las últimas horas luego del planteamiento que, de acuerdo con diversos analistas consultados por El Diario, podrían llevar a una salida pacífica y democrática del régimen de Nicolás Maduro: el Consejo de Gobierno de transición que presentó el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

El “Marco Democrático para Venezuela” que defiende el gobierno de Donald Trump consiste en que tanto Nicolás Maduro como el presidente interino Juan Guaidó “se hagan a un lado” para que la legítima Asamblea Nacional nombre un Consejo de Gobierno de transición, que se encargue de organizar unas elecciones presidenciales en los próximos seis a ocho meses. De aceptar, Washington levantará todas las sanciones contra el régimen si las fuerzas de seguridad extranjeras (Rusia y Cuba) se retiran del país suramericano. “Esperemos que Maduro tome esta propuesta como algo serio”, sostuvo Pompeo.

A pesar del aviso del secretario de Estado, el analista político Pedro Benítez aseguró que lejos de ir dirigida a Maduro, la propuesta de Estados Unidos apunta hacia los integrantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), así como a las Fuerzas Armadas. El internacionalista Luis Angarita coincide:

“Es un intento de presión, sobre todo enmarcado en una tesis que busca el rompimiento de factores internos de parte del chavismo. Más allá de buscar una negociación o buscar algún tipo de interlocución con los voceros del régimen, todo lo que ha venido sucediendo desde la imputación de cargos criminales y el reciente anuncio de Pompeo, está enfocado en buscar reconocimiento de gran parte del chavismo sin contar con los altos cargo de la dirigencia política”, aseguró Angarita.

Benítez esgrime que, pese al disgusto que pueda generar tanto en factores del chavismo como de la oposición, para que se produzca cualquier proceso democrático de transición en el país, deberá contar con un acuerdo entre ambas dirigencias y, especialmente, con las fuerzas castrenses. Entre las garantías que mencionó Pompeo está la de mantener al alto mando militar durante el gobierno de transición.

“El chavismo es una realidad en el mundo civil y en el mundo militar, porque estas son las Fuerzas Armadas de Chávez. Estos oficiales fueron ascendidos por él, hicieron carrera bajo Chávez. Ellos van a estar ahí, no se van a ir. Esa es una realidad que la oposición va a tener que aceptar como pasó en Nicaragua, como pasó en Polonia, como pasó en Chile. Y del otro lado está un país, que es el país opositor, del campo democrático, que también es una realidad. Este país tarde o temprano se va a tener que poner de acuerdo, y esta es una oportunidad”, comentó Benítez y agregó que “las transiciones son así. Va a haber muchas dudas, sí, pero qué otra opción te queda. Tienes que construir la confianza. De eso se trata la política”.

Consenso en la región

Son precisamente esas características por las que el internacionalista Eloy Torres asegura que entra en los cánones internacionales que puede lograr el consenso de los países del hemisferio, incluso el de Argentina o México, así como también a organismos como la Unión Europea y el Grupo de Lima, los cuales han mediado en ocasiones anteriores para buscar una salida negociada del conflicto político venezolano. Algunos países como Reino Unido, Croacia, Austria, Lituania o Ecuador, manifestaron su respaldo a la idea.

De acuerdo con Torres, esta forma de solución parte de la línea de la política exterior de EE UU construida a lo largo del siglo XX, fundamentalmente en América Latina, a través de los acuerdos que llevaron a la creación de la Organización de los Estados Americanos en el año 1948, y empezó a delinearse en la década de 1930. En aquel entonces, a propósito de una conferencia de las relaciones interamericanas, el presidente de EE UU, Franklin D. Roosevelt, prometió la ayuda de los países de la región a quienes lo requieran.

Este movimiento de Washington choca, sin embargo, con la negativa de Maduro. Jorge Arreaza, ministro de relaciones exteriores del régimen, dijo en un comunicado que “Venezuela es un país libre (…) que no acepta ni aceptará jamás tutelaje alguno, de ningún gobierno extranjero”. Arreaza calificó la propuesta de “adefesio de acuerdo” y afirmó que “es la Administración de Trump la que debe hacerse a un lado levantando las medidas coercitivas unilaterales”. Angarita, no obstante, asegura que se trata de “diplomacia de micrófono”, que no representa la voluntad de los verdaderos actores de las negociaciones.

“Todo esto ocurre después de que Trump conversó con el presidente de China y el presidente de Rusia y en este momento que el mundo está entrando en una crisis económica mundial, China necesita que EE UU se recupere económicamente y viceversa. Y Rusia necesita que la economía mundial se recupere económicamente para que suban los precios del petróleo, que es de lo que ellos dependen. En eso Maduro es más un obstáculo que una solución”, dijo Benítez.

Una ayuda económica o gasolina, agrega el analista político, es lo que tendrían que aportar Rusia y China al régimen de Maduro en caso de que deseen que siga en el poder. De lo contrario, dice, la situación será insostenible para los jerarcas del chavismo. “Pareciera que no lo van a hacer. Rusia y China saben que ese dinero no lo van a recuperar”, concluyó. 

Raúl Castillo
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