• Quienes presentan estas características aseguran que pese al difícil proceso de socialización, no existen impedimentos para desarrollarse profesionalmente. Tres personas con el síndrome contaron para El Diario cómo ha sido su experiencia de vida

Las relaciones interpersonales son claves para la convivencia en sociedad. De ellas depende el cumplimiento de objetivos personales y profesionales. Sin embargo, no todas las personas tienen las mismas capacidades cognitivas para socializar.

En el heterogéneo conjunto del comportamiento humano, existen quienes tienen habilidades para mantener largas charlas sobre la vida diaria y quienes solo se limitan a hablar cuando existe un tema de su interés, ya sea de investigación científica, cultura, arte o cualquier otro tópico.

Dentro del complejo mundo de quienes tienen dificultades para comunicar sus sentimientos se encuentran las personas con Síndrome de Asperger, una condición que se incluye dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, no se trata de algo que les impida llevar una vida normal.

Las personas Asperger suelen tener interés por temas específicos, patrones de conducta repetitivos, aislamiento social, comprenden las cosas de manera literal (por ello se les dificulta entender la ironía o el sarcasmo), tienden a ser ingenuos o crédulos, emplean un lenguaje formal, evitan ver a su interlocutor, su voz suele ser monótona y se les dificulta expresas sus emociones, aunque las sientan.

Sin embargo, los Asperger se caracterizan por tener una gran capacidad intelectual. En El Diario conversamos con tres personas que presentan esta condición y revelaron que, pese a tener dificultad para socializar, esto no les ha impedido desarrollarse profesionalmente.

Christian: “La condición no te condiciona”  

Christian Sanabria, o como es conocido en el mundo de la ilustración @chrisbraund, tiene 28 años y es ilustrador editorial profesional. A pesar de que estudió y se graduó en Publicidad y Mercadeo, se inclinó por algo en lo que sabe que es bueno. 

Hizo cursos de Diseño Gráfico en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y se documentó con tutoriales de Youtube para así poder llegar a ilustrar libros como Amor a Cuatro Estaciones, de la autora Nacarid Portal; o Mi Viaje Sin Ti, de Alejandro Sequera; e incluso su propia agenda Comenzando de Cero. 

Foto: Víctor Salazar

Cuando tenía 25 años fue víctima de la delincuencia, que azota día y noche en la capital venezolana. Un día cuando bajó al estacionamiento, se percató de que su vehículo no estaba. Nunca pudo recuperarlo. Ese desagradable suceso fue el detonante para que entendiera que, en su forma de actuar, «algo no estaba bien». 

Yo tomé la noticia de una forma en la que no actuaría una persona cualquiera. No busqué resolver, no sentí rabia. Solo me quedé en shock, me deprimí y yo decía ‘algo no está bien en mí’ y por eso decidí ir al psicólogo”, expresó.

“Toda la vida he pensado que estaba loco” dijo Christian mientras sonrió un poco. Contó que luego de asistir a un par de sesiones con su psicóloga fue diagnosticado con Síndrome de Asperger y entonces las piezas comenzaron a encajar. Se dio cuenta de por qué su niñez y adolescencia fueron tan diferente a la de los demás. 

“Toda mi vida estuve viviendo de otra forma. Sin embargo, muchas cosas encajaron. Por fin pude ponerle nombre a todo lo que me sucedió, en cuanto a mi comportamiento a lo largo de mi vida”, comentó en entrevista para El Diario

Cuando supo de su condición, ya había publicado su agenda ilustrada. Aunque al principio prefirió mantener en secreto que tenía el síndrome, entendió que si durante toda su vida (a pesar de haber sido ligeramente diferente en cuanto a habilidades sociales) pudo avanzar y lograr metas, no tenía por qué limitarse luego de conocer su diagnóstico. 

“Tienes una condición, pero la condición no te condiciona. No te limita. Y eso me ayudó a verlo. La psicóloga me hizo ver todo lo que había logrado hasta ese momento”, afirmó. 

Al principio el proceso de aceptación y de entender que es algo normal, fue difícil. La solución que encontró fue informarse bien, puesto que nunca antes había prestado atención a lo que se decía del síndrome. Algo en lo que buscó documentarse muy bien era en cómo controlar los ataques de pánico o de ansiedad.

“Siempre he sido muy calmado por fuera, pero por dentro es otra cosa completamente diferente. Creo que es ahí donde entra la ilustración, porque así es que puedo expresar lo que en la realidad no me permito”, acotó.

El joven ilustrador señaló que las demás personas deberían tratar con normalidad a los que tienen la condición, puesto que la diferencia solo son ciertas características que influyen en las habilidades sociales que pueden verse limitadas.

Foto: Víctor Salazar 

Su jornada diaria consiste en despertarse y tomar, primero que cualquier otra cosa, una taza de café para luego desayunar y armar un plan de lo que debe hacer ese día. Algo que definitivamente está en su rutina es ir al gimnasio en las mañanas, le funciona para despejar la mente y empezar bien el resto del día.

Después de esto, regresa su casa, toma una ducha y se sienta a almorzar. Christian asegura que la inspiración para sentarse a trabajar y dibujar llega en la noche, así que intenta aprovechar el día en otras cosas que no tengan que ver con su labor. A veces en las tardes practica yoga o alguna otra actividad física que le permita salir de casa. 

Entonces en la noche, cuando todos los integrantes de su hogar van a dormir, deja que su imaginación se plasme en sus proyectos ilustrados que se venden en varias librerías venezolanas. 

José Gregorio: “Me gustan las cosas que no son comunes a mi entorno”

José Gregorio Silva es un periodista de 30 años de edad, que además dio clases en la Universidad Católica Santa Rosa (Ucsar) en 2018, donde se graduó como Comunicador Social. Aunque durante su adolescencia nunca sospechó que su conducta diferente al resto se debía a una condición específica, a sus 23 años de edad entendió por qué se comportaba diferente a los demás.

A esa edad conoció a una niña con Autismo y le llamó mucho la atención la conducta de la pequeña, ya que ella no miraba al rostro a quienes le hablaban y tenía una gran dificultad para socializar. Cuando llegó a su casa se puso a investigar sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y se dio cuenta de que también incluía a personas con Asperger. Tras leer detenidamente sobre esa última condición, se percató de que muchas características estaban presentes en su forma de actuar.

Yo sabía que había algo diferente en mí. Primero, me interesaban temas específicos de avances científicos, filosofía o el mismo comportamiento humano. No le prestaba mayor atención a las relaciones interpersonales. Era inexpresivo y a menudo estaba absorto en mi mundo. Me faltaba empatía para entender los sentimientos de los demás», comenta para El Diario.
Foto: José Daniel Ramos 

De ahí, añade, se desprende la limitante de establecer vínculos con las personas en su entorno. Por eso, en un principio, José Gregorio estudió Informática, pero no terminó la carrera ya que pensó que lo mejor sería desempeñarse en algo que le ayudara a mejorar sus habilidades sociales. Por ello estudió Comunicación Social, sin embargo, también sabía que eso representaría un reto para él debido a su falta de habilidades para establecer conversaciones.

«Yo siempre que hablo con una tonalidad monótona, como sin sostenidos ni bemoles. No suelo ver al interlocutor porque me pongo a imaginar lo que estoy diciendo. Cuando alguien me dice algo en broma suelo creer que está hablando en serio. También tengo la necesidad de explicar todo lo que sé», acota.

Confirmó que tenía Síndrome de Asperger hace casi un año, cuando en una entrevista con un psiquiatra, para ser admitido en un trabajo, le diagnosticaron el trastorno. 

“Yo mismo le planteé mis inquietudes porque, aunque soy muy reservado con mi vida personal, sentí la necesidad en saber si era o no Asperger. Él me hizo una serie de preguntas, unos tests de personalidad y se dio cuenta de que tenía varios rasgos dentro del espectro autista, específicamente el Asperger”, explicó. 

En el entorno profesional, José no se siente limitado, cree en sí mismo y en sus capacidades para cumplir su labor en su área comunicacional. Sin embargo, confesó que le hubiese podido tener habilidades sociales como las de otras personas.

Foto: Cortesía

Su rutina diaria es muy bien marcada: empieza con despertar a las 6:00 am, ni un minuto más, ni un minuto menos. A las 7:00 am procura practicar japonés, ya que uno de sus principales gustos es la cultura japonesa. Adicional a eso le gusta enseñar español a personas que hablan inglés. Esto a través de Internet y durante una hora. Luego se ducha y va a su trabajo. 

Como él mismo dice, es preciso que José Gregorio almuerce a la 1:00 pm o 2:00 pm (ve que el reloj marce esa hora y si se le pasa un minuto siente una ligera ansiedad). Estima llegar a su casa las 7:00 pm para luego cenar a las 8:00 pm. Posteriormente, trata dormir a las 10:00 pm. Si alguna de estas tareas no las realiza en la hora que se pautó, los niveles de estrés pueden aumentar porque para José Gregorio esto significa que está faltando a la estructura que ya tiene hecha mentalmente de su día a día.  

A mí me gustan las cosas que no son comunes a mi entorno. Por ejemplo, escucho grupos musicales de Avant-Garde Metal, metal sinfónico o medieval; de series me gustan las surcoreanas. En cuanto al arte siempre busco las características de infraestructuras para saber si es barroco, renacentista o antiguo», indica.

Entre las cosas que más le gusta hacer es tocar la guitarra clásica española y hacer malabares en su tiempo libre.

“Me gusta tocar guitarra clásica española, antes lo hacía en una orquesta sinfónica infantil-juvenil que quedaba en Caracas. Yo solo hacía eso por hobbie, duré muy poco ahí realmente. Además, me gusta mucho hacer malabares, creo que los hago bien. La gente cree que antes me ganaba la vida en los semáforos, pero realmente hago eso para mantener mis habilidades motrices en forma, expresó. 

Mariell: “Solo es una conducta diferente a la común” 

Para Mariell Alvarado, de 21 años de edad, fue un alivio cuando hace tres años se enteró de que tenía Síndrome de Asperger. Le permitió entender muchos aspectos de su conducta que, durante su vida académica, la hicieron sentir “anormaloide”, según afirmó. 

Su madre le ha contado que sus maestras de preescolar y primaria siempre decían que ella prefería quedarse leyendo un libro que salir a jugar con sus compañeros de clases. Además, los procesos de adaptación, cada vez que avanzaba de nivel académico, eran muy difíciles. Pero como al final siempre lo lograba, su comportamiento pasaba desapercibido. 

Mariell recuerda con gran cariño a la maestra Nancy, quien la acompañó desde segundo hasta sexto grado de educación básica. Siempre la comprendió y la ayudó, de forma especial, en sus materias, sobre todo matemáticas, que era lo que más le costaba entender. 

“Lo que más me cuestan son los números. Tengo buenas habilidades, pero los números no se me dan”, confesó. 

Foto: Pixabay

Explicó que el método de la maestra Nancy era utilizar elementos visuales, figuras geométricas y otras medidas que pudieran hacer más dinámica, y hasta incluso un poco divertida, la matemática para ella. 

Su adolescencia fue la etapa más difícil le tocó vivir. Mariell confesó que en su colegio fue víctima de bullying debido a su comportamiento. “Yo me preguntaba por qué no me apreciaban como a los demás, o por qué no me valoraban. Sufrí mucho en esa etapa de mi vida. Pero al final, salí adelante”, relató. 

Mariell supo qué es Asperger cuando participó como voluntaria para la tesis en Psicología de uno de sus amigos que estaba por graduarse. Su compañero, al mostrarle los resultados a su tutor, notó que Mariell tenía el síndrome. Entonces, lo que prosiguió fue explicarle a ella en qué consistía. 

Yo pude entender rápido que es algo normal, que es solo una conducta diferente a la común”, explicó.

Mariell que es comunicadora social, también amante de la música, incluso con solo escuchar una melodía puede imitarla en el piano sin leer una partitura. También le gusta escribir cartas y cuentos que guarda para sí misma. 

Siempre tiene con ella una pelota antiestrés. La ayuda a mantener la calma en los momentos de pánico, cuando está nerviosa o cuando sufre ataques de ansiedad, cosa que suele sucederle cuando debe cambiar su rutina de forma drástica. 

Su día a día consiste en levantarse, bañarse, desayunar y marcharse a su trabajo en el diario El Universal, donde es moderadora y se encarga de que las notas que publican sus compañeros no tengan errores ortográficos.

«Soy muy minuciosa con los detalles» afirmó Mariell, quien después de una jornada de trabajo que culmina casi siempre de noche, llega a su casa y conversa con su madre sobre cómo estuvo su día. Luego de cenar se va a dormir y entonces al siguiente empieza de nuevo. 

Así como Mariell, José Gregorio y Christian, hay muchos otras personas Asperger con habilidades extraordinarias y que trabajan día a día no solo para superarse a sí mismos, sino para ayudar a construir un mejor país. 

Algunas personalidades con Asperger

– Albert Einstein: Físico alemán, considerado a lo largo de la historia como el más importante y popular del siglo XX.

– Lewis Carroll: Su verdadero nombre es Charles Lutwidge Dodgson, fue matemático, fotógrafo y escritor británico. Sus obras más conocidas son Alicia en el País de las Maravillas y Alicia ama través del Espejo.

– Tim Burton: Director, productor, escritor de cine y dibujante estadounidense. Ha sido el responsable de grandes proyectos como El Joven Manos de Tijera, El Extraño Mundo de Jack, Batman (1989), entre otros.

– Steven Spielberg: Gran director, guionista y productor de cine estadounidense y considerado uno de los pioneros de la era del Nuevo Hollywood. En su haber hay dos premios Oscar a mejor Director.

– Bill Gates: El multimillonario y magnate empresario estadounidense es además informático, filántropo y cofundador de la empresa de software Microsoft junto a Paul Allen.

– Keanu Reaves: Actor y músico canadiense. Protagonizó franquicias como Matrix y John Wick, recientemente prestó su voz al personaje de Toy Story 4, Duke Caboom y participa como un personaje también de videojuego en Cyberpunk 2077.

En Venezuela existen organizaciones como Fundación Soy Aspie y Fundación Asperger de Venezuela (Fundasperven) que se dedican a atender a las personas dentro del tipo del espectro autista. Además, existe una ONG que presta servicios psicológicos gratuitos en el centro de la ciudad de Caracas, Psicólogos Sin Fronteras para así ayudar a quienes poseen pocos recursos económicos.

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