• En El Diario conversamos con las psicólogas Zena Sleiman y Silvia Rosales, quienes explicaron que usar los dispositivos móviles o electrónicos durante mucho tiempo en el día a día, puede ocasionar dependencia y adicción a los mismos, lo que a su vez puede conllevar a la ansiedad y la depresión

La vida online es, ahora más que nunca, una realidad social. Mensajes, videos, memes, llamadas. Redes sociales, películas, series, juegos. Información, fakes news, desinformación. Una rutina que va desde la mañana hasta la noche. En algunos casos, hasta la madrugada. Atrapados en casa por la pandemia del Covid-19, los teléfonos celulares se han convertido en el mejor medio, si acaso no el único, de interacción para las personas. Aunque necesario, su excesivo uso acarrea consecuencias de carácter psicológico como la ansiedad o la depresión, de acuerdo con psicólogos consultados por El Diario.

Zena Sleiman, psicóloga clínico y directora de Psiconfío —un servicio de atención psicológica vía online—, explicó que una de las consecuencias previas a la ansiedad o la depresión es la dependencia al celular, la cual con el paso del tiempo puede llegar a convertirse en una adicción. 

De acuerdo con la psicóloga, el uso constante del celular para ver mensajes, juegos o cualquier otro fin, genera una respuesta en el sistema de recompensa del cerebro al liberar dopamina, la cual crea una sensación de satisfacción, pero que al mismo tiempo se convierte en una adicción cuando la persona siente la falta de dicha sensación satisfactoria.

En un sondeo realizado por El Diario en Twitter, 64.5% de los encuestados afirmaron que su adicción o dependencia al celular aumentó “mucho”. 24.6% respondió que “igual que antes” del decreto de cuarentena, mientras que 10.9% afirmó que “poco”. La base de la encuesta fue de 183 votos. La misma pregunta en Instagram reveló que 84% de las personas dicen haber aumentado su adicción o dependencia “mucho”, mientras que 16% respondió que “poco”. En esta última, la base fue de 1.786 votos.

Silvia Rosales, quien pertenece a la red de Psicólogos Sin Fronteras, coincide con Sleiman, y agrega que la angustia se genera al ver tantas noticias, sin saber lo que pasará en el mañana. No tener el control, explica la psicóloga, genera ansiedad, por lo cual propone una “dieta de los celulares”.

“El uso de la tecnología ha sido una maravilla en estos momentos de estar confinados, sin embargo, es necesario ver cuánto tiempo del día me la paso con el teléfono en la mano. Yo planteo que deberíamos tener como una dieta de los celulares. De una manera u otra, restringir su uso, porque nos llega información de todo tipo que el pobre cerebro no puede terminar de procesar, cuando ya le llega otra información y hace que se sature. Y al saturarse, vienen estados de ansiedad, de estrés. Si no filtras, hay información y desinformación también. Hay que ser sumamente cuidadoso con el uso excesivo del teléfono, ser moderados”, comentó Rosales.

Encuesta: ¿Cada cuánto tiempo crees que miras tu celular?

49.8%

de 10 a 15 minutos o más

32.5%

de 0 a 5 minutos

17.7%

de 5 a 10 minutos

Una de las formas para identificar si existe adicción o dependencia al celular, coinciden las psicólogas, es el comportamiento de las personas ante la ausencia del mismo.

Así, explica Sleiman, si la respuesta a situaciones como la descarga de la batería o la falta de señal es la irritabilidad con mucha frecuencia, la ansiedad y la desesperación, puede tratarse de un caso de dependencia o adicción. Sin embargo, aclara que estos comportamientos generalmente son identificados con mayor facilidad por otras personas que nos rodean.

“Una de las cosas que más puede causar es ansiedad, porque es como la necesidad de información, sobre todo en este momento de incertidumbre. O el desespero por una respuesta de alguien en una relación interpersonal específica. Al final es parte de llenar un vacío, que quizás la persona no está queriendo reconocer, como la dificultad para tolerar los silencios o los espacios de aburrimiento, de no hacer nada. Pero hay que saber que esto también pueden ser necesario, porque nos permite pensar, mirarnos a nosotros mismos, hacer introspección y crear cosas nuevas”, dice Sleiman.

Todo esto, coinciden también las psicólogas, al mismo tiempo genera un trastorno en el sueño de la persona. La directora de Psiconfío explica que si el uso excesivo de algunos equipos tecnológicos como computadoras, televisor y celular, se da especialmente en las noches, el brillo de la pantalla puede confundir al cerebro haciéndole creer que todavía es de día, lo cual produce que el cerebro se mantenga activo.

Por lo tanto, Sleiman propone apagar todos los equipos tecnológicos al momento de dormir. Rosales, por su parte, propone repetir en las noches, como un mantra: “me calmo, me aquieto, me tranquilizo, me dispongo a dormir”. Otra opción que propone es tener como un ritual en las noches en el que se piense en las cosas positivas hechas durante el día, así como hacer respiraciones profundas. “Tomemos conciencia de nuestras emociones y sensaciones. Es como escanear nuestro cuerpo, nuestro cerebro, nuestros sentidos”, dice.

No solo es el celular

Un reportaje del The New York Times reveló cómo cambió durante los tres meses el uso del Internet en Estados Unidos. La manera de jugar online, ver una serie o película y hasta trabajar desde casa, incrementó el uso de las computadoras, superando a los celulares.

El estudio, basado en datos de los sitios SimilarWeb y Apptopia, reveló que grandes sitios web como Facebook, Netflix o YouTube, disminuyeron sus visitas desde los celulares. Esto no significa que el usuario abandonó las aplicaciones, simplemente utilizó otra plataforma para ingresar. Facebook, por ejemplo, tuvo un incremento de 27% desde los sitios web, y de solo 1% en aplicaciones móviles. En Netflix, el aumento de la primera cifra fue de 16%, mientras que la segunda fue de 0.3%. Y en YouTube, 15% el sitio web, frente a una disminución de 4.5% en las aplicaciones.

El mismo estudio resalta el esfuerzo que hicieron los usuarios para conectarse a través de videollamadas. En los datos se muestra el crecimiento de aplicaciones como Google Duo, Zoom o Houseparty.

Liberarse del teléfono

Las psicólogas apuntan que ninguna persona está exenta de la dependencia o adicción al celular. Pero, en este sentido, hay quienes pueden ser más afectados. Entre ellos, la población infantil.

“Los niños son más vulnerables porque están en la edad en la que desarrollan todas sus habilidades. Por ejemplo, un niño que no se ha desarrollado por completo a nivel motor y a nivel social tampoco, que solo tenga interacción con un dispositivo electrónico, por supuesto va a tener dificultades para tener ese desarrollo de sus habilidades normales, incluso dificultades en la motricidad fina, lo que le podría complicar cosas como agarrar un lápiz o la caligrafía, además dificultades a nivel social, que no aprenda de la interacción social interpersonal.  El desarrollo verbal y del lenguaje”, explica Sleiman.

Encuesta: ¿Para qué usas tu teléfono con más frecuencia durante la cuarentena?

75%

ver redes sociales

13.5%

revisar notificaciones

11.5%

ver series, juegos o chatear

Con respecto a la población adolescente, Rosales explica que la dependencia al teléfono ocasiona el distanciamiento social, especialmente con los padres, por lo que recomienda tener control o conocimiento de lo que observan los jóvenes en Internet.

Una de las recomendaciones que hacen las profesionales es hacer actividades durante el día que alejen a las personas en la mayor cantidad de tiempo posible de los dispositivos electrónicos, como ejercicio físico, cantar, bailar, pintar, hacer yoga, o meditar. Incluso algunos de estos se pueden hacer con la ayuda del celular, pero que sea de una forma regulada. Para eso, recomiendan también ir por ayuda psicológica, y aseguran que tanto la depresión como la ansiedad son temas recurrentes en los pacientes durante el tiempo de confinamiento.

“Estamos atendiendo a los pacientes vía telefónica, y actualmente uno de los asuntos en las consultas, es la importancia del autocuidado. Es cómo los estados de ansiedad, producto de la incertidumbre, se ha incrementado. En nuestra consulta atendemos esos estados de ansiedad y de depresión, de crisis de pánico que vemos con mucha frecuencia en personas que no se han podido separar del uso excesivo del teléfono. El virus más grande que tenemos y nos hace muchísimo daño es el miedo. Cuando tenemos miedo, los niveles de cortisol se incrementan más en la sangre, y hace que nos bloqueemos, que no podamos pensar, que estemos sesgados en muchas instancias. Por eso es muy importante el uso adecuado de la tecnología”, concluyó Rosales. 

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