• Durante el confinamiento para evitar el contagio por Covid-19 se han generado hábitos de alimentación poco sanos, algunos debido al sedentarismo en casa y otros por los pocos recursos que tienen para adquirir alimentos 

Venezuela está sumida en una crisis que se agudiza a medida que pasan los años. No solo enfrenta escasez de gasolina y fallas en el suministro de agua y electricidad, sino que ahora también los ciudadanos viven con el temor de una severa escasez de alimentos debido al incremento de precios por la devaluación de la moneda nacional. Todo en  medio de la inactividad laboral que la cuarentena ha provocado en varios sectores. 

El confinamiento social, como medida para frenar los contagios por coronavirus de Wuhan, ha generado que los hábitos de alimentación de las personas se vean afectados. Quienes tienen menos recursos han visto más golpeada su capacidad para alimentarse durante.

A partir del 1° mayo se estableció el aumento de salario mínimo decretado por el régimen de Nicolás Maduro. El monto de Bs 800.000 (400.000 de sueldo base y 400.000 de bono de alimentación) equivale a 4,33 dólares mensuales, una cantidad insuficiente para adquirir gran parte productos de la canasta básica alimentaria.  

La nutrióloga Marianella Herrera explicó en exclusiva para El Diario los retos que sortean los venezolanos en estos días de cuarentena. Aseguró que han tenido que reinventarse con la comida para poder optimizarla al máximo. 

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Cuando ya no hay libertad para desplazarse y comprar los alimentos de manera regular, las personas deben optimizar los pocos suministros que les quedan en la dispensa e incluso usar otros elementos que quizá tradicionalmente no utilizaban”, indicó.
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Foto: Arepa Domino

Especificó que, en el contexto de la pandemia, se puede observar la superposición de una crisis que ya existe en Venezuela en el ámbito alimentario y nutricional. Comentó que a esto se le añade el elemento de la falta de combustible y aseguró que es un factor adicional que afecta los procesos económicos, ya deteriorados de por sí.

“En Venezuela se venían desencadenando una serie de eventos que apuntaban a una crisis de inseguridad alimentaria importante (…). El aislamiento social, la detención de actividades laborales, las actividades preventivas para evitar contagios del virus, todo esto tiene un efecto mucho mayor sobre los hábitos en general de las personas”, aseguró. 

Hablan las redes

En vista de que los hábitos de alimentación de las personas han cambiado durante la cuarentena, El Diario realizó un par de encuestas en la red social Twitter.

De un total de 198 personas, 39,9% reveló que come menos que antes del confinamiento, 30,8% dijo que come más que antes, mientras que 29,3% expresó que come igual que antes. 

En la segunda en cuesta, basada en 299 votos, 52,2% dijo que está comiendo dos veces al día, 36,8% y 11% una vez al día. 

Inseguridad alimentaria

Las dificultades alimentarias en el país tienen su historia. El Informe Mundial sobre Crisis Alimentarias especificó que en 2019 Venezuela era el cuarto país del planeta con crisis alimentaria, solo superado por Yemen, República Democrática del Congo y Afganistán. 

Víctimas del hambre. En 2019 el Programa Mundial de Alimentos estimó que hay al menos 9,3 millones de venezolanos víctimas de la inseguridad alimentaria.

La nutrióloga explicó que de acuerdo con la información que han logrado recabar de conversaciones telefónicas, puesto que en medio de la cuarentena no han podido visitar las casas,  las personas con poco acceso a alimentos se están apoyando en los comedores populares que siguen trabajando a pesar del confinamiento. Aseguró que esta comida se vuelve imprescindible para aquellos que la solicitan. 

Agregó que en Venezuela hay otro grupo de personas, con acceso limitado a la compra de alimentos, que por miedo a quedarse sin nada que comer dividen las comidas para rendirlas al máximo y no pasar tantas horas sin ingerir nada de alimentos. 

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Foto: Cortesía
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Las personas reducen las porciones, las dividen. Por ejemplo, si tenían para un almuerzo, prefieren convertirlo en almuerzo y cena. La reducción de las porciones se volvió una estrategia muy importante para quienes ya tenían comprometidos los alimentos”, explicó.

Según Herrera, el país ya estaba por mal camino en cuanto a la situación alimentaria, pero “cuando la cuarentena culmine quedaremos peor. A eso hay que sumarle el efecto global que ha tenido esta pandemia en el petróleo, que era prácticamente nuestro único ingreso económico”.

En un país donde el hambre y la pobreza reina, el panorama para finales de la cuarentena no parece distinto a lo que vive hoy en día el país. Mientras tanto, las personas deben mantenerse en confinamiento, saliendo solo cuando es necesario y adquiriendo lo poco que puedan para lograr alimentarse todos los días.

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