• Anónimos, sinceros y siempre creando. Así se mantiene este dúo venezolano desde antes de los tiempos pandémicos. Uno de sus integrantes reveló para El Diario cómo su música se ha convertido en liberación, despojo y honestidad


Despojarse de la identidad y aferrarse a la sinceridad. Ese pudiera ser el lema de “Nombres Ocultos”, una banda venezolana que ya con su nombre esboza quizá el aspecto más importante de toda su esencia: liberarse del velo que impone la identidad y sumergirse en un mar profundo de honestidad; precisamente las aguas entre las que navegan cada uno de sus temas. Lo importante no es quiénes son, mucho menos cómo se llaman. Su más grande motivación es compartir emociones, sentimientos. No buscan nada más que crear y que cada quien que escuche alguna de sus canciones se aventure a hacerla suya.

“Queremos expresarnos de todas las maneras que queramos sin sentirnos juzgados transmitiendo el mensaje”, dice uno de sus dos integrantes en entrevista exclusiva para El Diario. 

“Abandona la identidad” es una suerte de frase bandera que han hecho suya y que al mismo tiempo comparten con quienes han disfrutado de cada una de sus canciones. Desprenderse de lo identitario en busca de significados reales, de emociones genuinas, del más puro disfrute. Es la invitación a un universo pleno, personal y libre de predisposiciones.

Foto cortesía
No importa lo que significa para nosotros, lo que significa para nosotros es que es nuestro y ya. Al final es como un regalo, por así decirlo, es como un desprendimiento absoluto para que cada quien le plasme su identidad a las canciones”.

Los miembros de “Nombres Ocultos” tampoco sienten presión al momento de crear. Cada uno de sus proyectos nace gracias a sus experiencias de vida y al arte que vorazmente consumen. Después de la producción de su álbum 7 canciones en mí (2018) y el halo de misterio anónimo que los ha rodeado desde entonces, estrenaron más recientemente “Italia, 1983”, una publicación en tiempos de pandemia. Una suerte de oda al amor y al desprendimiento inspirada en la película “Call me by your name” (2017), del director Luca Guadagnino y que a su vez está basada en el libro homónimo de André Aciman. 

Cada experiencia vivida ha dado su fruto. El consumo del arte convertido en arte. Así es el proceso creativo de “Nombres Ocultos”, el resultado de la consecución del tiempo y de lo vivido.

Anónimos y amoldados a la distancia

El confinamiento para prevenir el Covid-19 es nuevo para todos, pero lo de las distancias “Nombres Ocultos” sí que lo maneja muy bien. Y desde hace ya mucho tiempo. Anónimos y separados, sus jornadas se desarrollan desde hace ya algún tiempo creando desde distintos países, pero al fin y al cabo creando juntos. La cuarentena no ha logrado alterar ese sistema que tuvieron que imponerse una vez que decidieron hacer vida lejos de Venezuela, pero en diferentes latitudes.

El tiempo en casa les ha servido para organizarse aún más, dejar fluir ideas, materializar nuevas oportunidades. No se han dejado aminorar por las restricciones, a pesar de concebir sus propios pensamientos sobre el futuro incierto que llegará cuando todo pase.

El cambio en la forma humana de relacionarse, la conformación de las sociedades y todo lo que se ha tenido que trastocar debido al confinamiento prolongado son aspectos que pululan en la mente de uno de los miembros de “Nombres Ocultos”; sin embargo, al hablar no se estanca allí. Lo ve como una etapa más. “Nunca pensé que el fin del mundo sería de esta manera”, dice mientras ríe secamente. Quién sabe, el mundo sabrá cuando el futuro llegue. Mientras tanto, lo único que sigue motivando a este dúo anónimo es el poder de la creación.

«Componer música es casi terapéutico», explica cargado de seguridad. Para este dúo este es el más puro acto de liberación. A través de sus temas conversan con ellos mismos, ganan perspectivas distintas. Más allá de cualquier distancia, más allá de cualquier significado.

Creación, sinceridad y liberación

El espacio que “Nombres Ocultos” contempla para la creación es también un periodo de franqueza personal. A través de sus temas han podido liberarse de cargas, de sentimientos complejos, de duelos.

«Ana Helena», un tema de 7 canciones en mí, está cargado de nostalgia, pero también de liberación, de entendimiento. Un tributo, una despedida, una canción para el recuerdo, para soltar. Uno de los miembros de “Nombres Ocultos” pudo examinar sus sentimientos y aceptar la despedida que trae consigo la muerte de un ser querido escribiendo un tema que ya cada quien pudo hacer suyo. Un tema que quizás también supuso la liberación de cualquier otra persona que la necesitaba.

Y así van. Creando mientras se sinceran.

Estar lejos de Venezuela les ha puesto en el camino numerosas oportunidades, pero “Nombres Ocultos” no se desentiende de su país, cargan con la melancolía de estar lejos de casa, de recordar ciudades que dejaron atrás. De tanto despojo, tener que alejarse forzosamente de su país es lo que menos les gusta.

Y a pesar de que en sus temas no ha relucido el tema Venezuela, más allá de la nostalgia de encontrarse lejos de casa, confiesan que pronto se acercan proyectos más relacionados con su hogar, un país al que han colmado las despedidas.

Abandonan la identidad, se despojan de sus canciones. “Háganlas suyas”. Poder compartir es lo que más le agradecen a las novedades de las plataformas digitales. Poder dar, poder regalar la oportunidad de crear nuevos significados. Pero sobre todo, agradecen poder crear.

Para nosotros crear es tan necesario como respirar”, asegura.

Hoy son músicos. Entregados, produciendo ritmos, escribiendo, creando melodías. Pero si mañana no lo fueran, quizá se les vería esculpiendo, pintando, haciendo cine. No importa. Lo único que les importa es el acto de la creación, dejar huella, vivir para develar la belleza que antes no estaba. Crear es una tarea que para ellos no termina, es celebrar la vida. Hoy “Nombres Ocultos” nos invita a abandonar nuestra identidad y a saborear el placer de estar vivos. Vivos y siempre creando.

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