• El país con las reservas de petróleo y gas más grandes del mundo enfrenta una crisis de producción y de distribución, debido a la desinversión, corrupción y a la mala gerencia pública. En la actualidad, sus habitantes deben hacer largas filas para comprar gas propano o para surtir un tanque de gasolina

Si algo se evidenció en este confinamiento obligatorio fue la vulnerabilidad del sector energético venezolano, el cual ya emitía señales de fallas que se convirtieron en estructurales según fue pasando el tiempo.

En el interior del país, muy especialmente en los estados fronterizos con Colombia, el racionamiento de gas y de combustible era una constante antes del 13 de marzo de 2020, día oficial del inicio de la cuarentena, ante la llegada del Covid-19 a Venezuela.

La antigua potencia energética de la región con reservas probadas de 303.805.745 millones de barriles de petróleo y 200.325.484 millones de pies cúbicos de gas en su subsuelo enfrenta la crisis de suministro de combustible a su población más pronunciada de su historia reciente.

En 20 años de gobierno bolivariano la actividad medular del país, la producción y exportación de crudo y la atención al mercado interno de combustible y gas fue mermando sistemáticamente.

Foto: Elizabeth Ostos

A juicio de expertos petroleros como José Toro Hardy, el cambio de modelo productivo por uno clientelar, la suspensión de inversiones, la expulsión de personal calificado por motivos políticos, gerencia corrupta e ineficiente son los elementos que transformaron a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para siempre.

La situación se agravó con las sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos a la administración de Nicolás Maduro, las cuales cerraron todo tipo de negocios entre ambas naciones. El cliente más importante de la producción petrolera de la revolución ya no compra productos venezolanos.

Pdvsa fue una corporación de clase mundial y figuraba en los primeros lugares del ranking de las empresas petroleras del mundo, desde mediados de los años setenta hasta bien entrados los noventa. Desde hace al menos siete años, desapareció del mapa energético global. Esta es la Pdvsa de 2020: no puede atender las necesidades de combustible y de gas de su mercado interno.

El GLP es un producto en extinción

El ingeniero Nelson Hernández, ex directivo de Pdvsa gas, considera que “la población venezolana desde hace más de 10 años ha estado sometida a vicisitudes negativas de diferentes índoles donde el tema de energía no ha escapado de esto, producto de la mala praxis gerencial y políticas públicas erradas que han convertido la no disponibilidad de los energéticos en una situación estructural, y que cada día se hace más compleja y difícil de solucionar”.

En un papel de trabajo que compartió en exclusiva con El Diario, Hernández estimó que el GLP (Gas Licuado de Petróleo), el combustible por excelencia utilizado en más de 80% de los hogares venezolanos para cocinar, “se encuentra hoy en una situación de escasez alarmante. La disponibilidad de este energético se ha venido deteriorando como consecuencia de: una baja producción de petróleo y gas y en la merma en la operatividad de plantas procesadoras, lo cual influye en una disminución de la producción de ese producto”.

Reveló que desde el año 2011, en la gestión del fallecido ex presidente Hugo Chávez, se inició la importación del GLP “para paliar la situación de déficit de producción autóctona. Motivado a la perdida de créditos internacionales, esta importación se ha visto disminuida o eliminada.

El especialista en temas energéticos calcula que el consumo promedio de GLP (básicamente gas propano) de una familia venezolana se sitúa actualmente en 45 mil barriles diarios (kDB).

Ese volumen implica que cada familia (5 millones) tiene un consumo normal promedio mensual de 3 bombonas de 10 Kg, lo cual implica que los valores de disponibilidad de GLP por debajo de 45 kBD, implica un déficit. Las últimas cifras que se conocen (no oficiales) indican una producción menor a 15 kBD. En otras palabras, solo habría disponibilidad para una bombona mensual por familia, de allí el caos que vemos en la actualidad en las calles de todo el país, cuando vemos cientos de miles de ciudadanos haciendo colas en las calles para esperar el combustible”. Ingeniero Nelson Hernández, ex directivo de Pdvsa gas

Añade Hernández que el precio del poco gas propano que se produce en Venezuela es cero, “como el resto de los energéticos de Venezuela. En el caso del gas no hay precio para el costo del trasporte, así como el de acudir a las plantas de llenado, su distribución y comercialización”.

Mercado negro. La bombona de 10 kilos puede costar entre 5 y 15 dólares.

El Diario constató que el precio de una bombona de 10 kilos de gas se ofrece en un camión a un precio que oscila entre los 30.000 y 50.000 bolívares. Este es un mecanismo de distribución que no tiene periodicidad y que en algunos casos es controlado por consejos comunales o colectivos oficialistas. En los barrios de Caracas llega más GLP que en el resto del país. Los estados que más sufren la escasez de bombonas de 10 kilos son Táchira, Mérida Trujillo, Barinas, Portuguesa y Trujillo.  

“A todo esto se le suma la falta física (déficit) de bombonas y la deteriorada logística de distribución y comercialización realizada por la empresa estatal Pdvsa Gas Comunal, cuyos objetivos de su creación no fueron cumplidos. Esta escasez también ha cambiado la calidad de vida del venezolano”, interviene Nelson Hernández.

La que ocasiona la crisis de distribución del GLP:

A juicio del ingeniero, la crisis de suministro condena a los venezolanos a cualquiera de estas situaciones:

• Pago de un precio más elevado que el establecido, producto de la comercialización por canales informales. El producto no cumple con los estándares internacionales de calidad, y muchas veces la bombona no tiene el volumen que le corresponde.

• Buscar el energético en las plantas de llenado, cuando anteriormente era llevado por el distribuidor hasta su casa o lo buscaba en los abastos, bodegas, etc. en el denominado Autogas. Antes de este caos la bombona vacía era reemplazada a más tardar a los 3 días.

• Hacer colas desde tempranas horas de la madrugada con la esperanza de comprar una bombona, cosa que la mayoría de las veces no se consigue.

• Por el déficit de bombonas tener que esperar que se vacíe para poder buscar una llena, lo cual implica incertidumbre en cuando volver a cocinar con GLP. Anteriormente, cada usuario disponía de al menos 2 bombonas.

• Solucionar el déficit del GLP cocinando con leña, volviendo así a la denominada “cocina sucia” con las implicaciones de salud que esto supone. Esta medida ha originado en las ciudades la tala en las aéreas verdes, parques y plazas.

• Otros han emigrado a la cocción de los alimentos con cocinillas eléctricas. Aunque este servicio también falla, al menos tienen la seguridad de que en algún momento vendrá, y no tiene la emergencia de pasar por el karma de conseguir GLP.

• Producto de la escasez de gasolina, muchos han “migrado” y han refaccionados sus vehículos para utilizar GLP. Esto no debe hacerse, ya que las bombonas de uso doméstico no son iguales a las diseñadas para vehículos, por lo tanto evite accidentes lamentables.

 “Finalmente, por ser una situación estructural el déficit del GLP permanecerá hasta tanto se supere la disminución en la producción o se pueda importar. Para esto se necesita tecnología, dinero y tiempo, aspectos de los que hoy adolece el actual gobierno”, sentencia el ingeniero Nelson Hernández.

Foto: Elizabeth Ostos

La gasolina venezolana: de la más barata a la más cara del mundo

El confinamiento obligatorio al cual están sometidos los venezolanos puso en relieve el tema de la escasez de gasolina en Caracas y en unas pocas ciudades a donde si llegaba el producto con relativa normalidad.

Los capitalinos ya se incorporaron al circuito de colas, repartición de números, conteo de vehículos, marcaje de puestos en el cual estaba inmerso 75% del país que quería cargar gasolina. En plena pandemia, el gobierno de Maduro incorporó a Caracas a la “nueva normalidad” de venta de combustible.

El Diario entrevistó al ingeniero químico Emilio Herrera, ex gerente del Centro de Refinación Paraguaná (CRP), cuyas unidades de Amuay y Cardón figuraban entre las procesadoras de crudo más importantes del mundo. “Es falso que el CRP o la refinería de El Palito estén produciendo gasolina como lo han declarado funcionarios del gobierno de Maduro. Técnicamente es imposible que puedan trabajar”.

El parque de refinación nacional está conformado por el Centro de Refinación de Paraguaná, con las unidades de Amuay, Cardón y Bajo Grande. Además, están El Palito, en Carabobo, y la de Guaraguao en Anzoátegui. “Ninguna de estas instalaciones funciona”, aseveró Herrera.

—¿Por qué revienta el tema escasez de gasolina en plena pandemia?

—La escasez de la gasolina era predecible y, aunque puede agravarse, con la inversión necesaria se recuperaría el sistema refinador del país. Muchas son las razones que alegan las autoridades nacionales y regionales como causante del desabastecimiento. Contrabando, sabotaje, sanciones y la guerra económica son algunas de las favoritas, a las que más recientemente se le suma la pandemia del Covid-19. Todas tienen un común denominador: son causas externas y nunca señalan qué pasa puertas adentro de las refinerías.

“El desabastecimiento de combustible —prosigue el experto— se debe al mal estado de las refinerías, la falta de materias primas e inversión en el sector, la corrupción y el no contar con personal capacitado, además de las dañadas relaciones económicas con Estados Unidos”.

Foto: Elizabeth Ostos

—El gobierno de Maduro asegura que en las próximas semanas mejorará el suministro de gasolina y que en el CRP y en El Palito ya hay gasolina. En Falcón hubo trabajos con técnicos de Irán y desde el oficialismo se asegura que ya hay producción…

—La gasolina es una mezcla de diferentes compuestos, una receta muy específica que requiere nafta catalítica, alquilato, butano, pentano y otros aditivos que regulan el octanaje de la mezcla.  Ninguno de estos componentes se están produciendo actualmente en el país y al menos los aditivos deben ser importados, siendo el mercado estadounidense el más accesible. En el caso venezolano, el producto se hacía bajo las licencias de empresa estadounidense Exxon Mobil que es muy celosa con sus procedimientos. Dudo mucho que la ayuda que llegó en estas semanas de Irán pueda poner a funcionar a las plantas porque no tienen acceso a la tecnología americana. Todas las refinerías nacionales se encuentran en el peor estado de su historia.

—¿Qué capacidad de producción de combustible tiene el CRP en condiciones de plena operación?

—El CRP tiene capacidad de producción de 645.000 barriles diarios, la planta es suficientemente grande para cubrir toda la demanda nacional actual de combustible por sí sola y sin estar al máximo de su capacidad, así que el problema de la gasolina se resolvería en un tiempo relativamente corto si se hacen las inversiones que se requieren, se contrata al personal capacitado, con un nivel de remuneración justo.

Cabe destacar que antes de la pandemia, Venezuela consumía cerca de 130.000 barriles de crudo. En este instante, lo que se importa e inyecta al mercado local son unos 30.000 barriles por día.

Emilio Herrera aseguró que los precios actuales del litro de gasolina, de solo 6 bolívares, “son insostenibles desde hace muchos años.  Los combustibles deben tener un precio que cubra la producción y la distribución, así como dejar una ganancia que asegure la subsistencia del sistema refinador del país. Esto no implica que sea justo que el litro de gasolina sea vendido por las mafias del contrabando en el mercado negro entre  2 y 4 dólares. En Estados Unidos un galón de gasolina (3,78 litros) cuesta poco más de un dólar.

Foto: Elizabeth Ostos

El ex gerente del CRP consideró que en estos momentos en los que el precio del combustible en el mundo está en su nivel más bajo de los últimos años, la opción para la administración de Maduro es la de importar gasolina, mientras se buscan alternativas de cómo arrancar las refinerías nacionales. “Maduro debe hablarle claro al país sobre este tema; solo tiene como opción la importación para atender las necesidades del mercado interno”, sentenció.

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