• Luego de la acusación en su contra de Tarek William Saab, fiscal general nombrado por la asamblea nacional constituyente (ANC), de haber financiado el movimiento militar frustrado en las costas venezolanas, el dirigente de Voluntad Popular conversó en exclusiva con El Diario desde el exilio. “Todo es un pote de humo” dijo.

Con dos exilios, dos acusaciones judiciales y un encarcelamiento de por medio, Yon Goicoechea dice tenerlo claro: es víctima de una persecución del régimen de Nicolás Maduro. La última acusación del chavismo lo sitúa como uno de los financistas de la Operación Gedeón, un movimiento armado del cual hay más dudas que certezas. En este mar de rumores, el dirigente de Voluntad Popular pone los puntos –sus puntos- sobre la mesa. “Uno”, dice, “es absolutamente falso” que lo haya financiado “y dos, jamás, en ningún sentido” tuvo contactos ni con Silvercorp ni con Jordan Goudreau. Tampoco sabía de ellos, asegura. Su discurso es duro, estático. En una entrevista exclusiva con El Diario, va dejando hilos de la narrativa del gobierno interino.

El vocero de la orden de captura en su contra fue Tarek William Saab, fiscal general nombrado por la asamblea nacional constituyente (ANC). “De la información obtenida a través de estas audiencias, se identificó que la Fundación Futuro Presente, se encargaba del financiamiento logístico, alimentación y arrendamiento de los campos de entrenamiento para los mercenarios. Por lo que se solicitó orden de aprehensión en contra de los miembros de esta fundación, entre los que destaca el ciudadano Yon Goicoechea. Se han solicitado además 17 órdenes de allanamiento”, anunció Saab en la tarde del jueves 21 de mayo.

La Fundación Futuro Presente, explica Goicoechea, es una ONG a la cual no pertenece desde hace 10 años, cuando dejó el cargo para entrar a Primero Justicia, debido a que la organización no acepta partidismo político.

Pese al cariño que les tengo, no tengo ni la más mínima vinculación ni administrativa, ni política, ni dirigencial”, dice. Por lo tanto, asegura que no existen pruebas que lo incriminen en el proceso.

— Es decir, ¿ni siquiera tenía usted conocimiento alguno de que se estaban produciendo las conversaciones?

— No, no la tenía. Con esta empresa no la tenía. La primera vez que yo escuché el nombre de esta empresa fue recientemente con todo este escándalo. Nunca he tenido ninguna vinculación, ni he tenido información de ese procedimiento porque precisamente estos son asuntos delicados que se llevan en la comisión de estrategias y que no se discutían en otros espacios. Yo nunca estuve en esa comisión.

La orden de detención en su contra, sin embargo, tiene además trabas internacionales. Desde el año 2016, cuando fue detenido y acusado de detentación de sustancias explosivas y asociación para delinquir, Goicoechea goza de una medida de protección de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). A pesar de esta nueva acusación, explica que la orden de protección es continua, por lo que sigue vigente en el tiempo. Al mismo tiempo, todavía le ampara una resolución del alto comisionado de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) para detenciones arbitrarias y desaparición forzosa, en la que abogan por su libertad.

Fue esa misma comisión de la ONU la que resolvió que el Estado debía indemnizarlo por el tiempo que estuvo “secuestrado”. “Por supuesto, nada de eso ha ocurrido y yo no lo voy a cobrar. Yo lo que quiero es que Venezuela tenga democracia, y no necesito ningún reconocimiento. Pero estas medidas están vigentes. La comunidad internacional ha sido muy solidaria en mi caso, porque es claro que he sufrido una persecución por años, sistemática”, dijo.

La amenaza de detención, por ende, no lo aminora. Lo que sí hace es reavivar sus recuerdos. La cárcel ya la conoce. Presenció 15 torturas durante siete meses; posteriormente pasó a una celda en un sótano sin luz ni ventilación; también estuvo once días en un espacio de menos de 2 metros de largo por 2 metros de ancho, con al menos 80 cucarachas, con una bandeja llena de comida con gusanos, y ropa con excremento. Era el Helicoide. En total, pasó un año y dos meses encerrado.

“Ver a mis hijos entrar a la cárcel y cada vez que se iban, yo los veía caminando por el pasillo largo del Helicoide, coño, eso es uno de los recuerdos más tristes, y no creo que haya algo tan triste como esos días”, recuerda.

Por esto mismo, alerta que no son veraces las declaraciones de los participantes de la Operación que fueron capturados por el régimen: “No es confiable, porque tú no puedes tomar la declaración de una persona que tiene una pistola en la cabeza. No es una declaración voluntaria. Son rehenes. Se sabe hoy, que han sido infiltrados y evidentemente esos testimonios, bien sea por la vía del miedo o bien sea por la vía de la coima, están alterados”.

Futuro Presente rechaza las acusaciones

Luego de las declaraciones de Saab, la ONG desmintió “categóricamente su participación, y la de cualquier persona que forme parte de ella, en los hechos asociados a la denominada Operación Gedeón”.
En la misiva, explicaron que desde el año 2008 Futuro Presente se ha encargado de promover la formación, el debate de ideas, la pluralidad y la reconciliación, en conjunto con sus aliados académicos, como la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Metropolitana, y otras instituciones nacionales e internacionales.
“Exigimos que cese la persecución producto de unas acusaciones completamente falsas e infundadas en nuestra contra, sobre las implicaciones en hechos en los que no hemos participado”, añadieron. Además, condenaron la “persecución” a las organizaciones no gubernamentales.

Una olla del régimen

Goicoechea insiste: además de no estar involucrado él con la Operación Gedeón, tampoco lo está el gobierno interino de Juan Guaidó. En una rueda de prensa que ofreció este viernes 22 de mayo antes de conversar con El Diario, aseguró que “eso fue una operación de sapos infiltrada por la dictadura desde el primer momento”. Esto, a pesar de que el asesor político JJ Rendón y el diputado Sergio Vergara reconocieran sus firmas en el contrato exploratorio con el grupo armado.

“Yo lo que entiendo que JJ Rendón dijo fue que él tuvo relación con esta empresa para explorar una posible operación, y que pagó 50.000 dólares para cubrir los gastos que se incurrieron en esa fase exploratoria, pero también dijo que justamente se canceló porque se tuvo información porque no lo vieron viable. Y, en segundo lugar, porque se tuvo información de posible infiltración, entonces esa operación se desechó en octubre o noviembre del año pasado”, dijo para este medio.

Foto: cortesía

Los tiempos de la supuesta infiltración, por lo tanto, no los tiene claro. “Lo que sí sé es que el gobierno lo desechó precisamente porque estaba infiltrada”. Apela a la hemeroteca: dice que un mes antes, Diosdado Cabello anunció la operación en Con el mazo dando. “Yo desconozco el detalle de cuándo fue, o exactamente cómo la infiltró, pero sí sé que hay investigaciones en curso y sé que algunos países ya los van a investigar”, dice. Investigación, por cierto, que reconoce no puede pero debe hacer también el gobierno interino, en conjunto con sus aliados internacionales.

— Cuando se conoció todo esto, Primero Justicia publicó un comunicado en el que pidieron que salieran los responsables de esta operación del gobierno interino. A juzgar por esto, ellos creen que sí hay una relación del gobierno interino con el movimiento armado. El mismo JJ Rendón llamó a ese comunicado como “miserable” y “oportunista”. ¿Qué opina usted de la posición de PJ con respecto a este tema?

— Con mucho respeto a los amigos de Primero Justicia, yo no sé si ellos tenían más información. Si es ese el caso, pues que la digan. Pero ante cosas tan polémicas y tan delicadas como esta, yo creo que siempre es mejor entender bien qué fue lo que pasó antes de hacer juicios de valor. Salvo que Primero Justicia tuviese una información que uno no conocía, yo creo que era muy pronto para hacer juicios de valor al respecto cuando ni siquiera se sabían todos los detalles.

— ¿Considera que fue un error de JJ Rendón, del diputado Vergara y del mismo presidente interino llevar a cabo estos acercamientos?

— Yo creo que hubiese sido un error que hubiesen apoyado la operación, pero el riesgo de cualquier exploración es que el plan que se te presenta no sea bueno y yo creo que ellos tuvieron claro que no era bueno y por eso no continuaron. Ahora, yo creo que estamos todos en la obligación de evaluar todas las opciones. Me contenta, eso sí, que el gobierno interino no se haya involucrado en eso.

— ¿Cree entonces que la acción militar debe ser una posibilidad que debe manejar el gobierno interino de Juan Guaidó?

— Por supuesto. Yo creo que la opción militar es algo que no es deseable. Uno esperaría que la transición se diese de la forma más pacífica y con el menor costo tanto político como personal e histórico, pero lo que sí es cierto es que, ante un régimen forajido y criminal como este, la opción militar debe permanecer abierta, entro otras cosas, porque lo establece la constitución, el uso legítimo de la violencia para mantener la democracia y porque el presidente tiene esa competencia bajo la Constitución para mantener precisamente la dirigencia de nuestro ordenamiento jurídico. Es una opción siempre desagradable, la fuerza es la última opción, pero todas las democracias tienen esa opción para defenderse y Venezuela no debe ser la excepción.

Pero toda eventual acción militar, reconoce, debe ser respaldada no solo por Estados Unidos, sino por los 60 países que reconocen a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Sin ese apoyo internacional, dice, no ve posible el cambio de régimen en el país. Aunque las incursiones militares no han sido precisamente una buena experiencia del gobierno interino, Goicoechea diferencia: el 30 de abril sí hubo un apoyo del gobierno interino. La Operación Gedeón, insiste, “es un pote de humo que montó la dictadura para distraer la atención de lo realmente importante, y para que Nicolás Maduro ganase más puntos internacionalmente”.

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