• Los venezolanos se han visto en la necesidad de seguir produciendo ingresos, pese a la crisis sanitaria que ha generado el covid-19, para seguir sobreviviendo en el país austral. Foto: AFP

El covid-19 no solo ha aumentado su tasa de contagios y de mortalidad en el mundo, sino también la tasa de desempleo. Chile no escapa de esa realidad, donde no solo sus ciudadanos han sufrido despidos masivos, sino también la comunidad de migrantes, quienes padecen los efectos secundarios de la cuarentena obligatoria en el país austral.

En el país sureño la tasa de desempleo aumentó a 9%, según con información ofrecida por el Instituto Nacional De Estadísticas (INE). Sin embargo, la Universidad Católica publicó un sondeo en el que afirma que la estadística de cesantes alcanzó el 11% en Chile, lo que equivale a más de 890.000 personas sin trabajo en el país.

La comunidad venezolana en Chile es la que posee mayor número de migrantes (455.494 personas en total) y también ha sufrido los duros golpes de la crisis sanitaria. Sin embargo, la mayoría de ellos ha ingeniado métodos para seguir adelante y sobrevivir en el país. Además de poder seguir enviando remesas a sus familiares.

Trabajo en equipo

Maired Oraa, de 27 años de edad, es un claro ejemplo de que quedarse sin empleo no es motivo para decaer. Es oriunda de San José de Barlovento, estado Miranda y su pareja Eduardo Guevara, de 28 años, es natural de Rubio, estado Táchira. Ambos quedaron sin trabajo a consecuencia de la cuarentena en Chile, por lo que decidieron emprender, desde su hogar, con la receta de las famosas chichas venezolanas.

Como @divinatradición se dieron a conocer a través de Instagram, red social donde no solo han logrado recibir la aceptación de sus connacionales, sino de los mismos chilenos y personas de otras nacionalidades.

La receptividad ha sido muy bien con los colombianos, peruanos, bolivianos y dominicanos. Lo asemejan mucho con el arroz con leche. El chileno también ha tenido aceptación, pero muy poco. Quizás porque es algo que desconocen, piensan que tiene licor. Muy pocos se atreven y los que nos han comprado han quedado encantados”, dijo Oraa en entrevista para El Diario.

La pareja venezolana tiene más de dos años radicada en Chile y en algún momento pensaron en emprender su propio negocio. Fue así como, en medio de la pandemia, surgió la idea de vender chichas venezolanas, una bebida que describen como adictiva y que, según comentan, les gusta a niños y adultos por igual. 

“La receta la sabía hacer desde los 12 años. Cuando era pequeña vendí chicha con la recta de mi nana (…). Mi esposo también sabía hacer chicha desde los 13 años. Para el emprendimiento él utilizó una receta de su tía, la mejoró y le dio ese toque andino. Yo le di ese toque de la región central oriental y obtuvimos la chicha de divina tradición”, relató Oraa.

El toque especial que le han dado a sus bebidas, agregándoles nuevos sirope y topping, ha comenzado generar los ingresos necesarios para subsistir y poder crear otras recetas que les permita hacer crecer su negocio. Hace pocos días dieron a conocer en su cuenta de Instagram que comenzarán a vender mezclas para cachapas, lo que podría convertirse en otro trampolín para el éxito en su emprendimiento.

Covid-19 en Chile

La cuarentena en Chile inició de manera paulatinamente desde el 18 de marzo, cuando el gobierno de Sebastián Piñera decretó el Estado de Catástrofe al conocerse los primeros contagios por covid-19.

Para este 27 de junio se confirmaron en el país sureño 4.406 nuevos casos positivos de covid-19, lo que da un total de 267.766 personas contagiadas de los cuales 5.347 han fallecido.

Ayudar a otros a emprender

Tetas Q’ Ricas es el emprendimiento de las venezolanas  Emely Frangie, de 28 años de edad, y de Nancy Utrera, de 40 años de edad, ambas de la ciudad de Puerto Ordaz, estado Bolívar.  El proyecto consiste en la creación de helados artesanales en bolsas plásticas, en formas de “senos” y popularmente conocidas en Venezuela como “helados de teta”.

El trabajo inició para generar ingresos extras a sus hogares, ya que solo sus esposos contaban con empleos estables. Un año después se convirtieron en las distribuidoras de otros venezolanos que decidieron revender esos helados para poder tener un ingreso.

“Nuestros distribuidores son otras chicas que, por múltiples situaciones, deben estar en casa y así logran generar ingresos. Tienen sus respectivos horarios, pero respetando nuestras políticas de venta para así seguir ofreciendo un producto de calidad”, contó Frangie para El Diario.

Explicaron que en 2019 compraron el emprendimiento que ya había iniciado otra venezolana y al comenzar solo contaban con la receta para seis helados, pero actualmente poseen 26 recetas diferentes, otras planificadas para lo que resta de año y además el servicio de delivery para facilitarles la entrega a sus clientes.

Nuestros principales compradores son los venezolanos, pero ellos nos han llevado al público chileno”, agregaron.

Pero los dulces no solo han sido los productos con el que los venezolanos han decidido emprender para generar ingresos. Yelisbeth Salas, de 34 años de edad, migró en 2017 a Chile con su esposo e hijas para lograr encontrar una mejor calidad de vida.

En diciembre de 2019, junto con su cuñado, inició el emprendimiento de crear recetas chinas al estilo venezolano. El arroz chino criollo es uno de los platos que se han convertido en uno de los más vendidos entre venezolanos por asegurar que el sabor es diferente a los que venden otros restaurantes de asiáticos en el país.

“La diferencia del arroz chino venezolano es cómo se prepara. Cada quien tiene sus técnicas. Mis clientes principales son venezolanos, quienes me han dicho que el sabor los transporta a Venezuela. También tengo clientes chilenos y peruanos”, contó Salas en entrevista para El Diario.

Crecimiento en cuarentena

Yelisbeth Salas aseguró que pese que el emprendimiento de comida china al estilo venezolano inició en 2019, fue en medio de la pandemia en la que ha podido tener mayor éxito con las ventas. “Hemos aumentado las ventas, me ha ido mejor ahorita”, expresó.

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Confesó que entre los productos que más le solicitan son las costillas de cerdo y el pollo agridulce. “No sabía hacer este tipo de comidas, aprendí aquí en Chile por medio de mi cuñado que era quien sabía las técnicas y hoy en día soy quien las prepara”, dijo con orgullo.

Este emprendimiento, que se cocina desde las hornillas de su hogar, es conocido en Instagram como @chinaexpress_oficial, donde publican fotografías de sus exquisitos platos y los concursos que realizan para sus clientes.

Mandocas, cachapas, chicha, patacones, arepas y otras comidas rápidas al estilo venezolano se han convertido en el negocio de muchos connacionales para enfrentar los estragos de la pandemia. Así demuestran que, a pesar de donde se encuentren, podrán salir adelante sin importar las circunstancias.

 

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