• La falta de ingresos económicos y las interrogantes sobre el proceso de solicitud aumentan la preocupación de los venezolanos. Tienen hasta el 13 de agosto para regularizar su estatus migratorio en el país. Foto principal: EFE

El frío aumenta la inquietud en las afueras de la Plataforma de Desarrollo Social de Quitumbe, ubicada al sur de Quito. Frente a la entrada aproximadamente treinta personas, en su mayoría venezolanos, permanecen en una de las filas para entrar al edificio y pedir información sobre trámites de visado. En medio de quejas y dudas, varios comienzan a hablar entre sí sobre la Visa de Excepción por Razones Humanitarias (Verhu), documento con el que pueden regularizar sus estatus migratorios hasta el 13 de agosto de este año.   

“Si no tiene cita no puede entrar”, responde tajante uno de los guardias de seguridad a quienes le preguntan sobre dicho trámite. Al mismo tiempo, varios venezolanos alegan que, pese a los numerosos intentos telefónicos, las líneas permanecen ocupadas. Tampoco les llega respuesta alguna por correo electrónico. Las interrogantes no cesan y, mientras se aproxima la fecha límite de esta solicitud, su estadía legal se mantiene en vilo.

Plataforma de Desarrollo Social de Quitumbe | Foto: Fabiana Cantos

Conforme a las cifras del informe anual Tendencias globales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), actualmente existen 4,5 millones de venezolanos desplazados en el mundo. Específicamente, 93.300 son refugiados, 794.500 son solicitantes de asilo y 3,6 millones de venezolanos son desplazados en el extranjero.

En tal sentido y, de acuerdo con el mencionado estudio del Acnur, Ecuador es el cuarto país receptor de venezolanos con una cantidad de 374.045 migrantes. El tercer puesto lo ocupa Perú con 377.864, el segundo Chile con 452.712 y el primero Colombia con 1.771.237.

¿Cuáles son los requisitos para obtener la visa Verhu?

1. Ser venezolano.

2. Tener un pasaporte original (puede estar vencido hasta por 5 años). Los menores de edad pueden presentar su partida de nacimiento apostillada.

3. Tener el certificado de antecedentes penales del país de nacimiento apostillado.

4. Realizar el pago de 50 dólares en BanEcuador por el formulario de solicitud de esta visa. Las personas de la tercera edad pagan 25 dólares.

5. Tomarse una fotografía digital tamaño carnet con fondo blanco y formato JPG (el peso no debe ser mayor a 1MB).

6. Escanear todos los documentos y subirlos al Consulado Virtual.

Con información de la Cancillería de Ecuador.

Para conocer cuáles son los pasos para el proceso de solicitud puede hacer clic aquí.  

Andrea Villalba es uno de los rostros de la migración venezolana. Mientras aguarda en la fila, accede a la página de la Cancillería de Ecuador desde su teléfono móvil para mostrar que no puede realizar su registro. “Yo he estado desde el fin de semana intentando registrarme y en mi caso me dice que mis datos los tiene otra persona”, comenta para El Diario.

“Tiene que esperar a que salga un funcionario”, responde el mismo guardia de seguridad sin especificar en qué momento ocurrirá esto. Varias personas llevan hasta dos horas en una espera que parece no acabar.

De tez blanca y cabello largo, la joven relata que llegó al país andino en diciembre de 2017. Esto luego de un viaje de cuatro días que realizó junto con su novio por vía terrestre. Antes de partir, ambos estudiaban tercer año de Derecho en la Universidad Central de Venezuela (UCV); no obstante, asegura que “el dinero no alcanzaba para nada”. Constantemente perdía clases por los paros de profesores y las protestas en contra del régimen de Nicolás Maduro.

Dinero a cuenta gotas

Para poder recibir la visa Verhu se debe cancelar un formulario de solicitud que cuesta 50 dólares. Un monto que para la gran mayoría de migrantes venezolanos se vuelve difícil reunir frente a la creciente ola de desempleo por la pandemia del coronavirus. Hasta el 14 de julio se registraron en Ecuador 69.570 contagios. 

De acuerdo con lo expresado por el presidente Lenín Moreno ante la Cumbre Mundial de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), que se realizó virtualmente a principios de julio, 200 mil personas perdieron su empleo en el país entre marzo y junio por esta situación.

Así como también lo explica el informe Retos y oportunidades de la migración venezolana en Ecuador, publicado en junio por el Banco Mundial. El perfil del venezolano que actualmente llega a Ecuador cuenta con menos recursos económicos con respecto a años anteriores. Como muestra, indican que 72% de los venezolanos que registraron su ingreso al país lo hicieron en un aeropuerto ecuatoriano en 2014. Mientras que 86% ingresó por el puesto de atención de frontera en Rumichaca en 2018.

Además, dicho informe advierte que “la mayor parte de los venezolanos registró su ingreso al país, pero más de la mitad de los que se quedaron presenta estatus irregular. A julio de 2019, más de 80% de las personas que ingresó al país registró su ingreso por un paso oficial, pero 54% de los que residen están en situación irregular”.   

Foto: Reuters

Daniel Regalado, presidente de la Asociación Civil Venezuela en Ecuador, explicó para El Diario que si bien es cierto que el gobierno extendió el plazo de la solicitud de esta visa -que anteriormente estaba previsto para el pasado 31 de marzo- esto no representa una solución per se al panorama de desempleo y vulnerabilidad de los venezolanos. 

Una prórroga dentro de la pandemia me parece ilógica, para mí es trabajar dentro de la misma problemática”, agrega.

En el caso de Andrea, tanto ella como su novio pudieron solicitar la visa temporal Unasur cuando llegaron en diciembre de 2017. El precio de cada una es de 250 dólares y tiene una duración de dos años. Sin embargo, la vigencia de esta visa y, la tranquilidad que este documento les trajo consigo, duró hasta el mes de mayo. En pleno confinamiento por el coronavirus. La posibilidad de renovar sus visas se disipaba entre los gastos y la imposibilidad de acudir a sus trabajos como vendedores en tiendas por departamento. 

De haber estado en otro escenario, Villalba explica que sus planes eran adquirir las visas permanentes. Pero el precio de cada una es de 300 dólares, un monto que se aleja aún más de su alcance. Para poder reunir paulatinamente los 100 dólares de sus dos visas humanitarias empezaron a vender mascarillas al mayor. Reconoce que no ha sido una tarea fácil.  

Yo le enviaba a mi mamá en Venezuela entre 40 y 60 dólares mensuales y ahora tengo más de cinco meses que no le envío nada”, añade la joven.

Así como ella, otros migrantes ven truncado el anhelo de enviarles dinero a sus familiares, pues sin ingresos fijos cada dólar cuenta en su cartera. 

En el informe Ecuador: evaluación rápida de necesidades ante el covid-19 realizado por varios organismos internacionales, como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef por sus siglas en inglés), y publicado en mayo de este año, señalan que para 94% de los venezolanos encuestados la principal preocupación es la alimentación. Seguida de los medios de vida (52%), alojamientos (43%) y acceso a medicinas (35,7%).

La falta de un empleo estable también es una realidad que golpea a numerosos hogares.

Como lo señala el documento, la mayoría de los encuestados venezolanos y colombianos manifestaron que no pudieron trabajar durante la cuarentena por las restricciones de movilidad, “lo que demuestra el alto porcentaje de refugiados y migrantes que están involucrados en el sector informal”.

Proceso con traspiés

En julio de 2019 el presidente Lenín Moreno anunció que a partir del 26 de agosto de ese año los venezolanos que ingresaran al país debían tener una visa.

“Como jefe de Estado es mi deber tomar decisiones que garanticen orden y seguridad para los ecuatorianos y también para los migrantes, con base en la Ley de Movilidad Humana. Lo hacemos con profundo sentido humanitario y con la firme convicción de velar por el bienestar de todos”, escribió el mandatario en su cuenta de Twitter

Daniel Regalado recalca que desde la asociación que preside siempre ha existido un apoyo a estos procesos de regularización. “Porque hay que dar cifras de quiénes están, pero el detalle es que no lo hacen de manera consonante”. En ese sentido, también explica que uno de los mayores problemas ha sido la falta de comunicación.

Ellos dicen que en sus redes les escriben miles de personas, pero no les responden realmente a esas personas porque nosotros tenemos que darles nuevamente la información y aclararles. Lamentablemente, ese es el gran problema”, comenta.

En consecuencia, Regalado considera que uno de los primeros pasos que debería tomar en cuenta la cancillería del país es “socializar con las organizaciones de venezolanos en Ecuador que tenemos toda la información y sabemos cuáles son los inconvenientes de muchos de los casos a nivel nacional”. Asimismo, asegura que lo actualmente ocurre con el proceso de solicitud de visas “se les ha salido de control”.

El frío sigue aumentando la inquietud. Muchos de los presentes miran resignados durante su espera. La probabilidad de no adquirir la visa Verhu no solo significa perder su estatus regular en el país, sino llevar consigo una multa de dos salarios básicos. Así lo señala la Ley Orgánica de Movilidad Humana de Ecuador en el capítulo II, artículo 170.

“Todo esto está generando una bola de nieve que está creciendo. No pueden darse el lujo de esperar lo que puede pasar después. Estamos hablando de vidas, no estamos hablando de objetos inanimados”, advierte Regalado. 

Foto: Fabiana Cantos

Luego de casi una hora, llega el turno de Andrea para hablar con el funcionario. Le explica su caso, pero sin mayor aclaratoria. Este solo responde que debe enviar un correo a la dirección que está pegada en uno de los vidrios. Andrea solo se retira. Un día menos. Las mismas inquietudes. Solo tiene la certeza de que, en la lejanía de todo aquello que conocía como propio, su estatus migratorio se vuelve un incómodo recordatorio. 

Este artículo de El Diario fue editado por: Irelis Durand |Yazmely Labrador |Génesis Herrera.

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