• Karin Valecillos, dramaturga y guionista venezolana, forma parte del equipo de escritores de la segunda temporada de la exitosa serie sobre Luis Miguel, asesora un proyecto en Sony e integra un colectivo de guionistas en México, donde reside desde hace 1 año. Reconocida por sus piezas teatrales y largometrajes como El Amparo, habla sobre el oficio de escribir en una época de corrección política y  las historias que quedarán tras la pandemia

Para tender puentes con quienes se hacen preguntas, Karin Valecillos crea historias. Las arrastra desde esos lugares donde habita lo que no comprende pero que la conmueve hasta el insomnio. Así, dice, la carga de los cuestionamientos se hace menos pesada porque es compartida. La dramaturga y guionista venezolana, cuyo currículo acumula reconocimientos por trabajos como Jazmines en el Lídice y el largometraje El Amparo –que el Trasnocho Cultural transmitirá vía Zoom este domingo 19 de julio en modalidad de Cine Foro–, se va nutriendo de nuevos códigos y formas de escuchar al otro para cumplir con sus proyectos del otro lado de la frontera. 

La obra de teatro Jazmines en el Lídice es de las más reconocidas de Karin Valecillos.

Es de los venezolanos que no se planteó irse del país. No lo buscaba. Su lenguaje teatral está inexorablemente anclado en lo que somos. Pero la vida le diría que debía estar en otra parte y recibió una oferta laboral desde México que fue imposible de ignorar. Ahora forma parte del equipo de escritores de la segunda temporada de la serie para televisión sobre la vida del cantante Luis Miguel, que Netflix promete para este año. 

“Es algo que no hubiera rechazado así Venezuela estuviera perfectamente bien. Era el paso siguiente en mi carrera y no tenía nada que ver con el país, sino con mi proceso personal como escritora”, afirma.

Giovanny García y Vicente Peña integran el elenco del largometraje El Amparo, reconocido en festivales internacionales.

Licenciada en Letras de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y con formación en Guion en Argentina, Karin Valecillos no solo se ha hecho un nombre en Venezuela con su agrupación Tumbarrancho Teatro. En la escena local también ha colaborado con compañías como Río Teatro Caribe, Grupo Actoral 80 y 4×4 Producciones. De su mano han surgido más de una veintena de obras que tienen como punto de partida una visión crítica sobre la realidad social y política del país. Además, trabajó casi una década como guionista de dramáticos en RCTV y ha escrito para Televen, Telemundo y MTV Latinoamérica. 

Ahora en México ha atravesado un proceso de escuchar, aprender y conocer otras formas de pensamiento que se reflejan en las expresiones cotidianas. “Desde el punto de vista creativo, México ha sido una transformación y un crecimiento pues he tenido que aprender a desenvolverme dentro de un cuarto de escritores con una dinámica muy distinta a la que venía trabajando”, comenta en entrevista para El Diario.

En paralelo, Valecillos es asesora de un proyecto literario en Sony Channel y forma parte de CoLab Historias para Llevar, un colectivo de guionistas liderado por el director mexicano Jorge Michel Grau.

La corrección política en la pantalla

En estos tiempos de polémica en torno al contenido de películas y series, de lo que se comparte, defiende y comunica, el oficio de escribir para las grandes audiencias está bajo constante cuestionamiento.

¿Cómo se escriben guiones en esta época?

—Sí hay una conciencia de la responsabilidad que se tiene al contar una historia. Y creo que llegar a esa conclusión ha sido importante. Saber que lo que nosotros contamos, todo lo que aparece en pantalla, influye y puede determinar la vida de muchas personas ha hecho que salgan a la luz proyectos que a lo mejor antes nadie hubiera aceptado o promovido. Pero, por otro lado, cuando lo que hay es miedo a ser juzgado, a perder audiencia, a las opiniones negativas entonces se empiezan a escribir historias menos arriesgadas. Y se genera lo inverso a lo que se debería producir, es la sobrecompensación. Entonces, ante el reclamo de movimientos como el #MeToo, en lugar de darle la narrativa a las mujeres lo que hacen es construir historias que la muestran como superpoderosa. Es una manera superficial de responder; es el camino fácil, el que implica no cuestionar internamente la producción de historias y el que menos ayuda a cualquier causa. Pero ya eso no depende de los escritores, sino de las empresas productoras. Cuando hay miedo, esa escritura políticamente correcta no aporta. Cuando hay responsabilidad sobre lo escrito se puede transformar la sociedad.

Karin Valecillos ha escrito guiones para telenovelas de RCTV, Televen y Telemundo.

¿Consideras que el escritor vive una época complicada?

—Creo que el escritor vive la mejor época para poder hablar. Hay personas que en algún momento no se atrevieron a contar ciertas historias porque pensaban que no generaban interés o que la gente no las iba a recibir. Yo, por ejemplo, cuando comencé a escribir existía el dilema con relación al teatro comercial, las comedias. Te decían que a la gente no le gustaba ver drama, que no quería enfrentar sus problemas sino reír y evadir. Y eso le hacía mucho daño a nuestro teatro. Pero siento que ahora la gente escucha, está interesada en discutir temas. Es el mejor momento para que los escritores salgan adelante y generen historias que tengan un significado. 

¿Qué ofrece la realidad actual para inspirar un guión?

—Todo. O lo que ha ofrecido siempre: vida. Justamente todos estos procesos que estamos viviendo, estos cuestionamientos a estructuras que ya están anquilosadas y que no se sostienen por sí mismas, nos están mostrando personas que son capaces de cambiar narrativas, de cambiar la forma en que otros ven el mundo. Yo creo que ahora más que nunca la realidad nos está nutriendo de grandes historias para contar.

¿Y qué historias vendrán tras la pandemia?

Estarán las historias más obvias, las que vemos constantemente y que compartimos en redes sociales: las de los médicos, las enfermeras, las personas que han perdido familiares, que están viviendo separadas por el azar. Pero hay otras microhistorias que están sucediendo a puerta cerrada y que seguramente van a salir. Independientemente de que lo que escribamos después de esto, estos meses de introspección se van a ver reflejados en lo que escribamos, sin duda.

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