• Su defensa ha solicitado que se tomen medidas humanitarias teniendo en cuenta la pandemia que atraviesa el país. Pero hasta el momento, el parlamentario sigue privado de libertad

Del diputado Juan Requesens se acuerda diariamente su padre, quien lleva disciplinadamente la cuenta de cuántos días lleva encerrado su hijo en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en El Helicoide, en la ciudad de Caracas. Ya han pasado 731 días desde que el parlamentario fue detenido por los organismos de seguridad del régimen de Nicolás Maduro.

Para Juan Requesens padre, su hijo no está detenido, sino secuestrado. No se cansa de denunciarlo. Todos los días escribe a través de su cuenta de Twitter: “Que el régimen es responsable de la integridad física del legislador, que le han violado sus derechos humanos al no respetar el debido proceso, que lo ama. Que no se rinde”. Dos años ya de compromiso con la denuncia.

También lo recuerda su esposa, Oriana Granati, quien pensaba que estaría detenido dos días, no dos años. Así lo indicó en su cuenta de Instagram. Lleva meses sin verlo. «Sin compartir una risa, una lágrima, una comida», confiesa. Que ya su hija “sueña con él, aunque no lo vea”.

«A pesar de todo pronóstico, esta familia está negada a rendirse», dice Rafaela Requesens, la hermana del legislador, quien también estuvo detenida brevemente por los organismos de seguridad. Para ella, su hermano es una de las voces necesarias en una Venezuela en crisis. Dos años, 731 días, una eternidad sin él.

De estudiante de la Asamblea Nacional a diputado

Juan Requesens nació el 17 de marzo de 1989. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela (UCV), y obtuvo prominencia política durante la cruenta represión a las manifestaciones del año 2014. Era parte de los líderes universitarios -fue presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV entre 2011 a 2015- que decidieron ir a las calles en busca de un cambio político, cuando 43 personas murieron en el contexto de las protestas.

A la prensa estadounidense le dijo en ese momento que se definía como un socialdemócrata, que creía en la igualdad de oportunidades y en la economía de mercado con objetivos sociales. Asumió como bandera, en esa época, la libertad de los estudiantes capturados por los funcionarios del oficialismo venezolano.

En diciembre de 2015, Requesens llegó a la Asamblea Nacional (AN) con 56,19% de los votos de la circunscripción 4 del estado Táchira. Su partido: Primero Justicia (PJ). Como parte del Poder Legislativo renovado para el período 2015-2020, forma parte de la Comisión Permanente de Desarrollo Social Integral, encargada de promulgar leyes relacionadas con el trabajo, la mujer, salud, educación, patrimonio cultural, entre otros temas.

Su carrera como diputado no estuvo exenta de polémicas y agresiones. En el año 2017, mientras se dirigía a entregar un documento para iniciar un procedimiento de falta grave en contra de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), fue herido por civiles armados afines al régimen, quienes le partieron la cabeza.

No era ajeno a las detenciones por parte de los organismos de seguridad, pese a contar con la inmunidad parlamentaria. Fue retenido, en diciembre del año 2017, por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), en el Puente Internacional Simón Bolívar. Se dirigía a revisar la situación de los migrantes venezolanos en Colombia. En el país vecino, para el 30 de abril de este año, había 1.788.380 connacionales, de acuerdo con la Organización Internacional de Migrantes (OIM) y la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Cronología de la detención

El 4 de agosto de 2018 se conmemoraron 81 años de la creación de la GNB. La celebración castrense se efectuó en la avenida Bolívar, en Caracas. Maduro daba un discurso político frente a los funcionarios militares, cuando una explosión interrumpió sus palabras. Todos observaron al cielo. Miembros de seguridad con colchones negros se aproximaron a la figura del mandatario del régimen, lo rodearon, formando un escudo humano. Lo que estalló en el aire fue un drone, un dispositivo volador que contenía material explosivo.

Aquello fue calificado por el oficialismo como “intento de magnicidio”. Desde grupos anónimos se bautizó el suceso como la “Operación Fénix”. 

Solo tres días después, el presidente de la asamblea nacional constituyente (ANC) afín al régimen, Diosdado Cabello, anunció que el organismo plenipotencial y cuestionado por la comunidad internacional y la sociedad civil venezolana debatiría el allanamiento de la inmunidad parlamentaria de varios diputados presuntamente involucrados en los actos ocurridos en la avenida Bolívar.

A las 9:00 pm, funcionarios encapuchados y armados detuvieron a Juan Requesens y a su hermana, Rafaela, quien fue liberada poco después. Pero se llevaron al parlamentario.

A Requesens lo acusaron de haber estado involucrado en el presunto atentado en contra de Nicolás Maduro. De acuerdo con la ONG Acceso a la Justicia, un funcionario de la GNB, el sargento Juan Carlos Monasterios Vanegas, detenido, acusó a Requesens de haberle facilitado el ingreso al territorio nacional desde Colombia para poder efectuar el supuesto intento de asesinato.

Foto cortesía

El 10 de agosto, Jorge Rodríguez, funcionario del régimen, difundió un video de Requesens en ropa interior, la cual estaba manchada de excremento. El material audiovisual fue transmitido en cadena nacional, y fue rechazado inmediatamente por familiares y parlamentarios, quienes, dentro del hemiciclo en el Palacio Federal Legislativo, manifestaron su solidaridad con el legislador de 31 años de edad.

Las cuentas de Requesens fueron congeladas. Sus bienes los confiscaron. Pero el parlamentario se declaró inocente. Mandó un mensaje a su abogado defensor, Joel García, para aclarar su posición ante la opinión pública: “Yo me declaro inocente. Dos cosas sostienen a este régimen, primero: los organismos de seguridad, dominio de la fuerza, y segundo: el brazo judicial que son ustedes”.

100 horas después de que lo capturaron, Requesens pudo hablar con su familia. Les pidió, de acuerdo con un comunicado de Primero Justicia, insumos para su aseo personal, entre otros implementos.

Su audiencia preliminar la retrasaron en múltiples ocasiones hasta que se realizó el 1º de junio de 2019, casi un año después de su detención. Durante ese período, a Requesens se le impidió el acceso a la salud. Tenía una infección dental que sus familiares suplicaban se tratara. Solo pudo ver a sus padres unas dos veces, al igual que a su abogado.

La jueza Enith López, en julio de 2019, declaró sin lugar todas las excepciones argumentadas por la defensa de Requesens. Se admitieron los cargos imputados al parlamentario y se ratificó la privativa de libertad. Cinco meses después inició el juicio en contra de Requesens. Se le acusó de una larga lista de crímenes: traición a la patria, homicidio intencional, terrorismo, asociación para delinquir, instigación pública continuada y posesión ilícita de armas y municiones.

Heridas familiares

Rafaela Requesens inicia una relación epistolar con su hermano, a falta de poder verle la cara. El Diario es la plataforma de difusión de una carta abierta que pareciera no estar dirigida solo a Requesens, sino a toda la nación. Supo la ciudadanía como se decían cariñosamente los dos miembros de la misma estirpe. Chuchi, Juanki.

“Lentejita”, la hija del parlamentario, piensa que su padre está en una misión secreta, donde pelea con leones. «Etato», el hijo menor, es, según el testimonio de Rafaela, “igualito” a Requesens, pero con los ojos claros.

Foto cortesía
Chuchi, todos estamos esperanzados. No sabemos cuánto falta, sabemos que es difícil y doloroso, pero hemos llegado tan lejos que no podemos rendirnos. Estamos firmes, aguantando. Este país necesita una solución urgentemente y yo sé que lo vamos a lograr, así como lograremos tu libertad y la de todos. Mientras tanto, seguiré pensando cotidianamente que mañana será el último día que tengamos que vivir esta tragedia, y me he dado cuenta de que esa esperanza es mi motor diariamente”, dijo la hermana de Requesens.

Tienen una relación fraterna. Rafaela dijo para El Diario que su hermano estaba más orgulloso de ella y sus logros que de su propia trayectoria como político venezolano. Que era su mejor amigo y maestro. Y que le había dicho, en el encierro, que lo que más le dolía no era haber perdido su libertad, sino “que toda Venezuela estuviera secuestrada”.

No lo olvidan

La libertad de Requesens la han solicitado por organismos internacionales. Josep Borrell, alto representante de Política Exterior de la Unión Europea, emitió un comunicado en el que denunció las irregularidades en el juicio del parlamentario. El Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) calificó la detención como arbitraria

El rostro de Requesens, plasmado en una gran tela blanca en el hemiciclo, lo removieron cuando el Palacio Federal Legislativo fue asumido por el diputado Luis Parra en detrimento del presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó.

Pero no lo olvidan sus familiares, sus amigos, sus colegas diputados. Han pasado dos años, su juicio sigue a pesar de la cuarentena. La defensa de Requesens ha solicitado, mediante recursos jurídicos, la clemencia del Estado. El respeto a la salud en medio de una pandemia en la que ya se cuentan más de 22.000 casos de contagio por covid-19. Dos años, una eternidad, dependiendo del punto de vista del que se mire.

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