• El personal de salud en el país no cuenta con insumos para protegerse del covid-19 y además percibe remuneraciones mensuales ínfimas en comparación con el costo de la vida, de acuerdo con un informe reciente de la ONG Provea

Cuatro días después de que se confirmaran los primeros casos de covid-19 en Venezuela, el enfermero Rubén Duarte, trabajador del Hospital Central del estado Táchira, decidió alzar su voz. “No tenemos guantes, no tenemos tapabocas, no tenemos implementos para hacer la limpieza de nuestra institución”, dijo en un video difundido en redes sociales. 

El mensaje iba dirigido al ministro de Salud del régimen de Nicolás Maduro, Carlos Alvarado, pero Duarte recibió una respuesta de otro organismo: la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), que lo detuvo. “No tuve miedo”, dijo Duarte posteriormente cuando fue liberado unas horas después, “porque tenía la razón”.

La detención de Duarte es una de las 12 capturas arbitrarias que ha registrado el Programa Venezolano de Educación-Acción para los Derechos Humanos (Provea), quien publicó un informe que detalla las terribles condiciones de trabajo del que vive el gremio de los médicos venezolanos.

“Ante el crítico escenario del sector salud, la denuncia y visibilización de irregularidades ha sido una de las armas más potentes de estos profesionales. Pese a ello, el gobierno de facto arremete y trata de silenciar las voces de disidencia que empañarían, aún más, su política sanitaria de emergencia”, indica el informe.

Las protestas de los médicos tienen en común que exigen el cumplimiento de la Ley de Prevención y Condiciones de Medio Ambiente de Trabajo (Lopcymat), cuyo objetivo es el de “garantizar a los trabajadores las condiciones de seguridad, salud y bienestar en un ambiente de trabajo adecuado y propicio para el ejercicio pleno de sus facultades físicas y mentales”. 

“La Lopcymat no se cumple en los centros de salud y el personal no tiene las condiciones apropiadas para cumplir con sus obligaciones laborales sin exponerse al contagio. Además, dicho personal percibe salarios insuficientes que afectan sus condiciones de vida más allá de los centros de trabajo y genera permanente malestar”, refiere el informe de Provea.

Necesitamos dejar de ser perseguidos por denunciar las situaciones irregulares. Necesitamos transporte. Con aplausos no podemos comprar comida (…) Con aplausos no puedo proteger mi vida, ya que no contamos con los equipos de protección personal» Sulvia Torrealba, representante del Colegio de Enfermeros de Trujillo

La organización civil Monitor Salud señaló que en el mes de junio la situación de 76 hospitales venezolanos era crítica. De la encuesta se conoció que hay 50% de escasez de mascarillas en emergencia, 54% de escasez de mascarillas en las salas de cuidado intensivo, y que hay 51% de escasez de guantes de protección tanto en emergencias como en cuidados intensivos.

Para el 23 de julio, de acuerdo con el reporte de Monitor Salud reseñado por Provea, 9 de 14 centros de salud en Caracas no contaban con guantes para que los trabajadores pudieran tratar a los pacientes sin contagiarse de covid-19.

Exigencias

En este contexto, Nicolás Maduro cuestionó, el pasado 20 de mayo, que los médicos venezolanos se contagiaran del virus. “Están los equipos de seguridad, no entiendo ni acepto explicaciones. Debemos proteger a nuestros médicos. Al ministro le encargo velar por cada médico que toma la muestra y que atiende a los pacientes con coronavirus. Están los guantes, las batas, los tapabocas, no acepto ese tipo de debilidades”.

Ante la situación, el gremio se ha movilizado a exigir que se otorgen insumos a los hospitales. Douglas León Natera, presidente de la Federación Médica Venezolana, ha exigido al régimen que dé insumos, equipos a los centros de salud, que facilite combustible a los médicos para que puedan movilizarse, y que espera que la dotación se ubique en al menos 50%, de acuerdo con lo reseñado por la prensa.

Debido al miedo de contraer covid-19, muchos trabajadores de la salud han renunciado a sus puestos de trabajo. De acuerdo con Julio García, presidente del Colegio de Enfermeros de Carabobo, al menos 60% de los enfermeros de la entidad han dejado sus empleos. “Nosotros no tenemos que pedir lo que al Estado le corresponde dar. Pero no tenemos otra opción. Necesitamos con urgencia mascarillas N95 para poder protegernos y seguir atendiendo a los pacientes”, dijo en una rueda de prensa.

Los bajos salarios 

El otro aspecto a tener en cuenta de las condiciones de trabajo del sector de la salud es el de los salarios, los cuales son insuficientes a juicio de la organización Provea.

Según Pablo Zambrano, secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores de la Salud, el ingreso promedio del personal médico varía entre 15 y 30 dólares. Empleados y profesionales perciben entre 8 y 18 dólares mensuales. Los obreros, con las cláusulas de convención colectiva, reciben entre tres y cuatro dólares mensuales.

“En esas condiciones de salarios precarios, los y las trabajadoras del sector salud vienen atendiendo la emergencia por el coronavirus sin que se vislumbren medidas que en el corto tiempo se orienten a revertir la situación. Al contrario, el incesante aumento del costo de la vida junto a la devaluación del bolívar, moneda con la cual se pagan los salarios, agudiza las dificultades”, indica Provea en el informe.

“No queremos ser héroes en el cementerio”

Las manifestaciones del personal médico para evidenciar esta realidad no han cesado en la pandemia. Muestra de ello es, por ejemplo, el rechazo del Colegio de Enfermeros del estado Trujillo al “minuto de aplauso” fomentado por el régimen de Nicolás Maduro a los trabajadores de la salud. 

Sulvia Torrealba, representante de la organización gremial, fue tajante al respecto: “Necesitamos dejar de ser perseguidos por denunciar las situaciones irregulares. Necesitamos transporte. Con aplausos no podemos comprar comida (…) Con aplausos no puedo proteger mi vida, ya que no contamos con los equipos de protección personal. Nosotros no queremos ser héroes en el cementerio, queremos salvar vidas en los centros de salud, pero con los implementos necesarios para ejercer nuestra digna profesión”.

Y es que los montos de los salarios palidecen ante la crisis económica. El Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) ubicó el monto de la canasta básica familiar de un mes en 513,77 dólares. “Es decir, el salario de un médico alcanza para cubrir 5.83% de la canasta, el de un empleado 3.55% de la canasta y el de un obrero en el área de la salud, 0,77%”, indicó Provea en su informe.

A propósito de las denuncias de los médicos, la economía venezolana fue noticia recientemente. El país nuevamente se ubicó en el top de las naciones más miserables del mundo de Bloomberg, puesto que lleva desde hace seis años.

Muerte de los médicos

El parlamentario José Manuel Olivares, comisionado presidencial para la Salud y Atención Sanitaria a los Migrantes Venezolanos, aseguró el pasado 4 de agosto que el país registraba la mayor tasa de mortalidad en el sector de la salud en América Latina.

Para ese momento, 38 médicos habían fallecido debido a complicaciones por covid-19. Hasta el momento en que se escribe este artículo, han muerto más de 40 médicos en el país, aunque dichas cifras no han sido incluidas en los reportes oficiales del régimen de Nicolás Maduro.

De acuerdo con datos de Amnistía Internacional, esto pondría a Venezuela en el tercer lugar de América Latina con más muertes de trabajadores de la salud por covid-19, detrás de Brasil y México.

Ser médico en Venezuela, en estos momentos, tiene más de sacrificio que de garantías. En medio de la pandemia, los trabajadores de la salud trabajan con lo que tienen a la mano para vivir y proteger. Saben que la muerte los acecha cada vez que deben presentarse en sus puestos. Solo se arman de compromiso y conocimiento.

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