• Los empleados de la planta aseguran que no cuentan con las condiciones laborales necesarias para protegerse de la inhalación de químicos nocivos

El tránsito en la autopista Puerto Cabello – Morón se detuvo a las 2:00 pm del pasado viernes 14 de agosto. Los ciudadanos pudieron ver una humareda blanca que provenía de la refinería El Palito, ubicada a la orilla de la carretera en el estado Carabobo, mientras las autoridades desviaban los vehículos.

¿La razón?, una fuga de alquilato –un componente que forma parte de la gasolina– en la planta de craqueo catalítico del complejo refinador, según refirió el analista petrolero Heliodoro Quintero para El Diario.

“La planta de alquilato de El Palito reportó una falla que puede impedir que se cuenten con los aditivos necesarios para completar los barriles de gasolina que se venden a nivel comercial”, explicó.

El ingeniero Nelson Hernández comentó que lo ocurrido se denomina “explosión de vapor”, que se originó por la ebullición súbita o violenta de agua en vapor.

“Esto se traduce en esparcimiento de agua, vapor y alquitrán caliente. El humo es producto de una combustión del alquitrán”, acotó.

Refinería El Palito

60 años de operaciones lleva la Refinería El Palito, ubicada en el municipio Puerto Cabello del estado Carabobo. Cuenta con una capacidad de procesamiento de 140.000 barriles de petróleo diarios.

De acuerdo con información recabada por el ingeniero Nelson Hernández, era una refinería que históricamente consumía petróleo proveniente del estado Barinas.

Originalmente, relata Hernández en un documento, era una refinería de productos pesados, con una producción distribuida en 28% de gasolina, 28% de destilados, 31% de fuel oil y 3% de otros. Dicha formulación se transformó en el año 1982, con el proyecto “Cambio de Patrón de El Palito”.

Datos recopilados por el ingeniero Francisco Larrañaga indican que en los últimos años la distribución de la producción era de 47% de gasolina, 29% de destilados, 22% de fuel oil y 2% de otros.

“Actualmente El Palito trabaja a 20% de su capacidad, con una producción máxima de 30.000 a 35.000 barriles por día, cuando funciona”, advierte el ingeniero Hernández.

La planta de craqueo catalítico de El Palito quedó severamente afectada luego de un incendio ocurrido en el año 2017.

Alta toxicidad

Uno de los aspectos que más preocupó a la población fue la toxicidad del humo que provenía de las torres de acero de la refinería. “Tuvieron que cerrar la autopista. En la refinería se manejan combustibles y químicos altamente peligrosos para los que allí laboran como para el entorno que rodea la instalación”, señala Hernández.

Para Quintero, el mayor riesgo de la falla era el esparcimiento del ácido fluorhídrico, que es nocivo al entrar en contacto con el cuerpo humano.

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Hay protocolos para manejar la situación. El ácido, que es uno de los aditivos, tiene un componente de riesgo que amerita una protección integral importante” Heliodoro Quintero

El pasado 10 de abril reactivaron la planta de craqueo catalítico de El Palito, luego de estar meses fuera de servicio. Tareck El Aissami, presidente de Pdvsa, supervisó la operación con un recorrido por las instalaciones.

“Desde que arrancaron la planta hace meses, vive con problemas operacionales y escapes continuos de gases. Lo de ese fin de semana fue el último ejemplo de la irresponsabilidad con la que se maneja la industria”, señaló Eudis Girot, dirigente director de la Federación Unitaria de Trabajadores de Petróleos de Venezuela (Futpv), para El Pitazo.

Condiciones de trabajo mortales

Las condiciones inadecuadas de trabajo, denunciadas por el dirigente sindical, ocasionaron que quienes laboran en las refinerías del país enfermen e incluso mueran como consecuencia de la acumulación de químicos tóxicos en sus cuerpos.

Un ejemplo de esta realidad es Ulises Querales, un trabajador de la planta de alquilación de El Palito que recientemente perdió la vida. La causa, de acuerdo con Girot, sería envenenamiento progresivo que sufrió por laborar sin las debidas medidas de seguridad.

Primero, Girot explicó que dicha unidad es una de las más peligrosas dentro del complejo refinador. En ella se trabaja con ácido fluorhídrico, un químico cáustico altamente corrosivo.

Dijo que tanto Querales como el resto de los trabajadores de la refinería diariamente inhalan agentes químicos similares a los expulsados durante la explosión ocurrida el 14 de agosto.

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El avanzado estado de deterioro en el que se encuentra la refinería de El Palito ha provocado que existan grandes concentraciones de agentes químicos como el mercurio, plomo, azufre, vanadio, aluminio, cadmio, arsénico, entre otros. Todos ellos son nocivos para la salud” Eudis Girot

Para evitar que los trabajadores absorban este tipo de químicos nocivos para la salud es imprescindible el uso de mascarillas y ropa adecuada que permitan garantizar la seguridad de los empleados.

Pese a que estos requerimientos son conocidos dentro de la industria petrolera, desde Pdvsa no suministran este tipo de equipamientos a quienes laboran en las plantas de refinación, refirió Girot.

A esta situación se suma, además, el hecho de que la empresa suspendió, desde el año 2007, la realización de exámenes para detectar la concentración de metales pesados en sangre.

Estos son imprescindibles para conocer el grado de exposición a químicos tóxicos al que se encuentran los trabajadores para así garantizar su salud.

“Los metales pesados son tan dañinos que los trabajadores pueden contaminar a sus familias tan solo con tener contacto con ellas”, afirmó.

Uno de muchos

Igualmente, el director de la Federación Unitaria de Trabajadores de Pdvsa comentó que el caso de Ulises Querales no es un hecho aislado. Durante el último mes contabilizan al menos 30 muertes en condiciones similares.

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Muchos compañeros están en sus casas esperando la muerte mientras padecen enfermedades de todo tipo” Eudis Girot

Apunta que para ocultar esta realidad, desde Pdvsa se intentó enmascarar la muerte de Querales como un supuesto caso de coronavirus. Sostiene que, si esto fuese cierto, se deberían haber paralizado las actividades en la refinería, cosa que no ocurrió.

A su juicio, el hecho de que esto no se produjera es la prueba de que la verdadera causa de muerte del trabajador fue por un envenenamiento causado por la acumulación de metales pesados.

“El caso de Ulises demostró que en cualquiera de los dos escenarios la salud de los trabajadores de El Palito está en peligro”, dice.

Cree que de realizarse autopsias a cada uno de los trabajadores petroleros que murieron durante los últimos meses es altamente probable que se descubran altas concentraciones de metales pesados en sus cuerpos.

Finalmente, Girot compara la situación en la que se encuentran los trabajadores con la que se vive en las minas africanas, donde se extraen los denominados “diamantes de sangre”. 

“La gasolina que se está produciendo en El Palito es a costa de la vida de sus trabajadores.Es una gasolina de sangre”, sentencia.

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