• Desde el 5 de octubre hasta el 12 del mismo mes de 2020 la Academia Sueca hará entrega de los premios Nobel, los reconocimientos más importantes en las áreas de investigación en el mundo. Este año la pandemia por covid-19 cambió todo el protocolo de la ceremonia, pero se seguirá premiando el saber en favor de la humanidad 

El premio Nobel es el galardón a la excelencia humana. Su fundador, Alfred Nobel, expusó en su testamento que repartiría la fortuna que había amasado durante tantos años en los años sucesivos para homenajear el saber humano y su beneficio a la humanidad. En 1901 comenzó la premiación y, hoy, más de 100 años después, es uno de los referentes más importante para descubrir a los grandes pensadores de la historia contemporánea. 

Este año 2020 la ceremonia se vio interrumpida, como era de esperarse, por la pandemia por covid-19. La celebración en Estocolmo, Suecia, no pudo ocurrir y se decidió hacer los ajustes necesarios para salvaguardar la vida de los galardonados. El primer premio se conoció este 5 de octubre de 2020 a las 11:30 am y fue dirigido al área de la Fisiología y Medicina. Sus ganadores fueron: Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice por el descubrimiento del virus de la hepatitis C.

Foto: cortesía

Los ganadores en las distintas áreas del conocimiento humano serán anunciados en el transcurso de la semana. Primero serán revelados los premios correspondientes al área científica y luego vendrán los de literatura, paz y economía. El martes 6 de octubre se dará a conocer el ganador del Nobel de Física y el miércoles se conocerá el premio correspondiente al Nobel de Química. Luego, el Nobel de Literatura se anunciará el jueves 8, el de la Paz el viernes 9 y, por último, el de Economía, el lunes 12. 

Premio Nobel de Fisiología y Medicina

La hepatitis C tiene una estadística de 70.000.000 de personas afectadas y 400.000 muertes al año. El reconocimiento del virus que produce dicha enfermedad fue primordial para establecer nuevas maneras de tratarla y salvar a millones de personas en todo el mundo. Esto le valió al equipo de investigadores el galardón al Nobel de Medicina. La Academia Sueca expuso que Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice fueron galardonados este año por “su contribución decisiva a la lucha contra la hepatitis de transmisión sanguínea, un importante problema de salud mundial que causa cirrosis y cáncer de hígado en personas de todo el mundo”.

La investigación realizada por este triunvirato de científicos, en distintas partes del mundo, permitió reconocer las características de ARN del virus que produce la hepatitis C a través de transfusiones de sangre. La hepatitis es una enfermedad inflamatoria que afecta el hígado. En 1940 se descubrió la existencia de dos tipos: la hepatitis A, que se transmite a través de alimentos o tomas de agua contaminadas y tiene una afectación mínima en los pacientes. El segundo tipo se transmite por la sangre y por los fluidos corporales. Es una gran amenaza para la salud de la población y produce más de un 1.000.000 de muertes al año en todo el mundo.

Baruch Blumberg, científico estadounidense, descubrió en la década de los sesenta que una de las formas que permitía la transmisión sanguínea de la hepatitis B provenía de un virus. Esto permitió el descubrimiento de nuevos tratamientos eficaces y de una vacuna. Por su investigación Blumberg fue galardonado con el premio Nobel de Medicina en 1976. Esto redujo significativamente la cantidad de infectados por el virus de la hepatitis B, pero Harvey J. Alter descubrió en esa época, junto a un equipo de investigadores, que seguía existiendo una gran cantidad de personas afectadas por la enfermedad. Era un nuevo virus desconocido que fue nombrado como hepatitis “no A, no B”. 

El virólogo britanico Michael Houghton, galardonado este año con el premio Nobel, logró aislar la secuencia genética del virus. Esto permitió reconocer el virus del hepatitis C bajo una características individuales, sin tener relación con el proceso del virus de la hepatitis B.

Ahora, después de la sectorización del virus quedaba una pregunta en el aire: ¿podría el virus provocar la enfermedad? Es decir, sin otro punto de contagio externo, el propio virus sería capaz de ser el génesis de la enfermedad. Aquí aparece la figura de Charles M. Rice, el tercer ganador del premio. Tomó un genoma del virus de la hepatitis C que podría ser replicado a través de la genética artificial de ARN. Luego, para finiquitar las pruebas se inyectó este ARN en el hígado de algunos chimpancés, que tienen similaridades con el cuerpo humano, se notaron cambios patológicos parecidos a los vistos en los enfermos que habían desarrollado la enfermedad crónica. Este proceso despejó las dudas y confirmó que el virus sí puede provocar por sí solo la enfermedad de la hepatitis C. 

Foto: cortesía

Este descubrimiento, bajo la investigación de estos tres científicos, permitió reconocer la presencia del virus de la hepatitis C a través de un exámen sanguíneo. Muchos países han erradicado la hepatitis producida por transfusiones de sangre. Además, por primera vez en la historia la enfermedad se puede curar, lo que sería el inicio para su erradicación. Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice cumplieron con la máxima impuesta, hace más de 100, por Alfred Nobel y lograron un trabajo importante para el bien de la humanidad. 

Premio Nobel de Física

El académico inglés Roger Penrose, el alemán Reinhard Genzel y la estadounidense Andrea Ghez resultaron galardonados con el Premio Nobel de Física 2020 por su investigación sobre los agujeros negros. 

Foto: R. Penrose, R Genzel y A. Ghez
Los laureados de este año han revelado los secretos de los rincones más oscuros del universo. Pero esto no es solo una antigua aventura llegando a su victorioso final, es un nuevo comienzo a medida que nos acercamos cada vez más a los horizontes de los agujeros negros”, puntualizó la Academia Sueca.

Cada uno de los ganadores tuvo una participación importante en el avance investigativo en un área que muestra incertidumbre y en el cual, según un vocero de la Academia, se esconden los secretos más oscuros del universo. El inglés Roger Penrose es, entre los tres, el más reconocido en las últimas décadas por su exhaustiva investigación en esta área. En 1965, una década después de la muerte de Albert Einsten, Penrose demostró que la teoría de la relatividad conduce a la formación de los agujeros negros, un espacio masivo que extrae todo lo que está a su alrededor, incluída la luz. 

El corazón de estos fenómenos desconocidos guarda, según Penrose, todas las leyes conocidas de la naturaleza. Cumple con la paradoja del todo y la nada como elementos que convergen continuamente en un solo ente. Su artículo sobre la investigación se considera uno de los avances más significativos en la física. Por esto mismo la mitad del premio económico se queda con él.

Por otra parte, Genzel y Ghez comparten el premio por “el descubrimiento del objeto compacto supermasivo del centro de nuestra galaxia”. Genzel, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre en Garching en Alemania y Ghez, de la Universidad de California, Los Angeles, Estados Unidos, llevan a cabo, cada uno por su lado, un grupo de investigación que se ha dedicado desde principios de 1990 a estudiar una zona de nuestra galaxia llamada Sagitario A. Ambos han realizado una cartografía exhaustiva de la órbita de las estrellas más brillantes cercanas al núcleo galáctico y, al mismo tiempo, encontraron un objeto extremadamente pesado, de cuatro millones de masas solares, que succiona las estrellas a velocidades inabarcables. El jurado concluyó que es la prueba más fehaciente de la existencia de un agujero negro supermasivo. 

Andrea Ghez se convirtió, de esta manera, en la cuarta mujer que es galardonada con el Premio Nobel de Física. Marie Curie fue la primera en 1903 y, además, es la única mujer galardonada con dos premios de la Academia Sueca. El segundo, en la categoría de química, le fue otorgado en 1911. Maria Goeppert-Mayer lo recibió en 1963 “por sus contribuciones a la teoría del núcleo atómico y las partículas elementales”. 55 años después, en 2018, lo recibió la canadiense Donna Strickland por sus “invenciones innovadoras en el campo de la física láser”. 

Espero inspirar a otras mujeres jóvenes en este campo. Si te apasiona la ciencia hay mucho que se puede hacer”, comentó Ghez después de conocer el resultado.

Para la Academia Sueca los estudios realizados por los ganadores en esta edición abren nuevos caminos para la claridad sobre los secretos del universo y, sobre todo, para el conocimiento del funcionamiento de estos entes supermasivos. “Pero estos objetos exóticos todavía plantean muchas preguntas que piden respuestas y motivan la investigación futura. No solo preguntas sobre su estructura interna, sino también sobre cómo probar nuestra teoría de la gravedad en las condiciones extremas en las inmediaciones de un agujero negro”, comentó el presidente del Cómite Nobel de Física, David Haviland.

Premio Nobel de Química

El código de la vida, aquel entramado genético que construye lo más diminuto de las células, puede ser modificado gracias a la creación de las “tijeras genéticas” CRISPR / Cas9. Sus creadoras fueron la científica francesa Emmanuelle Charpentier y la estadounidense Jennifer A. Doudna que hoy, 7 de octubre de 2020, reciben el galardón de la Academia Sueca de Ciencias por “el desarrollo de un método para la edición del genoma”.

Foto: E. Charpentier y J. Doudna

La técnica creada por ambas permite cortar y pegar el ADN a voluntad de una forma sencilla, rápida y eficaz. La investigación se publicó en 2011 y, desde ese año, el uso de este artefacto fue primordial para marcar el camino genético de la década. La posibilidad de cortar el código de la vida permite, por antonomasia,el poder de su reescritura. Esto es un paso para revivir, posiblemente, especies desaparecidas o atacar enfermedades genéticas o degenerativas. 

A Charpentier le gusta citar a Louis Pasteur para hablar sobre el azaroso descubrimiento de las tijeras genéticas. “El azar favorece a las mentes preparadas”, dijo Pasteur. La científica francesa estudiaba el Streptococcus pyogenes y en el proceso descubrió una molécula desconocida hasta el momento, tracrRNA. Este trabajo demostró que es parte del antiguo sistema inmunológico de las bacterias y, por ende, puede desarmar el virus al modificar el ADN. 

Jennifer Doudna, por su parte, es una experta en la estructura del ARN. Luego, de la publicación de Charpentier ambas comenzaron a formalizar la recreación de las tijeras genéticas en un tubo de ensayo y lograron la simplificación de sus componentes moleculares para un uso más rápido y sencillo. En primera instancia, las tijeras se enfocan en el reconocimiento del ADN de los virus, pero ellas demostraron que esta creación es capaz de cortar cualquier molécula de ADN. Es decir, es el primer indicio de una modificación del formato genético humano. Es un avistamiento positivo para el tratamiento de enfermedades como el cáncer, la atrofia muscular, el parkinson, etc. 

Doudna y Charpentier son el primer dúo femenino en ganar un Premio Nobel. Ambas, en la premiación, dijeron que buscan generar interés científico en las jóvenes a través de este reconocimiento. La figura femenina ha estado históricamente diezmada en el ámbito de la ciencia, pero este premio, como el recibido en la categoría de Física por Andrea Ghez, es un paso significativo para los años venideros. 

Premio Nobel de Literatura

“En cualquier parte/ los humanos dejan/ señal de lo que sienten, flores/ esparcidas en el/ polvo del camino, todas/ blancas y doradas, algunas/ levemente alzadas/ por el viento de la tarde”. Este fragmento pertenece al poema El espino de Louise Glück, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2020. La poeta norteamericana de 77 años se yergue en el podio del uso consecuente y estético de la palabra. 

Foto: cortesía

El jurado de la Academia Sueca determinó que “su inconfundible voz poética, que con austera belleza hace universal la existencia individual” es la razón para la decisión. Es la primera poeta galardonada con el premio desde 1996, cuando lo ganó la poeta polaca Wisława Szymborska.

Glück nació en Nueva York, Estados Unidos.Su obra se caracteriza, como puntualiza el jurado de la Academia, por la sensación de minimalismo y relato individual que persigue la universalidad. La emoción propia de un ser humano corresponde al reflejo de sus pares y la poesía, como expresión pura del signo lingüístico, persigue la ambivalencia entre esos dos estados: el interno y el externo. Claro está, el trabajo poético de Glück no debe confundirse con la escritura testimonial, amparada en las experiencias de una vida, porque, como expresa Anders Olsson, jefe del comité Nobel, “en la obra de Glück, las voces de Dido, Perséfone y Eurídice -los abandonados, los castigados, los traicionados- son máscaras de un yo en transformación, tan personal como universalmente válido».

La poeta estadounidense, graduada de la Universidad de Columbia, tiene una reconocida carrera en las letras anglosajonas desde la publicación de su primer poemario, “First Born”, en 1968, por el cual fue ganadora del Academy of American Poet’s Prize. Así mismo, en 1993 fue galardonada con el premio Pulitzer de poesía por su libro “Iris salvaje”, el primero traducido a lengua castellana. Su obra se explaya en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI con distintos títulos importantes como «Ararat», «Averno», «Las siete edades», «Praderas», «Una vida de pueblo» o «Vita nova».

Su obra ensayística, por otra parte, refleja las preocupaciones de su voz poética. Estudió la urgencia y plasticidad lingüística de T.S Eliot, la esteticidad de la voz interna, aquella que resuena con eco dentro del ser, planteada por John Keats, pero, al final, su correspondencia más latente está con Emily Dickinson por la severidad que presenta ante la construcción canónica del mundo por los lineamientos de la fe. 

Para mí es tan obvio que escribir poesía es lo más milagroso que se puede hacer, tengo que recordarme a mí misma que no todo el mundo en el mundo quiere ser poeta. Mucha gente no está ni remotamente interesada en la poesía, pero para mí está tan claro que, por supuesto, es lo que quiero hacer”, explicó en una entrevista.

Los condicionantes de la vida se notan en las pequeñas aristas del individuo, en la memoria de los años pasados, en la casa y su transformación en hogar, en el relato mítico que se vuelve arquetipal y todo ello, tanto la potencia de ser eterno, se esconde en la poesía de Glück. 

Premio Nobel de la Paz

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU (WFP, por sus siglas en inglés) es el galardonado este año con el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en la lucha contra el hambre.

El Comité Noruego del Nobel en Oslo dio la noticia.

“Con el premio de este año, el Comité Noruego del Nobel desea volver los ojos del mundo hacia los millones de personas que padecen o enfrentan la amenaza del hambre”, dijo la presidenta del organismo, Berit Reiss-Andersen, al presentar al ganador.

A diferencia del resto de las categorías del premio Nobel, dadas por la Academia Sueca, el galardón por la paz es entregado por el Comité Noruego, en Oslo. El programa Mundial de Alimentos de ONU se llevó el premio, según el comité, por su esfuerzo para evitar el uso del hambre como un arma en las situaciones de conflicto y, sobre todo, en el contexto pandémico que marcó el transcurso del 2020. 

El alcance del WFP (por su siglas en inglés) a nivel mundial alcanza desde la frontera venezolana, donde millones de migrantes con problemas alimenticios cruzan diariamente, hasta las zonas áridas del continente africano. Tiene para su uso 5.600 camiones, 30 barcos y 100 aviones que transportan 15.000 millones de raciones diarias de alimento en distintos lugares del mundo. 

El WPF se siente profundamente honrado de recibir el #NobelPeacePrize2020. Esto es un reconocimiento al trabajo del personal que arriesga su vida todos los días para llevar alimentos y asistencia a más de 100 millones de niños, mujeres y hombres que padecen hambre en todo el mundo”, comentó en Twitter el organismo.

Esta razón fue primordial para que el jurado eligiera este programa como ganador, por encima de otros candidatos que sonaban como favoritos. Entre ellos se podía contar a la joven ambientalista Greta Thunberg, a la primera ministra de Nueva Zelanda Jacinda Andern o la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No es la primera vez que lo gana una organización y no un individuo. Por ejemplo, el Comité Internacional de la Cruz Roja lo ha ganado en tres ocasiones y, además, otras agencias de la ONU también han sido premiadas por su trabajo. En un contexto de estancamiento económico y de incertidumbre sanitaria el WPF realizó un trabajo primordial para apaciguar el hambre de millones de personas en el mundo y evitar el uso de una necesidad básica como dispositivo de control. 

El premio Nobel en la pandemia por covid-19

Este año está marcado por la pandemia por covid-19. Todo ha cambiado y las aglomeraciones, aquellos lugares de fiesta y regocijo, tuvieron que cancelarse hasta nuevo aviso. En este caso, el premio más importante en las áreas mencionadas anteriormente se vio modificado. La notoria celebración realizada cada 10 de diciembre, en honor a la muerte de Alfred Nobel, en Estocolmo, Suecia, no ocurrirá esta vez. Este año no se verá a los grandes pensadores y hacedores de la humanidad caminar con la certeza de un oficio arduo en favor de la especie. Cada galardonado recibirá su diploma y medalla en su país de residencia y se realizará una ceremonia virtual en el ayuntamiento de cada ciudad de origen para celebrar el recibimiento del premio. 

El premio Nobel de la Paz, por su parte, tendrá una ceremonia reducida en el auditorio de la Universidad de Oslo, Noruega. Será una pequeña audiencia y los galardonados tendrán la posibilidad de participar de forma física o a través de las plataformas digitales. Así mismo, el banquete acostumbrado para brindar y celebrar a cada uno de los galardonados fue cancelado, pero, igualmente, cada ganador ha sido invitado para el banquete de la premiación del año que viene. 

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