• Figura del exilio venezolano en Estados Unidos, afirmó para El Diario que se siente orgulloso de ser seguidor del presidente Donald Trump. Para entender su afiliación partidista por los republicanos, tan antigua como su nacionalidad estadounidense, repasa su pasado en Venezuela. “Salí en 1989 porque vi que venía el socialismo”, dice. Él siempre quiso vivir en capitalismo

Lo primero que hizo Ernesto Ackerman al recibir la ciudadanía estadounidense, en el año 2000, fue inscribirse en el Partido Republicano. Adalid del capitalismo, huyó –como él dice– de Venezuela en el año 1989. La fecha poco tiene de casualidad. Luego del “Caracazo”, cuando el país se sumió en unas violentas protestas por un paquete de medidas económicas del gobierno de Carlos Andrés Pérez, vio venir como una ola arrasadora sus mayores temores: el socialismo y el comunismo. 

No se equivocó, y se lo reconoce con ínfulas de visionario. 45 días después, llegó a vivir el sueño americano. Ahora usa ese precedente para lanzar otra predicción: si Donald Trump pierde las elecciones presidenciales del 3 de noviembre contra Joe Biden, Estados Unidos irá por el camino venezolano. ¿Exagerado? Lo mismo le decían en 1999 con Venezuela y el modelo cubano, comenta.

Hablar con Ackerman es pasear, inevitablemente, por las ideas conservadoras. Se reconoce como tal. Antiaborto, ortodoxo y promercado, no ve legalidad en el matrimonio del mismo sexo, aunque “cada quien hace lo que quiere”, aclara. Cree en la ley y en el orden. No es de sorprender, entonces, que forme parte de los millones de personas que llevaron a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2016. El magnate, a su entender, es el mejor presidente que ha tenido ese país, y la mejor ayuda para salir del régimen de Nicolás Maduro. ¿La forma? Una presión internacional liderada por EE UU, junto con países de la región.

Son sus ideales los que lo llevaron a dar el salto al activismo político, siempre con la mira puesta en Venezuela. En el año 1999, con la tragedia de Vargas, recolectó con miles de venezolanos toneladas de alimentos y medicinas para enviar al país. En el año 2014 presionó, en una caravana de 2.500 connacionales, al Congreso de mayoría demócrata para que aprobaran las primeras sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro. Y, cuando se aprobó, pusieron un reloj para contar los días que el presidente Barack Obama tardaba en aprobarlo. La cuenta llegó hasta el día 96.

Ernesto Ackerman, anatomía de un “magazolano”
Foto: Cortesía.

Es, a todas estas, un magazolano de pura cepa. Lo era incluso antes de que existiera el término, y lo dice con orgullo. “MAGA significa ‘Hacer América Grande otra vez’ (Make America Great Again). No me ofende en lo más mínimo. Me están engrandeciendo”, asegura en entrevista para El Diario. No es, sin embargo, un magazolano en el estricto sentido de la palabra en Venezuela: a diferencia de quienes todavía residen en el país, su visión, aunque roza los extremos, es más neutral cuando habla de la política venezolana. Que sirva su palabra para comprender el origen del acrónimo.

Genes conservadores

—Cuénteme de su formación en Venezuela. ¿Cómo fue la educación que recibió de su familia? 

—Mi mamá es sobreviviente de un campo de concentración. Esa es una de las razones por las cuales yo le tengo mucho temor a lo que viene en este país, viendo a gente como Ilham Omar, y Alexandria Ocasio-Cortez en el Congreso de los Estados Unidos. De personas antijudías 100%. Entonces mi mamá es sobreviviente. Entre los años 1946-1947 llega a Venezuela, nace mi hermano Roberto, y en el año 1950 nazco yo. Tuve una buena juventud, en un colegio de educación hebrea.

Luego termino mi bachillerato, y empiezo a estudiar arquitectura en la Universidad Central de Venezuela. Estuve dos meses parado por una supuesta renovación universitaria, y de allí pasé a Mérida donde llegué hasta el 8vo semestre. Viendo que la educación era diseño arquitectura rural, decido irme a Los Ángeles, termino mi carrera de arquitectura, y hago un posgrado en arquitectura médico sanitarista, y regreso a Venezuela

—De tal manera que EE UU siempre estuvo en su mira.

—No, cuando yo vivía en Venezuela no tenía la mira en Estados Unidos. A mí me iba bien en Venezuela, igual que nos iba a todos. Fue cuando vi la penetración del socialismo que decidí salir y venirme a vivir a lo que yo siempre quise vivir, que es el capitalismo.

—¿Por qué ese paralelismo entre el campo de concentración en el que estuvo su madre, con Alexandria Ocasio-Cortez? ¿Cree que realmente es comparable con el nazismo?

—Con el antisemitismo, sí. Ellos son anti Israel, y ellas lo han declarado, no es que yo lo estoy diciendo. Ellas son las que llaman el squad. Quieren que Israel desaparezca, son pro musulmanas radicales. Entonces no es que vea un paralelismo, es que lo hay, y lo han dicho ellas en sus declaraciones.

Ernesto Ackerman, anatomía de un “magazolano”
De izq. a der.: Rashida Tlaib, Ilhan Omar, Alexandria Ocasio-Cortez y Ayanna Pressley. Las «squad». Foto: EPA

—Es usted una persona creyente.

—Yo soy ortodoxo. Como dije, fui a un colegio hebreo en mi juventud. Siempre he mantenido mi religión, siempre he sido judío creyente y ortodoxo, respeto todos los preceptos religiosos y lo seguiré haciendo. He criado a mis hijas en esa dirección, y mis nietos están siguiendo la religión.

—¿Cuál es su opinión sobre temas como el feminismo y el aborto?

—Yo creo que el Partido Demócrata ha querido sacarle mucho provecho a eso. Yo considero que el respeto a la vida es algo que no tiene ninguna discusión. Mucho menos cuando un bebé tiene ocho meses de gestado. Eso, para mí, es algo totalmente fuera de nuestras creencias. En cuanto a la escogencia del sexo, cada quien hace lo que quiere, lo que considere, pero para mí, el matrimonio es entre un hombre y una mujer para procrear. Pero no me importa la preferencia de nadie. Cada quien hace lo que quiere.

—Es decir, ¿se opone usted al matrimonio entre personas del mismo sexo?

—Yo no dije que me opongo. Digo que cada quien hace lo que quiere. Lo que yo no veo es una legalidad en un matrimonio del mismo sexo, porque no está aprobado en la Corte Supremo de Justicia de los Estados Unidos. Está aprobado en ciertos y determinados estados, lo cual yo respeto. Lo que sí no creo es que la vida de una persona deba ser acabada por una mala decisión de la madre.

—¿Tenía usted alguna participación o militancia política en Venezuela?

—Sí, yo en Venezuela no tan activamente, pero sí tuve una cierta participación con el partido Copei. Trabajé en la campaña de Caldera uno, pertenecí a la Juventud Demócrata Cristiana en Mérida cuando estaba en la universidad. Sí tenía mi afiliación política, pero en realidad no era político.

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En cuanto a la escogencia del sexo, cada quien hace lo que quiere, lo que considere, pero para mí, el matrimonio es entre un hombre y una mujer para procrear» Ernesto Ackerman

100% republicano, 100% Trump

La afiliación de Ackerman al Partido Republicano se ha convertido más bien, como la mayoría de los republicanos, en una afiliación al presidente Trump. Él mantiene filas con el candidato a la reelección, al igual que los suyos: en total, su familia aportará 15 votos al mandatario en las elecciones de noviembre. Del Partido Demócrata solo tiene opiniones adversas. Socialistas, radicales, progresistas. Adjetivos todos indeseables para un conservador como él.

—¿Siempre fue cercano al Partido Republicano?

—Sí. Yo en el año 2000, cuando fui ciudadano americano, inmediatamente me inscribí en el Partido Republicano. Es el partido conservador que mantiene las mismas ideas que yo, y por eso ni siquiera lo dudé. El mismo día me inscribí en el partido.

—¿Y qué opinión tiene del Partido Demócrata? ¿Siente que ha cambiado con el tiempo?

—El Partido Demócrata de entonces no tiene nada que ver con el partido actual. Está totalmente secuestrado por esta izquierda, por este nuevo mundismo, por este nuevo progresismo, cualquier nombre que le quieras poner, porque ellos han usado todos los nombres habidos y por haber. Este partido está totalmente secuestrado. No es la gente que yo conocí. En estos momentos es muy difícil hablar con un demócrata, porque sus visiones radicales socialistas no les permiten un intercambio de ideas lógicas. Por otra parte, hay un sentido de tirria hacia el presidente Trump que no los deja pensar.

—Repasemos los candidatos republicanos a presidente de Estados Unidos desde que usted puede votar. George W. Bush, John McCain, Mitt Romney, y Donald Trump.  ¿Votó siempre por los republicanos?

—Claro. Jamás tuve ninguna relación con ningún demócrata. Inclusive trabajé muy fuerte cuando la campaña de Mitt Romney, porque tenía un acercamiento con la campaña de él. Tal vez con la de Bush no trabajé tan cercano, porque no tenía relaciones, pero siempre voté republicano.

—¿Y quién es el mejor presidente que ha tenido EE UU?

—Donald J. Trump.

—¿Por qué?

—La economía nunca estuvo tan bien como ahora. El desempleo de nuestro grupo latino nunca estuvo tan bajo. Yo estoy en la rama médica. El presidente Obama nos hizo un tremendo daño poniéndonos una cantidad de regulaciones. Ahora con la pandemia culpan al presidente Trump de los efectos, pero la realidad es que nos agarró con los pantalones abajo porque aquí no se fabricaban ni siquiera las mascarillas. Estados Unidos había volcado todo hacia China.

En 1989, en mi empresa construimos un segundo piso. Cuando llegó Obama, los pisos de las mezzaninas tenían que ser de hierro y no de madera. Tuvimos que cerrar las fábricas, y despedir ocho personas. Luego de 25, quedamos en cuatro empleados. Mis ventas se fueron al piso, porque la gente que me compraba a mí, se fue a comprar a China. Con Trump empezaron a eliminar regulaciones. Todos esos impuestos que le han puesto a China, está causándole un daño económico terrible, y todo eso lo que ha traído es que viene un capital enorme extranjero a la campaña del Partido Demócrata.

—Hay quienes comparan al presidente Trump con Hugo Chávez. Dicen que son parecidos en cuanto a su carácter autoritario.

—¡Ja! No hay nada más lejos del presidente Trump que Chávez. El presidente Trump ha sido sumamente rígido con los comunistas. Su actitud siempre ha estado con los venezolanos. Las sanciones que se le han impuesto a los narcotraficantes, a la guarida que tienen allá en Venezuela, con el gobierno de Obama no había ni la sombra. Es descabellado pensar eso.

Ernesto Ackerman, anatomía de un “magazolano”
Ackerman durante encuentro de venezolanos en el exilio con el Secretario de Estado Mike Pompeo y con el representante especial de Estados Unidos Para Venezuela, Elliott Abrams. Foto: Cortesía.

—¿Qué opinión tiene del presidente Barack Obama?

—Nosotros tenemos que ver las acciones del presidente Obama durante ocho años. No nos ayudó en nada. Siempre lo que estaba era planteando mesas de negociación, soluciones amistosas, elecciones supuestamente libres. Eso fue lo que tuvimos durante ocho años de su Administración. Tú le preguntas a cualquier demócrata quiénes fueron los primeros sancionados, y nadie sabe, porque los primeros cinco que puso el presidente Obama eran personajes nefastos que nadie conoce. Dudamos, inclusive, si tenían visas para venir a EE UU. Eran personajes que no eran conocidos. No tuvimos absolutamente ninguna ayuda. No había ninguna acción contundente para sacar al régimen de Venezuela.

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No hay nada más lejos del presidente Trump que Chávez. El presidente Trump ha sido sumamente rígido con los comunistas. Su actitud siempre ha estado con los venezolanos» Ernesto Ackerman

Elecciones 2020

—¿No le parece que es exagerado o falso decir que Joe Biden es socialista o comunista?

—Cuando el vicepresidente te dice que va a seguir con la política del presidente Obama con Cuba, eso es para recoger y echarse a correr. ¿Qué hizo Obama? Le dio todo al asesino de Raúl Castro. Se fue a hacer la ola al estadio de béisbol, ¿y qué obtuvimos de eso? Que en Cuba la represión fue mayor, los presos políticos fueron más. Se fue a retratar frente a la foto del Che Guevara, lo más desagradable que puede haber para un presidente de los Estados Unidos. ¿El vicepresidente Biden va a cambiar de opinión? ¿Tú has visto lo que ha dicho? Él dijo que está corriendo para ser senador. Ese señor no va a mandar. Va a mandar la Harris, que ya sabemos quién es. Esa señora es de cuidarse.

—¿Qué opina usted del término “magazolanos”?

—Un orgullo que me llamen magazolano, buenísimo, porque el MAGA significa hacer América grande otra vez. Igual que Doralzuela o Westonzuela. No me ofende en lo más mínimo. Me están engrandeciendo.

—Pero, ciertamente, es una palabra despectiva.

—Depende cómo te lo quieras tomar. Si tú le vas a dar importancia a algo tan irrelevante como eso. Hablemos de los temas reales, la destrucción de las empresas.

—Estas elecciones han causado una polarización extrema entre los venezolanos. Es común ver insultos, sea cual sea su preferencia. ¿Qué opina al respecto?

—Yo tengo amigos que son demócratas venezolanos, pero yo puedo tener una discusión de altura, aunque no estoy de acuerdo con ellos. En realidad, los venezolanos no deberíamos tener esa actitud. El bipartidismo siempre ha sido bueno para este país. Es bueno que tengamos voces en los dos lados. Creo que los venezolanos que tienen sus ideales demócratas, socialistas, comunistas, lo que quieran, está bien. Nosotros defendemos las ideas conservadoras.

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El bipartidismo siempre ha sido bueno para este país» Ernesto Ackerman

Conflicto venezolano

—Usted se ha reunido varias veces con el presidente Trump. Coménteme qué ha salido de esas reuniones.

—Me he reunido en tres oportunidades con el presidente. Hay una sensación en Venezuela de que el presidente Trump tiene que mandar a los marines para liberar a Venezuela, y eso no creo que esté entre sus planes. Yo creo que de alguna manera va a salir de Maduro, ya sea con presión internacional, pero va a salir. En la última reunión que tuve con él, le pedí que usara su liderazgo de una manera mucho más fuerte con los países de Latinoamérica, porque esto no es solo problema de Estados Unidos, sino para toda la región. Todos están recibiendo una cantidad de venezolanos, que le dan todo tipo de problemas. Por lo tanto, aquí se debe armar una integración entre los países de la región para terminar con la usurpación del poder en Venezuela.

Ernesto Ackerman, anatomía de un “magazolano”
Ackerman con el presidente Trump durante un evento en Florida,. Foto: Saul Loeb / AFP.

—¿Cómo ve desde allá la política venezolana? La oposición al régimen parece estar más dividida que nunca.

—Yo creo que los venezolanos estamos cometiendo un grave error. No queremos dejar el personalismo, el protagonismo, imponer nuestras propias ideas, y eso ha causado un gran problema en la oposición venezolana durante estos 20 años, que ha sido muy bien aprovechada por el régimen de Maduro y Chávez. Yo creo que los venezolanos tienen que ponerse de acuerdo, qué es lo que quieren. Porque por la vía que van, no creo que podamos contar con mucha ayuda exterior. Yo soy de los que piensan que, en Venezuela, los venezolanos solos no van a salir de los problemas. Ustedes van a necesitar ayuda del exterior, bastante ayuda, pero con esas divisiones internas que tienen ustedes, yo creo bastante difícil que la gente se atreva a meterse en ese paquete.

—Generalmente a quienes llaman magazolanos, como usted sabrá, se los asocia con el liderazgo de María Corina Machado y su partido. ¿Qué opinión tiene usted de ella?

—Yo respeto a toda la dirigencia venezolana, porque yo no estoy allá. Yo creo que cada uno de los líderes que están poniendo el pellejo, como decimos nosotros, la valentía de salir a las calles —que si te soy sincero yo no la tendría—. Yo creo que es una falta de respeto emitir una opinión de gente que lo están dando todo por Venezuela. Pero todas estas personas que están trabajando por Venezuela tienen que ponerse de acuerdo, porque de lo contrario no van a lograr nada.

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