• En octubre de 2019 gran cantidad de protestas causaron un estallido social que estremeció al país suramericano. En El Diario conversamos con José María del Pino, periodista chileno y corresponsal internacional, sobre la movilización del pasado 18 de octubre. Foto: José María del Pino

Una ciudad en caos: bombas lacrimógenas, saqueos a comercios y vandalismo fue el ambiente que se vivió el día domingo, 18 de octubre, en Santiago de Chile luego de una convocatoria pacífica para conmemorar a las protestas sociales que sacudieron al país en 2019.

No son manifestantes, son violentistas

Dos iglesias fueron incineradas en la tarde de este domingo 18 de octubre, ubicadas en los alrededores de la Plaza Italia, mejor conocida como “Plaza Dignidad”, principal punto de encuentro de la convocatoria. La iglesia San Francisco de Borja fue el primer templo en llamas. Regularmente era usada por el ente policial (Carabineros de Chile) para ceremonias institucionales. El segundo templo en derrumbarse fue la iglesia La Asunción, uno de los patrimonios arquitectónicos más antiguos de la ciudad.

Foto: AFP

El periodista chileno, corresponsal del periodico argentino Clarín y del canal de televisión argentino Todo Noticias, José María del Pino, relató para El Diario cómo fue el ambiente que vivió durante la convocatoria.

“Yo estuve por la iglesia de La Asunción. Los que estaban allá eran antisociales, imposible hablar de manifestantes, porque los que manifiestan lo hacen con fines constitucionales y no cometen actos vandálicos. Estos eran violentistas que prendieron fuego. Primero, a las puertas de la iglesia; y luego, rompieron un ventanal del costado izquierdo en donde metieron un par de bombas molotov que provocaron el incendio”, afirmó Del Pino.

Por su parte, el corresponsal también destacó que era una marcha masiva con más de 100.000 personas en el que había poco distanciamiento social. También describió que las personas venían mayoritariamente de sectores populares. 

En el material registrado, se puede observar que la mayoría de los presentes a la jornada eran jóvenes adultos, Del Pino considera que la tercera edad prefirió quedarse en casa por el tema del contagio.

Foto: José María del Pino

“Era una marcha conmemorativa, entendiendo que el 18 de octubre del año pasado  fue el día en que este país explotó”, comentó.

Según un artículo de The New York Times, el enojo público ocasionado por precios altos, sueldos bajos y un sistema privatizado de pensiones que deja a personas mayores en precariedad económica, genera un completo desgaste en la confianza de esa nación. Sin mencionar, posibles escándalos de corrupción y de evasión de impuestos por parte de la élite política y corporativa del país.

¿Izquierda o derecha?

En el artículo también señala que no hay presencia física de líderes políticos en las manifestaciones, y que las promesas tanto de izquierda como de derecha han reafirmado aún más la problemática que se vive en Chile.

En cuanto a las personas que cometieron actos vandálicos en las calles, Del Pino señala: “Yo no diría que son personas ni de izquierda ni de derecha, yo diría que son personas que no tienen ninguna esperanza del sistema y que creen que la destrucción es la forma de generar los cambios. No responden a una agenda política en particular. Responden a una rabia muy profunda”.

Además, afirmó que las redes sociales también se han encargado de difundir teorías de conspiración de radicales de izquierda y de derecha; y que a su vez son teorías de lado y lado que poco aportan al país.

“La derecha dice que es un plan para transformar a Chile en un país socialista y la izquierda que es un plan maestro del gobierno. Ambos extremos no son democráticos. Por ejemplo, la izquierda va a decir que las protestas son actos creados por el gobierno y por los carabineros”, indicó.

Estallido social de 2019

A comienzos del mes de octubre de 2019, el gobierno de Chile aumentó el pasaje del Metro de Santiago de 800 a 830 pesos chilenos. Razón que llevó a estudiantes y universitarios a organizar una protesta el 14 de octubre del mismo año para reclamar el aumento de la tarifa del pasaje. 

Luego de una semana en la que prevaleció el descontento social, y focos de manifestaciones incesantes, el viernes 18 de octubre, día del estallido social, diversas estaciones del Metro de Santiago sufrieron de actos vandálicos y fueron destruidas por completo. 

El día siguiente, sábado 19 de octubre, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, decretó al país en Estado de emergencia, anunció toque de queda en diferentes ciudades, y decidió suspender el aumento de las tarifas debido a las protestas radicales ocurridas en el transcurso de la semana.

El domingo 20 de octubre, el mandatario del país, rechazó los actos de violencia y vandalismo ocurridos en las manifestaciones.

Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie y que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite”, dijo Piñera.

El viernes 25 de octubre, la plaza Italia en Santiago de Chile fue el punto de encuentro para una convocatoria masiva, que a pesar de las medidas impuestas por el gobierno, se llevó a cabo con la asistencia de casi 1.000.000 de personas. 

En consecuencia, manifestantes y expertos apuntan a una nueva redacción de la Constitución –la establecida durante el régimen de Augusto Pinochet– así como una mejora en el ámbito político, económico y social del país.  

Una nueva constitución

A comienzos del mes de noviembre, y en consecuencia de las protestas y problemas de orden público, el presidente anunció que se iniciaría un proceso para establecer una nueva carta magna. Para el 15 de noviembre, los sectores políticos (la oposición) y el gobierno, anunciaron que para el año 2020 se llevaría a cabo un plebiscito, en el que los ciudadanos podrán votar si quieren o no una nueva constitución.
La Constitución Política de la República de Chile es la de 1980, texto constitucional establecido por la dictadura militar del general Augusto Pinochet.

El gobierno de Piñera

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, ha sido fuertemente criticado desde que iniciaron las protestas. Una de las más importantes en 30 años. Por su parte, a finales del año pasado, el mandatario ideó un plan para darle fin a la crisis social, sin embargo, no tuvo éxito.

Dicho plan se basaba en tres pilares: combatir con mayor severidad las colusiones y los abusos en los mercados, los delitos tributarios y el uso de información privilegiada, así como mejorar la protección de los derechos de los consumidores y trabajadores.

Por otro lado, el día de la manifestación, Piñera no habló con la prensa ni emitió algún comunicado. “El presidente no habló, quien lo hizo fue el ministro del Interior, Víctor Pérez. Y si se anuncia, lo hará a través de su agenda virtual”, indicó el corresponsal.

La desigualdad en Chile

Según un estudio realizado en 2018 por la Universidad Católica de Chile, el país sudamericano ha tenido amplias diferencias sociales a lo largo de toda su historia. Al igual que otras naciones de Latinoamérica, su origen se remite a la Colonia, concentrándose en la propiedad de la tierra y la relación jerárquica entre la clase alta y la clase baja.

En este orden, la desigualdad socioeconómica se manifiesta en la disconformidad en el trato y dignidad que, por ejemplo, se materializa en la atención de salud. El reporte señala que la sociedad se fragmenta en grupos sociales que viven como si habitaran en naciones de nivel de desarrollo opuesto. Por esto, hay personas que son denigradas y discriminadas, mientras que otras se desenvuelven en altos cargos de poder y dinero.

De las propuestas planteadas, la que más aspira la sociedad chilena, después de la económica, es la de romper con la diferencia existente en trato y dignidad, puesto que el ámbito de la desigualdad es la que genera más rechazo entre quienes la padecen.

Es un país de 30 años con progreso escalonado que generó expectativa. El mismo desarrollo del país generó expectativas en gran grueso de la clase media, expectativas que la política no pudo responder. Por eso, se busca generar desde la perspectiva de la seguridad social, generar mayores condiciones de dignidad y bienestar para todos. Y no donde se percibe una sensación de que siguen existiendo ciudadanos de clase A, y ciudadanos de clase B”, expresó Del Pino.

El plebiscito constitucional

Inicialmente fue convocado en Chile para el 26 de abril de 2020, pero debido al contexto de la pandemia, lo reprogramaron para el 25 de octubre de este año. El primer plebiscito nacional desde 1989.

Luego de una jornada de protestas en todo el país, los partidos políticos chilenos llegaron al acuerdo de realizar un plebiscito nacional. El objetivo es empezar un proceso constituyente para la redacción de una nueva constitución.

Del Pino señala que lo que se busca en la Constitución es que se hagan nuevas reglas del juego; que solo se instaure un tipo de ciudadano, y que luego, se establezcan políticas públicas para avanzar a una democracia que responda mejor a los desafíos sociales. 

De igual forma, se pueden observar dos visiones por parte de la ciudadanía con respecto a este proceso. “La primera es que el plebiscito de este domingo va a hacer objetivamente un proceso que puede canalizar el cambio de un país y es la razón por la que creo que la clase media, en su mayoría, no salió a marchar. Buscaron el camino constitucional para canalizarlo”, indicó.  

Proceso de votación a la antigua

“El domingo 25 (de octubre), ya los militares van a estar tomando los distintos locales de educación para resguardarlos, a pesar de los riesgos de contagio. Se tiene previsto empezar a las 8:00 am hasta las 8:00 pm. Y un horario protegido entre las 2:00 pm hasta las 5:00 pm para mayores de 60 años de edad. Deben llevar mascarilla, y su propio lápiz. En Chile no hay correo electrónico, no hay papeletas, es solo las dos cédulas de votación y a la urna. Es un sistema muy a la antigua, pero es un proceso mundialmente aclamado por ser transparente y rápido”, explicó Del Pino

Foto: plebiscitonacional2020.cl

Para el 25 de octubre se espera que se apruebe el proceso de una Constitución con una ventaja relativamente amplia. De ganarse la convención constitucional se elegirán 150 constituyentes contra la convención mixta que tendrá 50%   constituyentes y  50%  parlamentarios.

Asimismo, el corresponsal chileno expresó que, si hay algo que hace falta en Chile, es la mesura y la apertura al diálogo: “Creo que estamos en una sociedad que se polariza cada vez más, donde lamentablemente la racionalidad y la discusión está siendo excluida por el radicalismo en redes sociales, y que estoy seguro no responde al sentimiento generalizado de la sociedad”.

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