• Nuestras vidas se basan en rutinas; pero cuando tenemos el tiempo a nuestra disposición, no sabemos cómo gestionarlo correctamente. El psicólogo Andrés Puigbó conversó con El Diario sobre la importancia de crear de manera progresiva hábitos saludables para optimizar nuestras actividades

Gestionar el tiempo nos permite cumplir a cabalidad todas las actividades que nos trazamos diariamente, eso también incluye el espacio de poder descansar. Decidir manejar el tiempo de una manera consciente implica revisar cuáles errores cometimos en el pasado que nos llevaron a hacer este cambio.

“Lo frecuente es pensar que solamente al utilizar la organización podremos realizar tareas para agregar nuevos hábitos, en ese proceso estamos incorporando formas de actuar, las cuales nuestro cerebro no está acostumbrado a hacer. El error más común es querer agregar nuevas rutinas y tener las expectativas de cumplirlas todas”, explicó el psicólogo Andrés Puigbó en entrevista a El Diario.

Foto cortesía de Inteligencia Viajera

Cuando se mencionan las expectativas, automáticamente viene a colación aprender a fijar los objetivos a corto, mediano y largo plazo. “Allí te cuestionas si son metas realizables, si tienes la capacidad de poder hacerlo, de por qué y para qué quieres hacerlo”.

El especialista venezolano dio un ejemplo conciso al respecto: Una persona decide hacer ejercicio, y en esa meta existen las expectativas sobre el resultado que obtendrá.

“El manejo de las expectativas implica bajar un poco la ambición, ser realista para cumplir con la meta y preguntarte ‘¿hace cuánto tiempo no hago ejercicio?, ¿qué significa esta meta para mí?”, señaló.

Agregó que el cerebro es un músculo, que también debe ser ejercitado para adquirir nuevas destrezas. Para que lo haga de forma sana, la persona debe contar con un horario de sueño estable, hacer ejercicio, comer balanceado, meditar y tener espacio para el descanso, aunque “las personas tienden a ver esto como una actividad de poca relevancia, el cerebro debe descansar para funcionar”.

Destacó que uno de los errores que surgen es satanizar el horario: “Organizarte no tiene que ser algo tortuoso, es más bien un consejero, porque es una manera de poder visualizar cómo podría ser una buena semana, dónde agregas tu vida laboral o académica y la de recreación”.

Puigbó resaltó que las expectativas son ideales, que a veces “nos tiranizan, que se vuelve una autoexigencia y si no podemos cumplirlas, se transformarán en una autocrítica que da paso al autosabotaje. La idea es celebrar cada logro, no importa que tan pequeño sea diariamente, a largo plazo todo suma y con ello el reconocimiento propio de motivarse para alcanzar nuevas cosas”.

Un hábito a la vez

El psicólogo caraqueño dice que no se trata de crear varios hábitos al mismo tiempo, porque eso ocasiona que la persona se desanime de querer agregar una nueva rutina.

Por eso, deben transcurrir entre 21 a 30 días para fijar con éxito una nueva rutina en nuestra mente, porque “los humanos no quitamos o agregamos hábitos, los reemplazamos por otros”.

También indicó que uno de los aspectos más fundamentales es comprender que no podemos abarcar todo, hay que aprender a elegir. “En la medida en que se escoge, se ganan y se pierden cosas para lograr la meta, eso permite que el cerebro pueda crear nuevas vías para reaccionar de una forma diferente a una situación determinada”.

Foto cortesía de neurosciencenews

De esa manera, las personas pueden ser más conscientes de lo que pueden hacer para lograr sus metas a corto, mediano y largo plazo. Sin embargo, una de las habilidades más deseadas es ser multitasking para lograr todo lo que nos proponemos, pero hay que saber utilizarla.

“El multitasking es útil para hacer ciertas actividades que ya estamos acostumbrados hacer, pero no es saludable utilizarla cuando queremos desarrollar nuevos hábitos, primero ralentiza el proceso, dificulta la constancia de hacer la actividad y puede hasta afectar las otras rutinas que hacíamos bien”, señaló.

Un mandato inconsciente

Antes de que llegara el coronavirus a nuestras vidas, ser workaholic era visto como una persona productiva, “esto viene de un mandato inconsciente, donde están alojadas las exigencias socioculturales de nuestro entorno, y tiene la bandera de que toda aquella persona que trabaje hasta el cansancio y en el momento que ya no puedes más, fuiste productiva. Allí no se está midiendo el trabajo que se está haciendo, sino el agotamiento que tienes por lo abrumado que quedaste luego de la jornada”.

Aclaró que no es sano estar sometido a tantas horas trabajando, porque eso eleva el estrés y la ansiedad, que ocasiona el síndrome de  burnout, que es el estado de agotamiento mental, emocional y físico como resultado de exigencias laborales que resultan agobiantes.

Puigbó considera que no existen hábitos tóxicos, sino personas que están intoxicadas.

“Actualmente sabemos que las emociones están reguladas por nuestros pensamientos, por hormonas y neurotransmisores de nuestro cerebro. Estamos en una situación (la pandemia) muy agobiante, ha ocasionado que haya altos niveles de cortisol, adrenalina que acarrea una reducción de la serotonina, dopamina. Nos sentimos irritados, frustrados y debido al entorno que estamos viviendo, aunado con que con querer cumplir ese mandato inconsciente que te mencioné”.

El especialista considera que una manera de poder manejar este escenario, es aceptar el contexto que estamos viviendo, así podemos tomar decisiones lo más acertadas posibles que nos ayuden a cumplir con las rutinas que nos estamos trazando, cultivando así nuestro bienestar emocional y físico.

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