- La ONG KanoboSur creó una alianza con la Hacienda Campesina Cata para recuperar la siembra de cacao en Cata, estado Aragua, una tradición que se ha mantenido por más de 400 años
Venezuela es un país con innumerables riquezas naturales. Sus majestuosos paisajes albergan grandes fuentes de minerales, pero también frutos cuyo sabor pasan a ser una marca distintiva de la idiosincrasia. Uno de ellos es el cacao.
Desde hace más de 400 años, la Hacienda Campesina Cata, ubicada en Ocumare de la Costa de Oro, estado Aragua tiene grandes plantaciones de cacao y se cultiva en conjunto con otros árboles que crean la sombra que necesita.
Esta hacienda se mantuvo por mucho tiempo sin ser trabajada, dicho fruto lo sembraban y cultivaban las mujeres y hombres de la zona para su consumo, pero no tenían un control de lo poco que vendían
Juan Antonio García, CEO de la ONG KanoboSur, relató que en enero de 2017 la organización firmó una alianza con la Hacienda Cata para el desarrollo y rehabilitación de la misma, porque esta se encontraba “en total abandono”.
En exclusiva para El Diario indicó que gracias a esa alianza comenzó el programa “Sembramos Futuro” debido a la importancia que el cacao representa para Venezuela y el mundo.
Las mujeres de la hacienda
“Cuando se comenzó el proyecto, había cuatro mujeres de la zona y para finales de 2017 se integraron más y pasaron a ser 21 las colaboradoras en la Hacienda Cata”, explicó.
García, conocido por los habitantes de Cata como Juan de Dios, señaló que esas mismas mujeres son quienes trabajan la tierra y se encargan de cosechar el cacao que se siembra.
Detalló que con la alianza se crearon 18 empleos directos y las cuatro mujeres principales que estuvieron desde el comienzo del programa ahora son socias y dirigen a las otras compañeras.
“Los logros del 2017 al 2019 han sido muchos, se rehabilitaron 40 hectáreas de cacao y se reactivó el sistema de riego”, indicó.
Agregó que en 2018 se logró producir la primera barra de chocolate con denominación origen Cata (DEO) con la marca Cacao de Origen.
“Que tú logres sacar una barra de chocolate con una marca conocida internacionalmente es que se está validando tu origen y trabajo dentro de la comunidad”, precisó Juan de Dios.
Un gran reconocimiento opacado
Juan Antonio García relató que en 2019 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, en inglés), le dio el premio como emprendimiento rural de ese año al proyecto Sembramos Futuro, donde se habla del mejoramiento de la plantación y el empoderamiento de la mujer.
Era un concurso sobre mujeres rurales para América Latina, donde participaron al menos 67 países.
Con entusiasmo, García sostuvo que ganar ese premio es una de las cosas más importante que le ha pasado a la hacienda a nivel de reconocimiento y que no se esperaba que iba a ganar.
Sin embargo, los problemas políticos del país opacaron el triunfo. El representante de KanoboSur señaló que la FAO Suramérica tiene la sede en Chile y el premio no tuvo mucha publicidad.
“Yo viajé y fui a recibir el certificado pero quedó hasta ahí, nos bloquearon el financiamiento que nos iban a dar, la FAO Chile no aprobó el apoyo a la Hacienda Cata y a las mujeres que allí laboran por el mismo tema político”, precisó.
Con optimismo expresa que de igual forma las puertas siguen abiertas y que pueden hacer uso del certificado del premio.
Libro sobre la historia de la Hacienda Cata
Juan de Dios contó que a mediados de 2018 comenzó la investigación para la creación del libro en donde se plasmaría la historia de la Hacienda Campesina Cata. La búsqueda de información histórica inició en los archivos nacionales.
Detalló que durante la cuarentena por covid-19 tuvo el tiempo de leer, organizar los textos y formar una maqueta y en junio publicó el libro llamado “Cata, desde 1610 sembramos cacao”.
La organización señala que el libro cuenta con parte de toda la documentación histórica de cómo se fundó y se crearon las haciendas de cacao del Valle de San Francisco de Cata; además del trabajo que ha realizado la Organización KanoboSur dentro y fuera de la Hacienda Campesina.
García indicó que el libro se publicó bajo su tutela e inversión personal en conjunto con varios colaboradores, donde por primera vez se da a conocer la historia de cómo se funda la Hacienda de cacao de la Bahía de Cata.
En este primer libro se reseña la historia desde su fundación en 1610 hasta la Batalla de Carabobo en 1821.
Señaló que está trabajando en un próximo libro donde se seguirá relatando la historia del cacao en Cata, sin embargo, la recopilación de información ha estado lenta debido a que los archivos nacionales se encuentran cerrados por la cuarentena, por lo que se espera que se termine de realizar para mediados de 2021.
La educación como factor fundamental
La comunidad de Cata recibió 210 donaciones del libro, debido a que se desea promover la educación como recurso para un mejor futuro.
García sostuvo que se debe mejorar el tema educativo de las mujeres para incrementar ventas y tener un mejor control de la producción.
Además, señala que en cuanto al tema de las generaciones futuras, se realizó una junta directiva y se crearon los papeles para que las hijas de las cuatro mujeres principales también pudieran entrar legalmente en la Hacienda Campesina Cata.
Busca que cuando se logre el financiamiento, estas puedan estudiar y capacitarse para que conozcan cómo llevar la hacienda.
“Que lo manejen como una empresa y no dependan de otras personas, allí entra el empoderamiento en conjunto con la educación”, precisó García.
“La falta de preparación es por la que a veces se aprovechan de esas mujeres, porque si existe el abuso, personas que no quieren pagar el valor real del cacao”, indicó.
Juan de Dios cree fielmente que la agricultura del Parque Nacional Henri Pittier debe ir de la mano con la sostenibilidad del bosque y la educación con la siembra.
El paraíso de la Bahía de Cata cuenta con las condiciones agrícolas para que prevalezca la biodiversidad, agricultura y la sostenibilidad. Las familias que allí hacen vida mantienen el legado de una cultura que suma al país y que siguen teniendo mucho por aportar.