• En El Diario conversamos con el economista José Ramón Acosta para conocer el impacto que estos subsidios tienen en la hiperinflación y la devaluación de la moneda

El salario mínimo en Venezuela ha dejado de ser una referencia al momento de analizar el ingreso de la población, tanto en la administración pública como en el sector privado, en un contexto de hiperinflación y constante devaluación del bolívar.

Un elemento que ha contribuido a la desarticulación del sueldo mínimo es el otorgamiento, discrecional y aleatoriamente, de bonificaciones mediante el denominado carnet de la patria. Dicho mecanismo de subsidio a la población fue creado en el año 2017 por el entonces presidente de la República, Nicolás Maduro, bajo la premisa de “llevar protección social directamente a todo el pueblo venezolano, sin intermediario”.

Noviembre. Durante el mes de noviembre se entregaron bonos por un monto superior a los 10.000.000 de bolívares.

Desde su implementación se han entregado decenas de bonificaciones con denominaciones alusivas a fechas históricas, como fue el caso del “Bono Batalla de Carabobo”, pasando por otros asociados con festividades como el “Bono Carnaval”, hasta aquellos referentes al propio carnet como fue el caso del “Bono Tercer Aniversario del carnet de la patria”.

José Ramón Acosta, economista y especialista en moneda e instituciones financieras, indicó para El Diario que esta estrategia implementada desde el Estado, de preferir otorgar bonos en lugar de efectuar constantes aumentos de sueldo mínimo, tiene una justificación. 

Explicó que la creación del carnet de la patria permitió al gobierno entregar dádivas a la población de forma discrecional, con especial énfasis en momentos de campaña electoral. Considera que comprender este aspecto es fundamental para poder conocer la forma de pensar del régimen.

Desde el punto de vista económico ambos son iguales, la diferencia radica en el aspecto legal. La razón de esto es que si tú estableces un aumento del salario mínimo eso tiene un impacto en las prestaciones sociales” José Ramón Acosta

Apunta que los términos en los cuales fue creada la figura del carnet de la patria hacen posible que dichas bonificaciones puedan ser entregadas a conveniencia y, en caso de ser necesario,  detenerlas sin que exista ningún mecanismo que los obligue a continuar ejecutando estos subsidios.

Hogares de la patria. Existen bonos que son entregados de acuerdo con el número de integrantes que componen la familia del beneficiario.

Dice que un escenario distinto ocurriría en caso de decretar o anunciar un aumento salarial, tomando en cuenta que los últimos no fueron informados por parte de ningún miembro del Poder Ejecutivo, se contraería una obligación a tener que honrar el pago de forma obligatoria por el monto que sea estipulado.

Otro componente que, a juicio de Acosta, da luces acerca de por qué el régimen ha preferido entregar bonos de la patria a efectuar aumentos salariales es que los primeros pueden ayudar a crear una narrativa que exalte la figura del propio Nicolás Maduro.

“Esto tiene como objetivo que la población tenga la sensación de que es Nicolás Maduro quien está regalando dinero a las personas, para hacer creer que él es bueno y que está cuidando de todos los venezolanos”, asevera.

Apunta que esta realidad queda demostrada al observar que no existe una periodicidad entre cada uno de los bonos entregados a la ciudadanía.

Gasto público

Acosta asegura que desde el Ejecutivo no existe ninguna intención por frenar el gasto público, pese a que este es uno de los principales causantes de la hiperinflación que se vive en el país.

Sostiene que esta indiferencia hacia los efectos que genera en los índices de inflación y en la apreciación de la tasa de cambio, es evidente al ver la forma en la que se inyectan bolívares a la economía

El gobierno no tiene la menor intención de frenar el gasto público, de hecho lo incrementaron durante los últimos tres meses y por eso es que estamos viendo reflejadas las consecuencias de esa expansión monetaria en la variación del tipo de cambio” José Ramón Acosta

Considera que la razón por la que ocurre esto es debido a que el único objetivo del régimen es permanecer en el poder y no atender los desequilibrios económicos que tienen sumido al país es una recesión desde hace más de un lustro.

Devaluación. Durante el mes de noviembre la tasa de cambio se incrementó más de Bs. 560.000.

“Están creando la ilusión de que entregan bolívares a la población, pero estos no valen casi nada realmente. Estos bonos se vuelven sal y agua antes de que pueda hacerse efectivo su cobro. Al gobierno no le importa gastar en bolívares”, asevera.

Compara la utilización del carnet de la patria para entregar bonos con la política de inflar la nómina de la administración pública para otorgarle “beneficios económicos” a sectores de la población. Es por esto que, a su juicio, quienes reciben bonificaciones por esta vía podrían ser vistos como parte de la nómina del Estado, sin la “burocracia” de ser un funcionario público.

“Esto es el clientelismo llevado a su mayor expresión”, afirma.

Subsidios.

El experto dice que la forma correcta de otorgar beneficios a la población, especialmente a los de menores recursos, debe ser realizada mediante la redistribución de la riqueza y no mediante subsidios cuyos fondos provengan del Estado.

Explica que en los países donde existe una planificación económica, los recursos que se utilizan para apoyar a quienes así lo requieren provienen de los impuestos a los grandes capitales.

“Lo normal es que se cobre impuesto a la clase alta de la población y luego esos fondos se redistribuyen hacia los más pobres. Lamentablemente esto no es lo que sucede en Venezuela”, comenta.

Dice que en el país la vía que se ha venido aplicando es la emisión monetaria, pues no se está creando valor. Aunado a esto está el hecho de que la industria petrolera que anteriormente era la mayor generadora de impuestos se encuentra en una situación sumamente precaria.

Petro

Durante el mes de noviembre de 2019 Nicolás Maduro anunció que más de 8.000.000 de venezolanos recibirían un bono navideño de medio petro, la “criptomoneda” estatal creada en febrero de 2018 y sobre la que pesan sanciones impuestas por Estados Unidos.

De acuerdo con lo indicado en ese momento, el bono equivalente a 30 dólares, representaba un mes de aguinaldo con motivo de la época decembrina. Luego de transcurrido casi un año el Ejecutivo no ha vuelto a emplear este mecanismo para la entrega de los bonos.

Acosta afirma que el motivo de ello es que lo ocurrido en diciembre de 2019 fue un “experimento” que no resultó bien. Esto debido a que dificultó que la población pudiese hacer efectivo el beneficio.

“En diciembre del año pasado intentaron hacer un experimento para utilizarlo; se dieron cuenta que no funciona y, como políticamente ahorita no les conviene que la gente se moleste, entonces ejecutan el gasto en bolívares”, recuerda.

El economista considera que otro factor que ha ocasionado que la gente no acepte de forma positiva el uso del petro ha sido la poca confianza en la criptomoneda como una alternativa al bolívar, incluso en los actuales momentos donde la moneda pierde su capacidad de compra a pasos agigantados.

“El gobierno se dio cuenta de eso, por lo que prefirieron volver a utilizar el bolívar como método de pago de los bonos”, concluye.

Todo parece indicar que el régimen continuará aumentando el gasto fiscal por la vía de la entrega de bonos de la patria. De concretarse esto es de prever que tanto la hiperinflación como la devaluación de la moneda siga su curso a un paso acelerado.

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