• La comercialización de animales silvestres forma parte del comercio en Caracas, a pesar de que existen leyes que protegen la fauna de la caza y comercio indiscriminado. El equipo de El Diario conversó con el biólogo Carlos Sánchez sobre el daño que esta actividad genera en las especies y el medio ambiente. Foto referencial

Al caminar por las calles de Catia, en Caracas, los vendedores ambulantes abundan. Desde alimentos y artículos de aseo personal, hasta ropa y maquillaje. La variedad de productos es amplia, pero el comercio de esta zona no se limita solo a artículos materiales. La fauna silvestre también se exhibe para la venta. Las personas ofrecen pájaros, morrocoyes y cualquier especie que quepa dentro de las pequeñas jaulas que amontonan en las descuidadas y concurridas aceras. Se trata de una actividad comercial que no es nueva en la zona, pero que viola la ley y atenta contra la preservación del medio ambiente en Venezuela. 

El biólogo de la Universidad Central de Venezuela (UCV) Carlos Sánchez publicó un video en su cuenta de Instagram en el que denuncia la venta de especies silvestres en la calle Colombia, en Catia.

La venta de animales se extiende por la zona y las personas que participan en este negocio parecieran desconocer la legislación vigente sobre la comercialización de vida silvestre y el daño que infligen no solo en cada una de las especies, debido a que no tienen un cuidado adecuado, sino también el daño en el ecosistema. Los precios varían entre 10 y 50 dólares, de acuerdo con el ejemplar. 

La Ley de Protección a la Fauna Silvestre establece que se requiere una licencia para la caza y comercialización de especies y que las personas que se dediquen a estas ventas estarán sometidas a la fiscalización y vigilancia de las autoridades competentes. Dentro de este marco legal se establece una lista de animales de caza cuya venta está permitida y no se encuentran en situación de vulnerabilidad o en riesgo de extinción. Se requiere de un permiso y respetar los calendarios citogenéticos de cada especie. 

Perico mastrantero

Artículo 42: Para ejercer la caza o la recolección de productos naturales derivados de la fauna silvestre, en terrenos de propiedad pública o privada, deberá el interesado estar provisto de la correspondiente licencia de caza. 

Artículo 63: Las licencias para caza con fines comerciales estarán limitadas a la caza de una especie en particular, con indicación en la misma del número de piezas permitido, de los lugares donde ha de realizarse la caza v de los métodos a emplearse

Artículo 86: Todas las operaciones de comercio e industria de animales silvestres y de los productos que deriven de ellos, quedan sometidas a las disposiciones establecidas en la presente Ley, su Reglamento y las resoluciones dictadas al efecto por el Ministerio de Agricultura y Cría. 

Artículo 10: “La caza realizada en contravención a la disposición de esta ley, no confiere la propiedad del animal ni de sus productos y constituye un delito ”

Especies en peligro

Más allá de la ilegalidad de esta venta de especies, el ecosistema se ve afectado por la venta de animales silvestres, pues varios se encuentran en riesgo. El biólogo Carlos Sánchez explicó para El Diario que algunos de los ejemplares que comercializan en Catia y otras zonas del país se encuentran amenazados por la caza. 

Señaló que entre los animales que están en venta se encuentra el morrocoy sabanero (chelonoidis carbonaria), una especie que está casi amenazada y está incluida en la lista de animales cuya caza está prohibida. 

También es común toparse con la venta ilegal de aves. El biólogo comentó que en Catia venden pájaros como canarios de tejado (sicalis sp), pericos mastranteros, pericos cara sucia y loros reales. “Aunque es común tener loros reales de mascotas, es un delito el comercio de estos psitácidos ya que de las aves son el grupo más amenazado a causa del tráfico ilegal de especies silvestres”, explicó.

Lista de animales en peligro de extinción en Venezuela

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Jaguar
Tortuga arrau
Cóndor andino
Águila harpía
Venado andino
Cocodrilo del Orinoco
Perico de corona azul
Colibrí tijereta
Paují de yelmo
Jicotea, hicotea o tortuga de orejas naranjas
Oso Andino
Nutria gigante
Cardenalito
Armadillo gigante
Perico multicolor
Oso hormiguero gigante
Mono araña

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El especialista señala que pueden existir más ejemplares que formen parte de la comercialización ilegal en estos lugares. 

Canario de tejado

Otra arista importante es el cuidado inadecuado que los vendedores y compradores brindan a estas especies. Cada animal requiere atenciones y alimentos específicos para que sobrevivan lejos de su hábitat natural. Otras especies, como el galápago llanero o el perico mastrantero, no se adaptan al contacto con seres humanos debido a que tienen una dieta específica, un detalle importante que las personas desconocen. 

Otras especies. Galápago llanero: Se alimenta de frutas, plantas y raíces. Habita en ríos y pequeñas lagunas y riachuelos.

Perico Mastrantero: Se alimenta de frutos, brotes, semillas y flores. Se desplaza en bandadas

“Es probable que estos animalitos les duren poco tiempo a las personas que los compren, cosa que al vendedor no le importa porque si no se les mueren a él no pierde nada”, comenta. 

Daño al ecosistema 

Cada especie cumple un rol dentro del medio ambiente. El biólogo Carlos Sánchez explica que la desaparición de ejemplares de su ambiente natural altera el equilibrio del ecosistema, lo que incluye daños en la cadena trófica, comunidades animales y ciclos biogeoquímicos. 

“Toda especie cumple un rol en su ecosistema, hay especies como el caso de las aves que su rol es el control de insectos (algunos nocivos para la salud humana o para las actividades agrícolas), otros se encargan de la dispersión de semillas o de la polinización necesaria para las plantas. En el caso de las tortugas, en su mayoría son herbívoras y saprófagas, es decir, necesarias para la dispersión de semillas y algunos ciclos biogeoquímicos”, afirma.

El especialista también comentó que algunos compradores adquieren estos animales silvestres y los liberan en hábitats donde no pertenecen, lo que ocasiona la propagación de enfermedades e invasión del nicho ecológico de las especies locales y genera desplazamiento y extinción de los ejemplares. 

Galápago llanero
No olvidemos que Venezuela es un país megadiverso, con antecedentes de grandes proyectos conservacionistas y esto es parte de nuestra identidad”, puntualiza Sánchez.

A pesar de que existe una legislación vigente para proteger a la vida silvestre de la caza y venta indiscriminada, los animales están cada vez más amenazados. Los ecosistemas se ven vulnerados por el comercio indiscriminado bajo la opacidad de la justicia venezolana.

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