• Hipótesis sugieren que algunos legisladores republicanos intentarán oponerse a los resultados del Colegio Electoral. La última vez que ocurrió fue en 2005, sin que dicha discrepancia pusiera en juego el triunfo de quien ya había sido proclamado por el Colegio Electoral. Foto: EFE

En Estados Unidos hay muy poco espacio para la improvisación sobre la transición de poder y la juramentación del presidente. Los protocolos establecidos tres siglos atrás determinan cómo debe ser el proceso de cambio de mando.

A pesar de lo inédito de este ciclo electoral, luego de que el 14 de diciembre Joseph Biden fuese proclamado formalmente por el Colegio Electoral como el nuevo presidente, el Congreso en una sesión conjunta se reunirá el 6 de enero para contar dichos votos, un requisito de la Constitución estadounidense.

En sesión conjunta del Senado y la Cámara de Representantes, los legisladores recién electos el 3 de noviembre de 2020 constituyen la última oportunidad oficial de objeciones, más allá de los más de 50 casos judiciales que hasta ahora el equipo del presidente saliente Donald Trump ha perdido en cortes estadales de más de siete entidades y la Corte Suprema.

Nuevo Congreso contará los votos del Colegio Electoral

El nuevo Congreso estadounidense toma posesión el 3 de enero de 2021, tres días antes de la sesión conjunta de las cámaras para contar los votos del Colegio Electoral. Aunque la conformación de fuerzas no cambió sustancialmente en las elecciones generales del legislativo.

La Cámara de Representantes sigue bajo el control de los demócratas, a pesar de haber perdido 11 escaños en las elecciones generales, manteniendo 222 curules frente a 212 que obtuvieron los republicanos.

Por su parte, en el Senado la correlación de fuerzas sigue en mayoría republicana con 50 escaños, mientras los demócratas consolidaron 48 curules (que incluye a dos senadores independientes), pero aún queda por decidir dos asientos del estado de Georgia que irán a una segunda ronda electoral el 5 de enero, porque ningún candidato obtuvo mayoría el 3 de noviembre.

Esta entidad requiere que los aspirantes sean votados con al menos el 50% de los votos emitidos; si no alcanza ese umbral, los dos que recibieron el mayor número de votos se enfrentarán en una segunda vuelta.

Aunque Georgia tradicionalmente había sido considerado un estado rojo (republicano) que no votaba por un candidato presidencial demócrata desde 1992, luego de apoyar mayoritariamente a Biden, se espera que la elección por los dos escaños en juego sea ardua. De materializarse el triunfo, el nuevo presidente habría logrado que su partido tenga una trifecta (presidencia y mayoría en las dos Cámaras).

Hipótesis de objetar los resultados electorales

Luego de que el Colegio Electoral emitiera los votos que confirman el triunfo de Biden 306-232, surgieron hipótesis sobre un escenario improbable en el que el Congreso estadounidense bajo el liderazgo del vicepresidente Mike Pence pueda objetar los resultados y así evitar la proclamación de Biden.

Pence, en su investidura de presidente del Senado, estará a cargo de anunciar la victoria de Biden, y su propia derrota, una vez que se cuenten los votos electorales. Será especialmente tenso para el excongresista de Indiana, debido a que su jefe, Trump, se ha negado a reconocer el triunfo del demócrata.

Sin embargo, un grupo de republicanos de la Cámara de Representantes ha señalado que quieren objetar los resultados, una medida que podría forzar votaciones separadas en el Senado y la Cámara. Aunque, el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, pidió en una llamada del caucus republicano que no hicieran eso, diciendo que sería un «voto terrible» que el Senado tendría que tomar.

Antes de que el Colegio Electoral certificara el 14 de diciembre el triunfo de Biden (al contar oficialmente los votos de los 50 estados y el Distrito de Columbia) 126 legisladores republicanos se unieron junto a 17 fiscales generales a la demanda del estado de Texas ante la Corte Suprema que buscaba evitar la certificación de resultados en cuatro estados: Georgia, Michigan, Pennsylvania y Wisconsin. La maniobra no tuvo éxito.

Muchos de nosotros esperábamos que las elecciones presidenciales arrojaran un resultado diferente”, dijo. «Pero nuestro sistema de gobierno tiene los procesos para determinar quién tomará posesión el 20 de enero. El Colegio Electoral ha hablado. “Quiero felicitar al presidente electo Joe Biden”, dijo McConnell al inaugurar el Senado después de las elecciones nacionales.

La Constitución plantea un solución en el escenario de un empate en el conteo de votos electorales, la Cámara de Representantes decide la presidencia, y cada delegación del Congreso tiene un voto. La última vez que hubo un desempate legislativo fue durante el siglo XIX. Sin embargo, la victoria electoral de Biden sobre Trump fue decisiva, 306-232.

El presidente electo es hoy el candidato más votado en la historia del país, con 81.281.888 votos frente a 74.223.251 votos que recibió el presidente saliente.

Según la ley federal, el Congreso estadounidense debe reunirse el 6 de enero para abrir los certificados sellados de cada estado que contengan un registro de sus votos electorales. Los votos se llevan a la cámara en cajas de caoba.

Las dos cámaras se reunirán al mediodía para contar los votos. En caso de que el vicepresidente no pudiera presidir, hay un precedente para que el Senado pro tempore, o el senador con más años de servicio en el partido mayoritario, dirija la sesión. El senador Chuck Grassley, representante republicano por Iowa sería el designado si Pence no pudiese asistir.

Impacto de las objeciones de los legisladores

Después de que se lee el certificado de un estado, cualquier miembro puede ponerse de pie y objetar el voto de ese estado por cualquier motivo. Sin embargo, la objeción solo será escuchada si está por escrito, firmada por un miembro de la Cámara y un miembro del Senado.

Si existe tal solicitud conjunta, entonces la sesión bicameral se suspende y la Cámara y el Senado entran en sesiones separadas para considerarla. Para que la objeción sea sostenida, ambas cámaras deben aceptarla por mayoría simple de votos. Si ambos no están de acuerdo, se cuentan los votos electorales originales.

Solo ha habido dos votaciones para considerar objeciones, la más reciente ocurrió el 6 de enero 2005, cuando dos legisladoras demócratas: la representante Stephanie Tubbs Jones de Ohio y la senadora Barbara Boxer de California objetaron los votos electorales de Ohio alegando que había irregularidades en la votación. Ambas cámaras debatieron la objeción y la rechazaron.

Las protestas presentadas por Boxer y Tubbs Jones, estimularon los debates en la Cámara y el Senado sobre los problemas de votación en Ohio, el estado que decidió las elecciones de noviembre de 2004 entre George W. Bush y John Kerry.

Boxer dijo que su propósito no era anular la reelección de Bush sino, más bien, centrar la atención en las prácticas de votación defectuosas. También dijo que lamentaba no haber planteado una objeción similar sobre los resultados de Florida en las elecciones de 2000, que le permitieron a Bush obtener la presidencia frente a Al Gore, resultado que se decidió en la Corte Suprema.

«Odio molestar a mis amigos, pero creo que vale la pena un par de horas para arrojar algo de luz sobre estos temas», dijo Boxer durante el debate del Senado. “Nuestra gente está muriendo en todo el mundo, muchos son de mi estado, ¿por qué? Llevar la democracia a los rincones más lejanos del mundo. Arreglémoslo aquí, y hagámoslo primero «.

Los republicanos denunciaron como «frívolo» el esfuerzo de Boxer y Tubbs Jones para cuestionar la validez del recuento de Ohio, y varios dijeron que los demócratas actuaban como perdedores dolidos.

Si no ocurren objeciones, luego de que los representantes bipartidistas de ambas cámaras leen los resultados en voz alta y hacen un recuento oficial, el presidente del Senado, vicepresidente Mike Pence, quien presidirá la sesión, declarará al ganador.

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