- La médico general, oriunda del estado Bolívar, trabaja en el Hospital de Loma Hermosa de la provincia de Buenos Aires. Ella relató para El Diario su experiencia al recibir la primera dosis de la vacuna rusa en Argentina
En la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el Hospital Loma Hermosa anunció esta semana que comenzarían las jornadas de vacunación a su personal médico con la llegada de la Sputnik V al territorio. Hay solo cinco cupos, pues ese es el número de dosis que se pueden aplicar diariamente. Fueron cuatro argentinos y una venezolana, médico general y egresada de la Universidad de Oriente (UDO), del núcleo Bolívar, quien, sin saberlo, sería la primera doctora venezolana que se aplicaría la vacuna contra el covid-19 en Latinoamérica.
Después de que se cumple este plazo, la vacuna puede ser aplicada, y en su caso, describe que fue un proceso que solo demoró algunos minutos.
Al día siguiente, la doctora relata que solo presentó un leve dolor de cabeza que duró poco menos de una hora. Agrega que otro síntoma que pudo notar fue dolor en el brazo, relacionado con procesos propios con la aplicación de alguna vacuna. “No tuve fiebre, ni algún otro síntoma. Hasta el momento me siento bien y tranquila”, añadió.
Explicó que el siguiente paso tras la vacunación es recibir la segunda dosis de la Sputnik V el próximo 19 de enero del año 2021. Ante los señalamientos por la vacuna, admite que al principio tuvo dudas, pero considera que es importante confiar en los procesos de vacunación ante una posible segunda ola de contagio de la pandemia del covid-19.
Salir de Venezuela por carretera
La doctora venezolana cuenta que migró del país en el año 2017. Lo hizo con un dinero que su familia reunió para que pudiera viajar por carretera hasta Brasil y desde allí tomar un avión hasta Buenos Aires. Desde su llegada, pudo cursar un postgrado en medicina estética y actualmente se encuentra en proceso de obtener la especialidad en dermatología. Orgullosa de haber sido parte del personal médico venezolano que apoyó durante la pandemia, dice que ha sido una labor agotadora y sin descanso.
Para ella, oriunda del estado Bolívar, poder brindar una asistencia a pacientes que lo necesitaban con urgencia es una experiencia que la marcará para toda la vida. Sin embargo, también admite que en los momentos de mayor oscuridad su familia fue su motor para salir adelante.
Romero no dudó ni un momento en aceptar la oportunidad que suponía que estuviera expuesta a contagiarse de covid-19, aún estando lejos de su familia. “Argentina me abrió las puertas”, dice.
La médico venezolana está consciente de los efectos secundarios que pudiera tener la aplicación de la Sputnik V. A pesar de esto, ella comenta que el personal médico informa sobre cuáles son algunos de los síntomas que se podrían experimentar tras la aplicación de la vacuna, como malestar o fiebre. Sin embargo, Romero aseguró que más allá de un dolor de cabeza pudo retomar sus actividades laborales de inmediato en su guardia en el hospital.
El futuro lo tiene claro, y aunque Venezuela no aparece en el horizonte, su propósito es continuar su carrera como médico en el área de la estética y la dermatología. Sabe que es difícil, pero no imposible. Recuerda que su familia es su motor, pues reconoce que esta experiencia durante la pandemia la hizo crecer como persona y como profesional desde su llegada a Argentina.